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Zares, espías y astronautas

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Durante el próximo año se hablará mucho sobre Rusia y los motivos no serán sociopolíticos o bélicos. La realización de la Copa Mundial de Fútbol 2018 en el país más grande del planeta nos enfrenta a lo tergiversada que está su imagen en occidente. En el imaginario popular los estereotipos rusos más difundidos comprenden rubios regordetes bebiendo vodka en un bar o espías comunistas enfrentándose a algún engominado héroe de turno. Pero esta milenaria nación tuvo un peso enorme en el desarrollo de la cultura mundial.

Independientemente de la suerte que corra el Seleccionado Argentino de fútbol, este es un buen momento para adentrarse en algunas de las curiosidades del país anfitrión. Cuna de influyentes autores y de revoluciones que cambiaron el curso de la historia, Rusia es una caja de sorpresas que nos interpela más de lo que pensamos. Aquí enumeramos algunos hechos dignos de mención de este territorio que atraviesa dos continentes.

Asiáticos y femeninos: Aunque la actual Federación Rusa tiene sus orígenes principales en pueblos eslavos ubicados en lo que hoy es Europa del Este, de los 145 millones de habitantes del país unos 42 millones se encuentran en Asia. Por ello muchos de sus habitantes (tártaros, túrquicos, kasajos, coreanos, etc) tienen rasgos no occidentales, cercanos a los de grupos étnicos orientales. La mayoría de estas personas se encuentran en zonas rurales y representan el sector más olvidado del país. Debido a la baja tasa de natalidad de las últimas décadas actualmente son muchas las políticas implementadas por el Estado para incrementar los nacimientos en esas inhóspitas regiones de la estepa. En paralelo la cantidad de población masculina que murió en la Segunda Guerra Mundial afectó sensiblemente a los porcentajes de género del territorio. Porcentualmente hay 86,8 hombres cada 100 mujeres, lo que lo transforma en el país continental con mayor población femenina del planeta.

Un imperio impenetrable: Luego de décadas de sufrir distintas invasiones durante su etapa de formación, el ilustre Iván "el terrible" se decidió a concentrar el poder en Moscú y desde allí lanzarse a ganar tierras hacia el océano Pacífico, triunfando sobre los mongoles y otros pueblos. De esta forma quedó constituido el Imperio Ruso, que regido por la figura del zar (palabra derivada del título de César usado por los romanos) se transformó en el más extenso estado cristiano del Viejo Mundo. De las distintas dinastías que ocuparon el trono fue la familia Romanov la más recordada, extendiéndose su mandato desde 1613 a 1917. Durante el periodo imperial el país participó de guerras contra el Imperio Sueco, el Imperio Otomano y - la más famosa - contra el ejército liderado por Napoleón Bonaparte, el cual llegó incluso a ocupar la capital moscovita. Sin embargo los contrataques rusos y el crudo invierno empujaron al invasor a retirarse perdiendo un 90% de sus hombres en el trámite. De todas maneras, durante el siglo XIX, el poder de los zares se debilitaría de manera inevitable, lo que desembocaría en la Revolución Bolchevique liderada por Vladimir Lenin en octubre de 1917. Este suceso marcaría a fuego la historia contemporánea.

Tierra de escritores: Los autores rusos han dejado una huella muy importante en la literatura universal, al punto tal que no es exagerado afirmar que todo lo que leemos hoy está marcado por ellos de alguna manera. A partir del siglo XIX hubo una seguidilla de escritores que dieron a luz grandes obras en distintos géneros literarios. El puntapié inicial lo dio el romántico Alexander Pushkin, al que siguieron los novelistas Fiodor Dostoyevski ("Memorias del subsuelo", "El idiota", "Crimen y castigo", "Los hermanos Karamasov"), León Tolstoi ("La guerra y la paz", "Anna Karenina", "La sonata de Keutzer") y Nicolai Gogol, maestro del relato breve. Dentro del teatro Antón Chejov ("Tío Vajnua", "La Gaviota") marcó a fuego las artes dramáticas, mientras que - durante el cambio de siglo - Konstantín Stanislavski ideó un sistema de técnicas de actuación hoy respetado por los intérpretes de todo el mundo. Con posterioridad a la Revolución Rusa, durante los años soviéticos (1922 / 1991), escritores como Boris Pasternak y Alexander Solzhenitsyn siguieron agrandando ese ilustre legado cultural, aunque con frecuencia tuvieron problemas con las autoridades.

