GK Game - шаблон joomla Joomla

Roger vs. Donald

Valora este artículo
(0 votos)

A pesar que su aporte a la historia del rock es innegable es necesario aceptar que las críticas son justificadas: Roger Waters se pasó 25 años revisitando su pasado, y en su caso su pasado se llama Pink Floyd. Las giras presentando "The Dark Side of the Moon" y "The Wall" fueron enormemente exitosas, propiciando la sospecha de que el músico no tiene nada nuevo para decir. Ni la participación en múltiples causas benéficas o la edición de un proyecto sinfónico lograban hacer olvidar que el bajista y cantante no brindaba una canción nueva en mucho tiempo.

El título del album es "Is This the Life We Really Want?" (¿Es esta la vida que realmente queremos?) y suena a auto reproche. Criado en una familia de ideas socialistas, Waters es consciente de que pertenece a una generación que prometió cambiar al mundo pero al final terminó llevándolo hacia un presente de consumo y espectáculo. En ese sentido, el trabajo expone los temas que siempre le interesaron y que hicieron que su música se alejara de la temprana psicodelia en beneficio de contenidos más realistas. Una vez más las críticas a la guerra, la alienación y la codicia recorren sus textos, pero su reciente oposición a la construcción de un muro entre México y EE.UU. y a las políticas intervencionistas hacen pensar que gran parte de los contenidos del disco están dedicados a la actual administración neoconservadora norteamericana.

El comienzo ofrece algunas de las marcas de fábrica que acompañan al inglés desde hace décadas, como el uso de sonidos reales y la inclusión de fragmentos de noticieros durante las canciones. La guitarra acústica de "Deja Vu" es el marco ideal para mostrar que su particular forma de cantar, que pasa inesperadamente de la narración ronca al grito, no cambió desde los 70', aunque suena mejor cuando se suman los arreglos orquestales. Esto ocurre en "The Last Refugee", tema comprometido pero intimista que ubica al cantautor en el siempre peligroso lugar de crear "canciones con mensaje", en este caso señalando el drama de los refugiados.

Sin embargo la propuesta no intenta ser un ejercicio de denuncia constante y lo musical tiene más peso a medida que se avanza en la escucha. "Picture That" y sus sintetizadores recuerdan inmediatamente a "Animals" (uno de los trabajos más pesimistas del catálogo Floyd que aquí sobrevuela gran parte de las canciones), al igual que el oscuro tema que le da nombre al disco con su aire a Tom Waits. Las incursiones psicodélicas continúan en "Bird in a Gale", donde el viejo Roger se luce en el bajo. En este momento el álbum se vuelve definitivamente difícil, pudiendo asustar a quien esté acostumbrado a canciones con la estructura clásica de verso-estribillo-verso.

"Smell the Roses" es una buena incursión blues-rockera, con suciedad y coros femeninos a tono. En el medio de tanta visión desencantada del mundo hay espacio para algo de romance ("The Most Beautiful Girl", "Wait For Her"), pero ante todo este es un trabajo político. Probablemente sea la letra de "Broken Bones" la que mejor muestra las intenciones anti-imperialistas reinantes: "Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial / Pensamos que la pizarra nunca quedó muy limpia / Pudimos haber optado sobre sus huesos rotos/ Pudimos haber elegido ser libres / Pero elegimos adherir a la abundancia / Elegimos el Sueño Americano". Igualmente el músico concluye esperanzado que aún se le puede decir "fuck you" a todas esas porquerías y mentiras. En la era de Donald Trump estos versos tienen un significado bien concreto.

Hoy Roger Waters no busca sonar actual; eso ya lo intentó en los 80' con "Radio Kaos" y fue duramente criticado. El hombre se mantiene fiel a sí mismo, entregando el trabajo más 'pinkfloydiano' de su carrera, con la ayuda del productor Nigel Godrich, reconocido por su trabajo con Radiohead y muchos otros artistas contemporáneos más. La expresión "solo para fanáticos" puede resultar excluyente, pero son los seguidores quienes mejor se enfrentaran a estas nuevas canciones. Los demás, si son demasiado adeptos a la música que suena en radios y playlist de moda, probablemente quedaran afuera de esta propuesta. Un disco para amar u odiar, sin términos medios.

Medios

Log in or create an account