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Copiando con estilo

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Jorge Luis Borges jugó mucho en sus textos con la idea de que un plagio o una traducción podían superar a la obra original en la que se basaban. Partiendo de la certeza de que "todo está escrito", lo único que quedaría es el reciclaje infinito de lo ya existente. En el mundo de la música, sin embargo, las nuevas versiones de viejas canciones son fruto de gran polémica.

Dentro del rock cualquier cover es mirado con desconfianza, ya que casi todos coinciden en que es muy difícil superar a la obra original. Y ni hablar lo que ocurre con las bandas tributo, centradas en el repertorio específico de una banda, las que más profesionales que suenen siempre ocupan un lugar dudoso en lo que ha credibilidad se refiere. Con ánimo de romper con estos lugares comunes aquí ofrecemos una lista de versiones que supieron otorgarle una mirada novedosa a las canciones primeras, quedando en muchos casos como clásicos populares.

The house of the Rising Sun (The Animals): Casi todos los grupos de la llamada "invasión británica" de los 60' (Beatles, Rolling Stones, The Kinks, etc) comenzaron re versionando temas de sus ídolos americanos antes de empezar a componer los propios. The Animals venían del rudo ambiente minero de New Castle y decidieron remodelar este viejo blues tradicional con una buena fortuna que ni ellos esperaban. El vozarrón de Eric Burdon y un impecable solo de teclado han hecho de esta canción un himno utilizado en cientos de películas, como en la memorable escena final de "Casino" de Martin Scorsese.

"All Along the Watchtower" (Jimmy Hendrix): El repertorio de Bob Dylan es uno de los más tentadores para artistas de todo tipo a la hora de los homenajes. En este caso particular, el imprescindible Hendrix le inyectó su guitarra incendiaria a la melodía folk original y el resultado es uno de los mejores covers de la historia, algo que hasta el mismísimo Dylan reconoció.

Satisfaction (Devo): ¿Hasta qué punto se puede ser irreverente con un clásico conocido por todo el mundo y a la vez darle un nuevo impulso? La respuesta la trajeron Devo y su perverso tratamiento sobre "Satisfaction" de lo Rolling Stones. Cuando la New Wave americana se encontraba en su apogeo a fines de los 70', estos deformes de Ohio consiguieron su primer éxito sacándole el riff al original y transformándole en una maquinal marcha industrial. A aquellos puristas a los esta versión les incomode pueden oír la que grabó Britney Spears. Esa sí que duele.

Needles and Pins (The Ramones): Si bien cada miembro de los Ramones era una pieza importante en la maquinaria del grupo, debemos agradecerle a Joey y su amor por el pop retro, ya que es lo que le daba corazón a la inconfundible furia punk de los neoyorquinos. Aunque años después grabarían un disco completo ("Acid Eaters") compuesto totalmente por "ramonizaciones" de la música que escuchaban durante su juventud, en 1978 la voz entrañable del vocalista ya le daba sentimiento a esta bella canción, demostrando que los duros también pueden sufrir por amor.

You are always on my mind (Pet Shop Boys): Muchas ideas que suenan horribles en teoría pueden transformarse en grandes aciertos. Cuando un joven dúo de synth-pop inglés eligió incluir en su segundo disco una versión bailable de esta balada de Elvis Presley, no parecía algo muy viable. El resultado terminó siendo tan o más conocido que el original, y gracias a aquel éxito los Pet Shop Boys ya llevan 30 años en el negocio.

The man who sold the world (Nirvana): El unplugged de la banda de Seattle no solo es valioso porque fue lo último que el grupo grabó antes de la muerte de su líder, si no porque muestra los terrenos más calmos que la banda planeaba explorar en un futuro. Dentro de los varios covers que el trío incluyó en el show, esta canción de David Bowie sobresale por la entrega desgarrada de un Kurt Cobain que entraba en la recta final de su agitada vida.

Last kiss (Pearl Jam): Eddie Vedder y los suyos suelen tener muy buen gusto a la hora de elegir e interpretar canciones ajenas. Esta olvidada canción de principios de los 60' fue grabada por el grupo para colaborar con un disco benéfico destinado a los refugiados de Kosovo en 1999 y desde entonces es infaltable en sus giras. De hecho es común que "Last Kiss" suene en sus recitales.

Son muchos los casos en los que una buena versión copa las radios y le hace justicia al original (recuerden el "I will survive" de Cake o el "Killing me softly" de The Fugees), pero es más frecuente que cambiemos el dial mientras nos fruncimos el ceño por la manera en que algún irrespetuoso está maltratando una melodía que ya conocemos. Algún día haremos una lista de los peores covers, pero allí se va a presentar un nuevo problema ¿Quién se animará escuchar la versión de "Smell like teen spirit" que perpetró Take That, por ejemplo? Nadie es tan valiente.

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