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No pudo ser

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Muchos se quejan sobre la poca variedad existente entre los estrenos actuales. Aunque a lo largo de sus más de 120 años de vida el cine siempre fomentó la fabricación continua – después de todo se trata de una industria además de un arte – hoy los productores se sienten más seguros financiando proyectos en serie y explotando fórmulas con elencos confiables y realizadores disciplinados. Esta tendencia se explica por la popularidad alcanzada por internet como fuente de entretenimiento, pero no son pocos quienes afirman que las enormes sumas de dinero perdido en films que nunca vieron la luz también llevaron a los capitalistas a ser menos audaces.

El estreno hace un par de años del documental "Jodorowsky´s Dune", en el que se cuenta la planificación y caída de la adaptación que el realizador, escritor, tarotista y psicomago chileno Alejandro Jodowsky intentó hacer sobre la novela "Dune" de Frank Herbert, reavivó la fascinación por esos proyectos ambiciosos que nunca llegaron a las salas. Ya sea por caprichos de sus directores y actores, desgracias que complicaron el rodaje o debido a un presupuesto que creció mucho asustando a los financistas, son varias las cintas que quedaron inconclusas. Muchas de estas empresas incluyen a algunos de los nombres más ilustres del Séptimo Arte, por lo que la curiosidad sobre cuales habrían sido los resultados si se hubiesen concretado es inevitable.

Ya en los tiempos del cine mudo existieron apuestas que se transformaron en verdaderas pesadillas para sus impulsores, con nombres como David W. Griffith y Erich Von Stroheim ganándose fama de megalómanos y despilfarradores. Con la llegada del sonido Hollywood no dudó en ofrecer oportunidades a artistas de vanguardia para desarrollar sus ideas, con dispares resultados. Uno de estos exploradores fue Salvador Dalí quien, envalentonado por sus escandalosas desventuras junto a Luis Buñuel, estuvo cerca de filmar una comedia surrealista llamada "Giraffes oh Horseback's Salad". La historia, protagonizada por los Hermanos Marx, incluía persecución y captura de enanos en New York y jirafas usando máscaras de gas. El delirante guion, que fue encontrado entre las pertenencias del artista luego de su muerte, asustó a la Metro Goldwin Mayer, aunque otras fuentes señalan que Groucho Marx no lo encontró divertido. "¡Nunca nadie se atrevió a filmar un guion de Dalí!" señaló furioso más tarde el pintor catalán.

Orson Welles, quien junto a Dalí sería convocado años más tarde por Jodorowsky para su fallida versión de "Dune", encabeza el ranking de proyectos irrealizados. Luego de triunfar con "Citizen Kane" el joven director luchó por llevar a la pantalla una adaptación del clásico de Joseph Conrad "El corazón de las tinieblas". Su idea era filmarla completamente con cámara subjetiva, reflejando el punto de vista del protagonista mediante 165 extensos planos secuencias. Esta proeza técnica era demasiado complicada a principio de los 40', por lo que la poderosa RKO Pictures terminó dando pulgar abajo a la aventura. Peor le fue a Orson a partir de 1959, cuando EE.UU. no volvió a confiar en su visión creativa y encaró accidentados rodajes independientes en Europa. De las empresas inconclusas de ese periodo se destacan "Don Quijote", película para la que filmó escenas durante 15 años, y "The Deep", un caótico film de suspenso en alta mar, más varias adaptaciones basadas en Shakespeare que nunca completó. A pesar de actuar en decenas de películas de dudosa calidad para recolectar fondos, muchas ideas de este genio quedaron truncas.

Son varios los grandes directores que se obsesionaron con un proyecto personal, al que vuelven una y otra vez como si se tratara de un desafío. Luego del éxito de "2001: una odisea del espacio" Stanley Kubrick soñó con filmar una biografía épica de Napoleón Bonaparte. Jack Nicholson interpretaría al ilustre militar francés y durante años un equipo de ilustradores realizó brillantes bosquejos preparando el look de la obra, pero el mítico director falleció sin llegar a realizarla. Hoy se dice que Steven Spielberg transformará la exhaustiva investigación kubrickiana en una serie para HBO. Ojalá no ocurra lo mismo con Werner Herzog, quien aún sueña con rodar "The Conquest of Mexico", otra de sus exploraciones dementes sobre los efectos del colonialismo en América Latina, ni con Francis Ford Coppola, cuya largamente anticipada fantasía futurista "Megalópolis" lleva décadas en desarrollo.

