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El rock de la banda sonora

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Está instalada la creencia general de que las bandas que solo tuvieron un periodo limitado de popularidad, los famosos one hit wonders, pasados sus 15 minutos de fama se hunden en el anonimato. Como si la vida se terminara cuando los reflectores se apagan, muchos imaginan a las viejas estrellas deprimidas, dedicándose a actividades que poco y nada tiene que ver con su pasado musical.

Pero el music bussines ofrece más oportunidades para ganarse la vida. Muchos solistas o miembros de bandas encontraron trabajos como productores, arregladores, compositores y músicos de sesión, con carreras respetables a pesar de no tener reconocimiento mediático. Otra salida atractiva la ofrece el mundo del cine, con varios creadores que - lejos del ruidoso mundo del rock y el pop - aportaron algunos de los soundtracks más reconocibles de la historia a la pantalla.

A continuación repasamos varias personalidades que se ganaron un lugar de respeto entre melómanos y cinéfilos. Algo que también nos ayudará a descubrir lo importante que es la música en el cine ¿Serían tan épicos los títulos iniciales de Star Wars sin esas rimbombantes trompetas? Porque cuando vemos una película también la escuchamos. Y mucho.

Giorgio Moroder: Algo positivo del enorme éxito de Random Access Memory de Daft Punk fue que le dedicaron una canción a este señor nacido en el norte de Italia en 1940, haciéndolo conocido entre las nuevas generaciones. Pero cuando Moroder empezó su carrera en Alemania a fines de la década del 60' su propuesta tenía el estilo beat de la época, como si fuera un Palito Ortega ítalo-germano. Cuando en 1970 descubrió los sintetizadores su carrera se volvió más experimental, lo que lo colocó en el papel de requerido productor. En ese puesto trabajó con la reina disco Donna Summers en una seguidilla de clásicos de las pista de baile.

La puerta de la consagración para Giorgio llegó en 1977, cuando creó la banda sonora de Expreso de medianoche, potente historia de un turista estadounidense prisionero en una cárcel turca. Realizada solo con sintetizadores, su trabajo mereció un Oscar al mejor soundtrack y marcó una nueva forma de musicalizar películas, centrada en el uso de instrumentos electrónicos antes que en grandes orquestas. Durante los 80' nadie le hizo sombra a la hora de crear melodías para films como tan taquilleros como Scarface, La Historia sin fin, Flashdance y Top Gun. Como si fuera poco compuso Un'statte italiana, el mítico tema del Mundial de Italia 90'. Hoy este septuagenario es un activo DJ y viaja por el mundo recibiendo premios por su trayectoria.

Mark Mothersbaugh: Quienes crecieron en los 90' recuerdan con cariño la intro de Rugrats: Aventuras en pañales. Grande será su sorpresa al enterarse que detrás de esa melodía se encuentra el lunático cantante de Devo, banda de culto de la New Wave de EE.UU. Ocurre que durante los últimos 25 años los autores Wip It solo tienen presentaciones esporádicas, por lo que sus miembros deben idear otras formas de seguir activos. Mark fue el más inteligente al fundar Mutato Múzika, sello especializado en bandas sonoras para series, películas y videojuegos.

Además de Rugrats y las tres películas derivadas de la serie, Mothersbaugh compuso la música de El mundo de Beakman, Clifford el perro rojo y Las nuevas aventuras de Félix, el gato. Pero no solo los dibujos animados se vieron bendecidos por su talento, creando sountracks para varias películas del prestigioso Wes Anderson y largo etcétera que también incluye comerciales y videojuegos como el Super Mario Bros. Un tipo prolífico.

Hanz Zimmer: El clásico Video Kill the Radio Star se transformó en un símbolo de los cambios culturales de 1979, cuando el videoclip marcaba una nueva etapa en la manera de difundir la música. Entre los miembros de The Buggles se encontraba el alemán Hans Zimmer, un joven mago de los teclados que se había mudado a Inglaterra para insertarse en la exuberante escena post punk de ese país. Pero durante la primera mitad de los 80' no tuvo suerte, teniendo que circular como músico de soporte de varias bandas pop españolas e italianas. Paralelamente fundó una modesta empresa especializada en la creación de bandas sonoras para películas independientes.