Rojos: Quienes crecieron durante el periodo de historia contemporánea recordado como la "Guerra Fría" conocieron una imagen de los rusos muy influenciada por la propaganda anticomunista. Si bien durante la Segunda Guerra Mundial EE.UU. e Inglaterra no dudaron en aliarse con Joseph Stalin para pelear contra el enemigo común, una vez terminado el conflicto la por entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) se transformó en un fantasma ideal para asustar al ciudadano medio. Desde persecuciones concretas a personas con pensamientos de izquierda (la siniestra "Caza de brujas" de los años 50') hasta las maniobras de la CIA para derribar gobiernos latinoamericanos, sin olvidar los innumerables artículos periodísticos y novelas de espionaje alrededor de la "amenaza roja", se trató de una época en la que el Kremlin, edificio central del estado ruso, se demonizó como un centro de lavaje cerebral que buscaba minar las democracias del globo. En este contexto Hollywood jugó un papel central, con películas de fuerte carga ideológica que iban desde lo recomendable, como "El embajador del miedo" (1962), hasta lo bizarro, como "Rocky IV" (1985). La cultura popular estadounidense se alistó casi con unanimidad contra el 'peligro comunista' digitado desde Moscú. Recién con el desmantelamiento de la KGB y el Ejército Rojo – instituciones destinadas a la seguridad nacional durante los años soviéticos – cesó esta campaña de propaganda en 1991.

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Rusos en el espacio: Una consecuencia de vivir en la parte del mundo que está bajo la órbita capitalista es que muchos logros científicos de Rusia fueron soslayados. Esto es notorio respecto a los logros obtenidos por ese país durante la denominada "carrera espacial". Ya desde fines del siglo XIX la idea de viajar a las estrellas estaba presente en el imaginario ruso, como lo demuestra el trabajo pionero del físico Konstantín Tsiolkovski, quien publicó más de 500 trabajos de investigación sobre la posibilidad de realizar viajes interplanetarios antes de morir en 1935. Su labor visionaria le valió el mote de "Padre de la cosmonáutica" y fue fundamental para el desarrollo tecnológico de la nación. Cuando desde la base de Baikonur (el cosmódromo más viejo del mundo) despegó un cohete conteniendo el satélite Sputnik 1 en 1957 se trató de un hito histórico que empujó a EE.UU. a acelerar sus avances en ese campo. Un mestravesía después el Sputnik 2 viajó con el primer tripulante vivo, la famosa perra Laika, lo que le permitió a los científicos investigar el comportamiento de un organismo en el espacio. En 1961 el piloto Yuri Gagarin lideró el primer vuelo tripulado al espacio exterior y dos años después Valentina Tereshkova se transformó en la primera mujer en orbitar alrededor de la tierra, dando 48 vueltas a la Tierra a lo largo de 3 días. Aunque durante años los planes de conquista espacial quedaron en espera, recientemente Rusia afirmó que se encuentra preparando una excepcional travesía a Marte, lo que confirma su espíritu de vanguardia en el tema.

Ya desde su constitución geopolítica – una confederación compuesta por 21 repúblicas - Rusia es un territorio complejo, con varias situaciones internas sin resolver, como lo atestigua el cruento enfrentamiento con la República de Chechenia. Mientras atraviesa el cuarto mandato como presidente del polémico Vladimir Putin, hoy es una de las economías con mayor crecimiento del mundo y tiene el arsenal de armas de destrucción masiva más contundente del globo.

Los rusos también están entre los mayores consumidores de alcohol, al punto que varias políticas de Estado han intentado frenar esta tendencia. Medidas que incluyen la prohibición de la venta de bebidas etílicas los fines de semana o el aumento al doble del precio del vodka no logran impedir que un 30% de los hombres de la estepa mueran por enfermedades relacionadas con esa adicción ¿Será causa o consecuencia de su historia, tan próspera como turbulenta? Seguramente durante el año 2018, en el que debido a la Copa Mundial de fútbol todos los reflectores del mundo estarán dirigidos hacia esta tierra ancestral, la ingesta espirituosa se incrementará a cifras nunca alcanzadas. Una buena forma de resistir los crudos inviernos de la tundra y de olvidar los malos resultados deportivos.

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