GK Game - шаблон joomla Joomla

El hombre que no quería ser Rey

Valora este artículo
(0 votos)

Steven Patrick Morrissey sabe cómo lograr que todo el mundo hable de él. Apenas se conoció la portada de su nuevo disco, en la que un niño sostiene un hacha y un cartel que dice "Axe the Monarchy" (Hachazos a la monarquía), se desató la polémica en Inglaterra. La prensa no alcanzaba a confirmar los rumores sobre algunas tiendas de discos que se negaban a exhibir el álbum cuando el cantante escandalizaba con declaraciones como "Quiero una Alemania alemana" y su dudosa justificación de las acusaciones de acoso a Kevin Spacey y Harvey Wenstein. Esto último provocó que el empresario Daniel Grinbank suspendiera la gira del músico en Argentina.

Pero lo más importante siempre es la música. El nuevo trabajo de este hombre criado en Manchester se llama "Low in High School" y es su onceava producción de estudio. Todo empieza con "My Love, I´d Do Anithing For You" que, como algunos comentan en la web, bien podría ser parte del soundtrack de una película de James Bond con sus épicos arreglos de viento. El potente "I Wish You Lonely", con su apología a los beneficios de la soledad en un mundo donde los líderes no merecen ningún respeto, es lo más cercano a una canción de protesta que 'Moz' hizo en mucho tiempo. En una línea más testimonial está el muy british "Jacky's Only Happy When Shee's Up on Stage", justo de antes de bajar decibeles con "Home is a Question Mark".

El piano eléctrico de "I Spend The Day in Bed" fue lo primero que se conoció del álbum, una iconoclasta oda a la pereza. Lo que sigue es el momento más experimental, con el extenso "I Bury the Living" que empieza con una intro progresiva para girar a un aire de reggae que luego se deforma a pura distorsión y concluye en irónica balada. La letra es un ataque a la guerra descripto desde la cabeza de un soldado en el frente. Hablando de baladas, rubro en el que la garganta de Morrisey siempre se destacó, la desoladora "In Your Lap" lo muestra sólido. El resto de los temas viajan desde el himno pop en "All The Young People Must Falling in Love" al exótico aire a cabaret yiddish de "The Girl from Tel-Aviv Who Wouldn't Kneel" e "Israel".

Con el jopo incólume, el último inglés anti-monárquico lo hizo de vuelta. Tocando temas concretos que en bandas como Coldplay quedarían en tibias denuncias (ataques a la guerra, a la policía, a los políticos, a la cultura del espectáculo) este es su disco más protestón y variado en lo musical de su extensa carrera. Acompañado de los mismos músicos desde hace una década, poco importan sus contradicciones y posiciones polémicas; Morrissey parece ser el único que logró equilibrar el melodismo clásico del brit-pop con las letras incorrectas del punk. Desde sus años al frente de The Smiths, este sujeto de 58 años no deja de perfeccionarse en el alquimismo de crear canciones contundentes.

Medios

Más en esta categoría: « Sin perder la frescura

Log in or create an account