Su salto a la fama llegó en 1988, cuando compuso la música para la exitosa Rainman protagonizada por Dustin Hoffman y Tom Cruise. Inmediatamente Hollywood se sintió seducido por su capacidad para mezclar grandes orquestaciones con sonidos electrónicos, por lo que Zimmer se trasladó a Los Ángeles. Desde entonces nunca paró de trabajar. Thelma & Louise, El Rey León, Gladiiador, El último samurái y las sagas Piratas del Caribe y Batman: The Dark Knigth Trilogy, entre decenas de otros trabajos, son agunas de sus obras. Además es el jefe de la subdivisión musical de DreamWorks, uno de los estudios más importantes de los últimos 20 años. Muchos logros para este músico de Frakfurt que odiaba las clases de piano cuando era niño.

Moroder

Danny Elffman: Parece que el costado más excéntrico del post-punk fue un caldo de cultivo para muchos compositores cinematográficos. Como Mark Mothersbaugh, Danny Elffman también era cantante en una banda disparatada e inclasificable. Oingo Boingo pasó de mezclar punk y cabaret a lograr cierto éxito con un sonido más accesible a mediado de los 80'. Como el proyecto nunca superó su status de banda de culto, este frontmant pelirrojo empezó a trabajar como compositor cinematográfico para aumentar sus ingresos. En 1985 otro joven que buscaba hacerse un lugar en la industria llamado Tim Burton lo convocó para musicalizar su largometraje debut, Pee-Wee's Big Adventure. Fue el nacimiento de una gran relación personal y profesional.

Elfman no solo compuso la música de casi todos los films de Burton, también le puso la voz a Jack Skellington, personaje central de El extraño mundo de Jack. Además su estilo gótico y fantasioso se destacó en films de superhéroes como la primera trilogía de Batman, Darkman, las Spiderman dirigidas por Sam Raimi (otro de sus amigos ilustres) y las últimas entregas de Justice League. Pero sin dudas su creación más famosa es el tema de una exitosa serie animada llamada The Simpsons.

Anne Duddley: Esta chica nacida en Kent, Inglaterra, recibió desde pequeña un riguroso entrenamiento clásico. Sin embargo, siendo una veinteañera, comenzó a ganarse la vida como sesionista, trabajo gracias al que conoció a Trevorn Horn, el mismo que había triunfado con el hit Video Kill the Radio Star en 1979. Durante varios años Anne fue la mano derecha del productor, perfeccionando la técnica del sampler, que permitía crear nueva música a partir de fragmentos de otras canciones. Sus experiencias fueron adoptadas por artistas como Rod Steward, Frankie Goes to Hollywood, Robbie Williams, Tom Jones y Seal, entre otros.

Mujer inquieta y decidida, formó parte de la formación original de Art of Noise, grupo de synth-pop de enorme influencia entre mediados de los 80' y principios de los 90', además de crear varias obras orquestales para la BBC. Todo este trabajo no evitó que se transformara en una activa compositora cinematográfica, destacándose en películas como El juego de las lágrimas, Full Monty (gracias a la que ganó un Oscar) y la exitosa adaptación del musical Les Miserábles del año 2012. Un largo camino el recorrido por esta tecladista que aportó su talento al pop ochentoso y terminó aceptando el desafío de hacer cantar a Russell Crowe.

La música es uno de los recursos más importantes dentro del relato cinematográfico, pero lo tenemos tan naturalizado que rara vez advertimos su importancia. Teniendo en cuenta que el rock tiene un fuerte componente teatral, no es extraño que haya aportado su cuota de ritmo y dramatismo al Séptimo Arte por medio de estos talentosos desertores. Después de todo la única banda que nunca se separa es la banda sonora.

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