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A esta altura se pueden adivinar dos patrones recurrentes. En ocasiones un realizador gana pedigree de auteur, cosechando alabanzas de la crítica y éxito en la taquilla. Entusiasmado encara un proyecto desmesurado que los estudios acceden a producir hasta que en un momento la relación tiempo / presupuesto empieza a hacer cortocircuito y los dueños del capital empujan al creador a abandonar el barco. Un ejemplo noventoso de esto es "Crusade" de Paul Verhoeven, quien había interesado a Arnold Schwarzenegger y a un elenco multiestelar para una polémica versión anti-católica de las cruzadas con violentísimas escenas de batalla. El otro gran motivo que cancela proyectos tiene que ver con la escritura, ya que a veces un guión interesante es – sin consulta previa – sometido a infinitas revisiones por un equipo de títeres impuestos por los ejecutivos, lo que posterga la filmación hasta un nuevo aviso que nunca llega. Este fenómeno se conoce como development hell, un infierno de idas y vueltas al que todo realizador le teme.

Hay casos famosos de esto último, como "The Tourist", historia de ciencia ficción adulta escrita por Clair Noto y adornada con geniales diseños del artista suizo H.R. Giger, que lleva casi cuatro décadas pasando de mano en mano. Y no faltan leyendas urbanas como la de "Atuk", una aparentemente divertidísima sátira sobre un esquimal perdido en New York basada en la novela "The Incomparable Atuk" del canadiense Mordecai Richler. El libreto es acusado de ser responsable de la muerte de comediantes ilustres como John Belushi, John Candy y Chris Farley, fallecidos al interesarse en el rol protagónico. Pero la adaptación literaria más legendaria por las numerosas interrupciones que ha sufrido su pasaje a la pantalla es "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole, novela fundamental de la literatura del siglo XX. Desde su publicación realizadores como Harold Ramis, John Waters y Steven Soderbergh intentaron filmarla sin suerte.

Hoy que el cine de superhéroes inunda las salas – al punto que parece ser el único que se estrena – es bueno ver como en varias oportunidades directores con personalidad y estilo propio se vieron tentados a visitar el mundo del cómic. En los 70' Stan Lee, pope de editorial Marvel, se reunió con Alain Resnais, que además de dirigir clásicos de la nouvelle vague como "Hiroshima Mon Amour" y "El año pasado en Marienbad" era un ávido fan del género desde su infancia, para preparar dos proyectos que buscaban agregar profundidad artística al universo heroico-pop. A pesar de conseguir presupuesto para una de las historias, la negativa de Renais a modificar el guion terminó con esa ilusión. Otros emprendimientos basados en comics que no llegaron a finalizarse fueron "Superman lives" de Tim Burton (sobreviven imágenes del rodaje con Nicholas Cage probándose el traje del Hombre de Acero) y "Batman: Año cero", una oscura visión de Darren Aronofsky sobre el hombre murciélago.

Pero siempre hay esperanzas. Hace unos meses Terry Gilliam, el ex Monty Python director de "Brazil" y "12 monos", anunció que el prolongado rodaje de "The Man Who Killed Don Quixote", cuyo tortuoso proceso se había iniciado hace casi dos décadas, fue completado. Las peripecias sufridas por el cambiante equipo técnico y artístico del film dieron origen al documental "Lost in La Mancha" del año 2002, un gran ensayo sobre la lucha de los sueños individuales contra las situaciones adversas. Independiente de los resultados, no dejan de ser nobles los intentos de un creador para realizar su fantasía más allá de lo que digan críticos y ejecutivos. Una lucha que parece darle la razón a aquella frase del gran John Cassavetes: "Como artistas, siento que debemos intentar hacer muchas cosas, pero sobre todo debemos atrevernos a fallar".

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