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El fenómeno Lollapalooza

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Atraído por varias bandas el fin de semana tuve la posibilidad de asistir a mi segundo Lollapalooza. Como era de esperar  con un line-up tan extenso y variado, uno se ve obligado a elegir ya que es imposible abarcarlo todo. El primer día mi mirada estaba puesta en Cage The Elephant, Rancid y Metallica. La imposibilidad de llegar más temprano no me permitió ver algunas propuestas muy interesantes como Silversun Pickups y Palo Pandolfo.

DÍA 1

Llegué un poco demorado y el recital de Cage The Elephant ya había comenzado. Me acerqué al escenario y sonaban los acordes de “Trouble”. Me habían comentado previamente que la banda de Matthew Shultz era muy buena en vivo y que tiene la particularidad de lograr conquistar rápidamente al público. No se habían equivocado: suenan muy bien, destacándose por su calidad musical y un carisma muy especial que hace imposible no quererlos. Sobre el final Matthew se sacó su remera  y por momentos me hizo recordar a Iggy Pop pero con algunos movimientos a lo Jagger. Gran show de una gran banda que rápidamente me hizo entrar en calor para lo que venía.

Paseo previo por el predio, enorme por cierto, llegó el turno de los ya legendarios Rancid con su Punk. Para quienes nos gusta el rock fue un show impecable que hacía imposible parar de saltar, aunque por momentos la gente parecía no entender mucho la onda. La explicación está en que en los últimos años Lollapalooza viene siendo un festival con mucho Indie, electrónica y una que otra banda clásica de rock. Igualmente su presencia quedó más que justificada, dejando al público a punto caramelo para el gran recital del día 1: Metallica.

El caso de Metallica y Lollapalooza fue muy particular, sobre todo en los distintos públicos: el del festival por un lado y el de la familia metalera por otro. Por momentos parecía difícil la convivencia de ambos, pero durante el mismo show quedó demostrado que no. Gente de todas las edades y curiosos que venían de otra movida más electropop no pudieron resistirse a James Hetfield y compañía.  Es que claramente nadie puede ser ajeno a un show de semejantes dimensiones por parte de tan grandes leyendas del rock.

El recital fue increíble, la energía y el poder de Metallica hizo delirar a 100.000 personas (o más), con momentos épicos como el solo de bajo de TrujilloKirk Hammett destruyendo las cuerdas de su guitarra. ¿El resto? Lo que la banda de tiene ya acostumbrado: un show de gran calidad con todos sus clásicos, un buen ida y vuelta con su público, sintiéndose particularmente agradecidos con los argentinos y la familia metalera.

Día 2

A las 12.30 abrío Usted Señálemelo, banda de Mendoza con gran proyección cuyos integrantes, a pesar de su corta edad (20, 21 años aproximadamente), vienen creciendo a pasos agigantados y abriéndose paso en el rock emergente. Ccon 2 discos en su haber, Usted Señálemelo combina perfectamente sus influencias de rock clásico con elementos del Indie actual, transmitiendo mucho en el escenario y sabiendo cómo levantar al público. Dejaron mucho más que una buena imagen; dejaron las puertas abiertas de par en par para seguir abriéndose paso en el rock nacional.

Luego del  almuerzo llegó el momento de ver a Turf, quienes tenían su primera presentación en un Lollapalooza. Joaquín Levinton bromeó con el horario (eran las 2 de la tarde), comentando que hace 20 años que no tocaban a esa hora. Se divirtió con el público y jugó mucho con el vallado que dividía en dos a la concurrencia: “griten de éste lado y luego del otro, a ver quién grita más fuerte” y “ahora todos juntos” fueron frases con las que se entretuvo en varias ocasiones. Invitó también al público a hacer el pogo más grande del mundo, minimizando con humor al del Indio Solari. Levinton es todo un personaje que sin dudas conquista al público. En lo musical no faltaron los clásicos de la banda, bien alternados con las canciones nuevas. Turf dio un muy buen espectáculo y en varias ocasiones el cartel de una chica que decía “temazo” se asomaba entre la multitud.

Luego fue el turno de Catfish and the Bottleman. Estos galeses formados en 2010, liderados por Van McCann son una de las promesas del Indie actual y en su primera presentación en el país lograron conquistar al público argentino. Musicalmente son muy buenos, aunque  tal vez deberían animarse más a los solos o al menos hacerlos más extensos los que ya tienen, pero sin dudas tienen gran proyección y ya son parte de la nueva camada del Rock Internacional.

Uno de los shows más esperados fue el de Duran Duran, que mostró toda su experiencia durante el show, tocando sus clásicos e incluyendo canciones de su último álbum, haciendo saltar, bailar y cantar a toda la gente presente (que por cierto, a pesar de ser las 18 hs, eran unas 20.000 personas). Simon Le Bon homenajeó a David Bowie cantando un fragmento de Space Oddity en un momento emotivo.

En el medio decidí recorrer varios escenarios: un poco de Two Door Cinema Club y otro poco de Lisandro Aristimuño. Hasta que llegó el turno del plato fuerte del día: The Strokes. Con cerca de 100.000 personas presenciando el show, la banda de Julian Casablancas arrancó 20 minutos más tarde, a pesar que el Lollapalooza es muy estricto con los horarios. Sorpresivamente, antes de empezar, se escuchó la versión cumbia de “Reptilia” que se viralizó en internet hace unos meses, inmediatamente después arrancó el show.

Desde lo musical todos sabemos lo que brinda The Strokes, razón por la que la crítica especializada los denominó en sus comienzos “los salvadores del rock”. Tocaron todos sus clásicos, pero merece una mención aparte su feed back con el público. Julian Casablancas habló muy poco en español, solo para decir “Las mujeres argentinas son muy lindas y eso es un problema”, y  luego, con un inglés pausado, buscó generar un ida y vuelta. Bromeó con la sanción a Messi y realizó interesantes referencias musicales que muchos no entendieron. Por ejemplo gritó “Sudamérica” con el mismo tono de voz de Mick Jagger en el cover  que realizó junto a David Bowie de la canción de Martha and the Vandellas “Dancing in the Street”, pero como el público gritaba Argentina, tuvo que explicar su referencia. Luego cantó  “Jammin’” de Bob Marley esperando un coro de la gente, pero tampoco sucedió.

Con The Strokes y su impecable y enérgico show concluyó este Lollapalooza. Una gran experiencia con mucho rock, la piel quemada por el sol y los pies acalambrados de tanto caminar entre los escenarios, pero feliz por dos días que llenaron de música a los presentes

Raúl Grinberg (Especial para Tupaladar)

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