GK Game - шаблон joomla Joomla

El último príncipe

Valora este artículo
(2 votos)

Cuando en los 80' a Charly García le preguntaban quien era su músico favorito no dudaba un segundo en responder: Prince era el elegido. A muchos músicos argentinos – aún contagiados por la solemnidad impuesta por última dictadura - les hacía algo de ruido la elección de alguien tan ligado a la música bailable, pero el bigote bicolor sabía lo que decía. Seguramente debe estar de luto en estas horas en las que se conoció la muerte del Genio de Minneapolis.

La música estaba en los genes de Prince Roger Nelson, nacido en 1958, ya que su madre era cantante y su padre un pianista de jazz. Aunque la pareja se separó cuando la futura estrella tenía solo siete años, ambos alentaron al niño al advertir su temprano interés en la música. ya en la adolescencia, junto a su vecino André Anderson y sus primos, formó la banda 94 East. Allí se hizo evidente la voracidad del muchacho en lo musical: por un lado recibía las inevitables influencias afroamericanas ricas en soul, funk, jazz y disco, pero también se interesaba por géneros como el pop, el hard rock, la new wave, las baladas y el naciente synthpop. También por esos años, algo acomplejado por su baja estatura, le dio forma a su imagen fuertemente visual y sensual, rica en vestuarios excéntricos y ambiguos.

Desde 1976 se había entregado a la grabación de demos solistas, buscando un sonido personal, algo que finalmente daría sus frutos dos años más tarde, cuando se traslada a Los Ángeles. Es entonces cuando el sello Warner Bros. decide contratar al joven para editar tres álbumes, dándole total libertad creativa. Este control sobre cada aspecto de su carrera se refleja de manera virtuosa, con Prince tocando más de 25 instrumentos en las grabaciones, y de manera polémica, ya que la carga sexual de sus letras escandalizan a muchas emisoras de radio que se niegan a difundirlo. Sin embargo la trilogía de discos "For You", "Prince" y "Dirty Mind" lo transforma en un artista respetado inmediatamente para la prensa.

Al entrar en los 80' el genio de Minneapolis se rodea de una serie de músicos estables a los que denomina The Revolution, con los que da los pasos precisos para la aceptación masiva. Una popularidad que explota con "1999" en 1982 y se transforma en mega-estrellato gracias a "Purple Rain" en 1984. Este último disco además sirve de soundtrack a una rentable película que él mismo protagoniza. Para músicos y críticos es la encarnación perfecta de talento y carisma, una síntesis soñada de lo mejor de Michael Jackson y David Bowie. Como si fuera poco se muestra muy prolífico, escribiendo hits para otros artistas y apoyándolos en sus carreras. Clásicos como "Manic Monday" de The Bangles y "Nothing Compares 2 You" de Sinead O'Connor llevan su firma, por no citar covers exitosos de sus canciones, como la versión de "Kiss" realizada por Tom Jones.

Siempre inquieto, atraviesa una etapa de renacer religioso que coincide con su interés por el hip-hop y la música callejera. Todo ello se refleja en "Sing of the Times" de 1987, último álbum que graba junto a The Revolution. De a poco se va volviendo más misterioso y reacio a dar entrevistas, aunque éxitos como "Cream" y "Money Don´t Matter 2 Night" confirman su vigencia en los 90', ahora acompañado del grupo The New Power Generation. Su obsesión por hacerse invisible llega al máximo cuando decide desprenderse de su nombre de nacimiento y comenzar a ser llamado por medio de un símbolo impronunciable, unión de los signos que identifican universalmente a la mujer y al hombre. En los medios se lo llama The Love Symbol o, más frecuentemente, The Artist Formerly Know as Prince (el artista antes conocido como Prince). Son épocas de relaciones conflictivas con Warner, que no ve con buena cara esta excentricidad ni sus planes de lanzar dos álbumes a la vez e inmediatamente un disco triple. Prince abandona su sello de siempre para fundar su propia empresa de producción y distribución llamada NPG Records, la cual - a pesar de hacer un uso pionero de internet en sus campañas - no logra imponerse en el mercado con sus lanzamientos.

Prince-Joven

Son muchos cambios en poco tiempo. El nuevo siglo encuentra a Prince con la necesidad de retornar a las fuentes, algo que logra en el año 2004 gracias al excelente "Musicology". De pronto todos vuelven a hablar de él. Es incluido en el Rock and Roll Hall of Fame, la revista Rolling Stone lo considera uno de los artistas más importantes de todos los tiempos y recibe el prestigioso premio Webby por sus uso visionario de la red. Durante la última década se mostró vital, actualizando viejos sonidos en discos optimistas que irradian un muy querible toque ochentoso. Quizás por esto es que su muerte en su amada Minneapolis a los 57 años este 21 de abril ha dejado a todo el mundo sorprendido.

Ya no está entre nosotros el hombre que escribió la banda sonora del "Batman" de Tim Burton, el que hizo enojar a Daniel Grinbank al dar un show de solo 60 minutos en su visita a Argentina, el que retó a Kevin Smith por usar malas palabras en sus films, el seductor de divas como Kim Bassinger, Madonna y Carmen Electra (entre muchas otras). Pero más allá de ese costado pintoresco, es necesario volver a sus canciones para dimensionarlo, esas obras de de orfebrería que equilibraban perfectamente sonidos negros y blancos. Elegantes, seductoras e inteligentes, son creaciones de un príncipe que acaba de abandonar un trono que difícilmente alguien pueda volver a ocupar.

Medios

Log in or create an account