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Lejos de Broadway

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El mediático escándalo protagonizado durante la última entrega de los Oscars por Faye Dunaway y Warren Beaty eclipsó el variado abanico de opiniones que "La La Land" despertó entre público y crítica. El film de Damien Chazelle – que finalmente perdió frente a "Moonlight" – es uno de esos homenajes contemporáneos al Hollywood clásico que estimulan la parte nostálgica del público, aunque su calculada premeditación ofende a muchos. Como si fuera poco pertenece a uno de los géneros cinematográficos más polémicos: el musical.

El carácter artificioso de los musicales, donde el canto y las coreografías se incorporan a la trama generando un efecto de extraña ensoñación, implica necesariamente la complicidad del espectador. Habiendo tenido su época de apogeo en las décadas del 30', 40' y 50', cuando el público se entregaba de una manera más ingenua al espectáculo que la pantalla ofrecía, la mirada posmoderna puso en crisis a estas propuestas, generando incursiones esporádicas y muchas veces melancólicas que contrastan con el optimismo de los clásicos. Por eso varias de las apuestas exitosas de este siglo – desde pastiches kitsch como "Moulin Rouge!" hasta revivals de Broadway a lo "Chicago" – reciben tantas nominaciones como sospechas sobre lo inviable que es hacer este tipo de cine hoy en día.

Pero quienes odian los musicales tienen opciones libres del glamour forzado, los momentos edulcorados y las coreografías multitudinarias del grueso de la producción. Se trata de obras insólitas, dramáticas o irónicas, que se alejan del patrón romántico común para adentrarse en zonas más oscuras. A continuación un listado que no siempre se puede bailar.

Una mujer es una mujer (1961): Antes que su compatriota Jacques Demy impusiera el musical made in Francia con éxito en todo el mundo, el siempre osado Jean-Luc Godard decidió que su segunda película sería hablaría sobre lo insondable del alma femenina. La bella Anna Karina, por entonces pareja del realizador, decide tener un hijo a pesar de que su correcto novio no comparte la decisión. Es entonces cuando el eternamente cool Jean-Paul Belmondo, amigo del novio inseguro, se pone a disposición de la muchacha para solucionar el problema. Protagonistas carismáticos y canciones en francés para explorar la creciente elasticidad de las relaciones de pareja durante la segunda mitad del siglo XX.

Los productores (1968): El nazismo era aún un recuerdo reciente cuando a Mel Brooks se le ocurrió hacer esta sátira demoledora en la que un extravagante productor teatral, con el apoyo de su tímido contador, planea poner en escena una obra llamada "Springtime For Hittler" con la explícita intencipon de fracasar escandalosamente. Todo responde a una elaborada maniobra contable que les permitirá huir con todo el dinero de los inversores. Plagada de momentos antológicos, su humor irreverente aún sorprende por su incorrección. Además la película terminó haciendo el camino opuesto a la mayoría de las producciones, al ser adapta por Brooks a un exitoso musical de Broadway en el año 2001.

El fantasma en el paraíso (1974): Si bien a la hora de sintetizar el espíritu de los 70' fue "The Rocky Horror Picture Show" el film que logró el status de culto masivo, este delirante manifiesto de Brian De Palma puso en escena la decadencia del rock como idea romántica frente al poder aplastante de la industria discográfica. Para ello tomó influencias literarias como la leyenda de Fausto y "El fantasma de la ópera" de Gastón Leroux para narrar una historia de amor fatalista entre el desfigurado compositor Winslow y la bella cantante Phoenix. Un relato barroco que contiene algunos de los recitales imaginarios más bizarros jamás imaginados.

All That Jazz (1979): Una de las personalidades que más renovó el lenguaje del musical, abandonando los esquemas formales clásicos y buscando nuevas formas de expresión, fue Bob Fosse. Hombre de vida turbulenta, triunfó en el festival de Cannes con esta historia fuertemente autobiográfica sobre un director y coreógrafo (interpretado por Roy Scheider, protagonista de "Tiburón") que intenta poner en escena una obra ambiciosa mientras su salud se deteriora rápidamente. Por ello el gran tema del film es la inminencia de la Muerte, que deambula por ahí con el rostro de una joven Jessica Lange y guiará al protagonista hacia un final apoteósico. Además pavimentó el camino a la estética de videoclip característica de pelíiculas como "Flashdance" y "Dirty Dancing".

La tiendita del horror (1986): Por un lado "The Little Shop of Horror" es una pequeña película de terror dirigida por Roger Corman en 1960 que dos décadas más tarde se transformó en un suceso al ser adaptado con ironía al formato cómico-coreográfico. Por otro está un titiritero llamado Frank Oz, cuyos logros profesionales incluyen darle vida a Miss Piggy en "Los Muppets" y al Maestro Yoda de la saga Star Wars. Esos dos mundos colisionaron en uno de los más insólitos objetos fílmicos de los 80'. Varios momentos antológicos hay en esta historia de una planta carnívora extraterrestre que busca víctimas en los suburbios neoyorquinos, pero quizás nada supera a Steve Martin interpretando a un sádico dentista a puro rock n'roll.

Little-Shop-of-Horrors

Bailarina en la oscuridad (2000): Si hay un realizador al que se puede calificar de "tirabombas" en el cine contemporáneo ese es el danés Lars Von Trier. Aquí el creador del Dogma 95 convocó a Bjork (que juró no volver a actuar nunca más después de esta experiencia) para contar la historia de una inmigrante checa que, mientras va perdiendo la vista, es acusada de un crimen que no cometió. En el medio se intercalan una serie de números musicales imaginados por la protagonista que ayudan descomprimir la densidad de semejante trama.

Hedwig and the Angry Inch (2001): Este film tiene la virtud de traer al nuevo siglo el carácter excesivo de las operas rock de la década del 70, añadiéndole un contagioso tono pop. Hedwig es una cantante alemana que llegó al mundo con el nombre de Hansel. Luego de una conflictuada adolescencia y de una fallida operación de reasignación de sexo, encontrará en el rock una forma de canalizar su energía creativa. Sin embargo al emigrar a Estados Unidos un joven amante se adueñará de sus canciones, empujándola a la desgracia y a una angustiosa búsqueda de respuestas. Manifiesto a favor de la diversidad sexual y la libertad amorosa absoluta, la propuesta no logró encontrar su público al estrenarse, aunque ha demostrado tener muchos imitadores.

The Happiness of The Katakuris (2001): Se supone que al retirarse al campo la gente busca una tranquilidad que no encuentra en la ciudad, sin embargo eso no es lo que le ocurre a la familia de este título japonés. Animación con plastilina, humor negro, enfrentamientos familiares, zombies y números musicales dignos de los Monty Python en estado de LSD extremo. Algo así solo puede salir de la cabeza del prolífico Takashi Miike, realizador tan perturbador como creativo. Una película que no se parece a ninguna otra.

Seguramente a Gene Kelly, estrella del icónico himno "Bailando bajo la lluvia", no le agradaría ninguno de los ejemplos arriba citados. Sin embargo el hombre participó de "Xanadu" en 1980, un extravagante vehículo disco que tiene a Olivia Newton-John patinando en un mundo de neón y que bien podría haber sido incluido en esta lista. ¿Veremos algún día a Ryan Gosling y Emma Stone entregándose al ridículo de esa manera sin perder la gracia? Hasta al más profesional de los bailarines le gusta dar un mal paso cada tanto.

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