GK Game - шаблон joomla Joomla

A toda costa

Valora este artículo
(0 votos)

El verano está con nosotros desde hace varios días y aún quedan muchas jornadas de calor para los que habitamos esta parte del hemisferio sur. Uno de los clásicos de esta época estival es sin lugar a dudas las playas de la Costa Atlántica, es decir las de la Argentina.

El movimiento en los distintos balnearios del país es fluido y los que pueden aprovechan el mes de enero o de febrero para ir a visitar la arena y el mar.

Muchas y diversas son las actividades que ofrece vacacionar en playas nacionales. Además de bañarse y tomar sol uno puede practicar deportes como fútbol, fútbol-tenis, vóley, "paletear", deportes acuáticos, caminar o trotar (el tejo no es un deporte pero también es muy común su juego); hacer castillos de arena, remontar barriletes, tocar la guitarra, pescar, ver la puesta del sol y hasta recolectar caracoles, entre otras.

También cuentan las bondades del balneario elegido en donde uno puede comer, pasear, ir a los juegos, comprarse algo en los artesanos, tomar un helado, ir al cine, a los videojuegos, ver buenos espectáculos callejeros o disfrutar de artistas y músicos de manera gratuita teniendo el mar a las espaldas.

Ahora bien, eso es apenas una pequeña lista de todo lo que se puede hacer cuando uno pisa el suelo arenoso. Pero toda cara tiene su cruz y enTupaladar te queremos mostrar algunos aspectos que "odiamos" cuando vamos a vacacionar a la playa.

Equipamiento (o mejor dicho todo lo que llevamos): cada ida al mar implica que uno cargue con distintos elementos entre los que se encuentran la sombrilla; las sillas; una mochila con bronceador, crema, toallas, remera, buzo (opcional por si refresca); ojotas; equipo de mate. A estos objetos se pueden sumar un iglú; una heladerita; palita, rastrillo y balde; pelotas; paletas; tejo, entre otros. Si uno va con bebés también tienen que llevar pañales, toallitas para limpiarlo, protectores solares, juguetes, etc. El problema se produce cuando hay que cargar con muchos de los elementos mencionado. Marche un carrito de supermercado.


La inestabilidad del clima: La costa Atlántica tiene ese no se que, un no se que pasa que está lindo y a los 5 minutos el tiempo se pudre y se pone nublado, ventoso y hasta con precipitaciones. Tiene una gran facilidad para descomponerse. No nos olvidemos de los días lluviosos y fríos, esos de la NO playa.

El viento no trae una copla: sino malestar, siempre molesta y es una constante casi permanente en todos los balnearios argentinos. En algunos sopla más fuerte que en otros lados o durante más días. Ojo la brisa trae alivio si el día está muy caluroso. Es una fija que con viento por día se vuelen decenas de sombrillas.

Garganta con arena: Sabemos que el mar es salado porque ¿quién alguna vez no tragó un poco de agua? Pero también hemos probado en algún momento mate, churros, facturas, galletitas y hasta choclos con gusto a arena. Párrafo aparte merece cuando nos quemamos los pies por andar descalzos sobre la arena caliente o cuando terminamos la jornada de playa con arena hasta dentro del apellido.

Perros de la playa: Muchos de estos animales son llevados a que corran y jueguen en la arena. Y allá van, detrás de una pelota o un palito arrojado por el dueño. Lo que si no es común ver a sus amos con una bolsa y una pala para juntar las necesidades del mejor amigo del hombre.

Superpoblación y congestionamiento: una fija en los balnearios más requeridos es que haya mucha gente y los espacios comunes sean más reducidos. Así uno puede tener pegado a los "vecinos de mar", lo que le impide a uno tener mayor espacio para practicar una actividad, deporte. Con respecto al tránsito, muchos autos provocan que calles de las ciudades concurridas por momentos colapse y haya que avanzar a paso de hombre. Hacer fila para comer afuera también es uno de los aspectos negativos.

La lista puede engrosarse pero ya metimos la cuchara. En realidad más allá de estos aspectos "negativos" siempre vacacionar en una playa argentina da placer en el balance general, claro que hay circunstancias que uno tiene que bancar. Aunque vale la pena hacerlo. 

Log in or create an account