GK Game - шаблон joomla Joomla

Emociones en blanco y negro

Valora este artículo
(0 votos)

Muchos críticos de cine de la vieja escuela se quejan de la idea de cinefilia que los jóvenes contemporáneos manejan. El acercamiento estrictamente pop al séptimo arte, en el que el fanatismo masivo por las sagas populares es más importante que los logros artísticos, junto a la explosión de las series como forma de interacción social y entretenimiento hacen que hoy muchos abandonen la forma antigua de formarse como amantes del cine. Como si las películas recién hubieran empezado a producirse hace 30 o 40 años, adentrase en el mundo del cine clásico para muchos es sinónimo de tedio.

Algunos memoriosos recordarán que hace algunos años existió cierta intención de los distribuidores de cine de fomentar el reestreno algunos títulos prestigiosos del pasado en las grandes salas. Fruto de ellos se exhibieron versiones restauradas de "Touch of evil", la obra maestra de Orson Welles originalmente estrenada en 1958, y de "Casablanca", la súper citada cinta de espionaje romántico protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Estas reposiciones permitían acercarse a las virtudes del clasicismo, que sirvió de base a muchas de las formas narrativas y estéticas que hoy caracterizan a lo que conocemos como cine. En particular la Edad de Oro de Hollywood – que comprende a las décadas del 30', 40' y 50' - forjó una serie de mecanismos ficcionales de importancia fundamental para que lo audiovisual evolucione como el arte más representativo de nuestro tiempo.

Por supuesto que también es inevitable realizar una lectura ideológica de ese periodo histórico, ya que también evidencia la cómo este medio audiovisual jugó un papel central en apuntalar a Estados Unidos como la potencia mundial. En esa edad dorada de los grandes estudios se forjaron los géneros cinematográficos tal como los conocemos hoy, con títulos que no casualmente son mencionados por realizadores de todo el mundo como una influencia fundamental. A continuación recomendamos varios títulos clásicos de esa época lejana, los cuales tienen una absoluta vigencia en la actualidad ya sea por su originalidad, solidez narrativa, innovación técnica o por crear un parámetro estético que aún se repite en la producción actual.

Freaks (1932): Mucha gente cree que no existía riesgo y capacidad revulsiva en el viejo cine. Todas estas personas abandonarán rápidamente este prejuicio luego de ver este filme único de Tod Browning. Un circo lleno de los seres más grotescos imaginables – personas con distintas forma anomalías físicas reclutadas especialmente para participar en la película) es el centro de esta historia que detalla un matrimonio por conveniencia que termina muy mal. La película generó enorme controversia al momento de su estreno y casi acabó con la carrera del director, pero resucitó décadas más tarde como un título de culto. Esta clase de experimentos era común en los departamentos destinados a producciones de bajo presupuesto de los grandes estudios, pero en 1934 las leyes de censura conocidas como "Código Hays" pusieron fin a tanta libertad. No es casualidad que Johnny Ramone lo considerara su película favorita.

Sopa de ganso (1933): Esta es la cinta que le hace reflexionar a Woody Allen sobre la inutilidad del suicidio en el final de "Hanna y sus hermanas". Luego de verla es fácil entender por qué. En el reino ficticio de Freedonia todo es posible gracias a la infinita imaginación de los Hermanos Marx (Groucho, Chico, Harpo y Zeppo), un grupo cómico nacido en el voudeville que se encargó de traer anarquía al humor de la gran pantalla. No es exagerado decir que Chachachá y los Monty Python jamás hubieran existido sin esta troupe de delirantes neoyorkinos. Como prueba de la irreverencia de esta película basta decir que su burla sin inhibiciones contra la guerra y sus responsables enojó al mismísimo Benito Mussolini, que decidió prohibir esta cinta en Italia. Un título central de la sátira absurda.

Las uvas de la ira (1940): En el viejo Hollywood no todo era pasatismo y espectáculo, también había lugar para la denuncia social. El gran John Ford (famoso por sus westerns, pero también creador de obras notables en muchos otros géneros) dirigió a Henry Fonda interpretando a Tom Joad, un anti-héroe que junto a su sufrida familia recorre la mítica Ruta 66 presenciando toda clase de injusticias durante la Gran Depresión. El film concluye con el famoso y combativo monologo. "Estaré dando vueltas en la oscuridad. Estaré en todos lados, en cualquier lugar en el que puedan verme. En donde haya una pelea o existan personas que no tengan para comer, estaré allí. En donde un policía esté golpeando a un tipo, estaré allí. Estaré en los caminos en los que las personas gritan al volverse locas. Y en donde los niños rían al saber que la cena está lista luego de que pasaron hambre, y cuando la gente coma lo que ellos mismos sembraron en la casa que ellos construyeron; también estaré allí". Sin dudas Tom Joad fue el primer descamisado del celuloide.

Hitchcock

Extraños en un tren (1951): Lejos de aburguesarse, Alfred Hitchcock no perdió ni un ápice de su talento cuando pasó de la industria fílmica inglesa a la norteamericana. Incluso fue audaz a la hora de elegir qué novelas adaptar, como ocurre con esta historia de la genial Patricia Highsmith. Un tenista y un extraño hablan livianamente sobre lo ventajoso que sería para ambos intercambiar asesinatos para eliminar a las personas que les complican la vida ¿Quién sospecharía de ellos? Todo se complica cuando el segundo se toma las cosas demasiado en serio y decide. Los más informados ya se habrán dado cuenta de que este es el mismo argumento de "Tira a mamá del tren", película con la que Danny De Vito homenajeo explícitamente a este clásico de Hitchcock.

El apartamento (1960): Para quienes siempre se quejan de que muchas mujeres eligen a los tipos más despreciables como sus parejas, esta maravilla es un gran antídoto. La química entre Jack Lemmon y una muy joven Shirley MacLaine es imbatible, en una película tan divertida como humana. De fondo la cinta ofrece un punzante retrato del mundo laboral dentro de las oficinas, sin perder jamás la elegancia. Su director, Billy Wilder, huyó de Austria justo cuando Hitler tomaba el poder. Desde el exilio realizó en Hollywood algunas de las comedias más inolvidables de la historia, las cuales siguen teniendo una enorme influencia dentro del cine actual. Un film encantador que se disfruta tanto solo como en pareja.

Vale la pena superar los prejuicios y animarse a ver estos títulos que se sostienen en el tiempo con una sorprendente vitalidad. En todos ellos podrán reconocer cualidades y momentos luego utilizados en muchos filmes que vamos a ver a las salas semana tras semana. Hay que superar la fobia al blanco y negro y evitar la idea de que los tiempos narrativos de esos años son mucho más lentos de los que normalmente vemos. Estos clásicos son la demostración de por qué Hollywood se ganó merecidamente el apodo de la "Fábrica de Sueños", una factoría de imágenes que asustó al filósofo alemán Walter Benjamin, pero que nos sigue embriagando hoy en día.

Medios

Log in or create an account