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Elementos filtrados por fecha: Martes, 12 Junio 2018

Destilado charrúa

Los uruguayos nos caen bien. Desde trovadores clásicos como Daniel Vigletti y Alfredo Zitarrosa a músicos populares como Rubén Rada y Jaime Roos, el intercambio musical entre Argentina y "el paisito" ha sido siempre fluido. Y en los últimos 20 años la popularidad del rock charrúa le inyectó una renovada dosis de energía a esta tradición, con la La Vela Puerca como rompehielos de la movida. Los montevideanos hoy vuelven con "Destilar" para recuperar el terreno que otros compatriotas - como No Te Va a Gustar - ganaron en los últimos años.

Durante un tiempo el grupo coqueteó con un sonido más acústico, sin abandonar sus raíces ska–punk. Pero aquí prevalece la última vertiente, solo que ahora con letras menos festivas que las de sus primeros tiempos y un sonido más pop. La explosiva presentación rockera de "Velamen" será coreada por los fanáticos, al igual que la letra existencial de "Atala". "Vivimos de morir / Atala, no la sueltes / no la dejes ir ahora". En ese sentido los muchachos saben cómo llenar de contenido los ritmos contagiosos que facturan, como ocurre con el corte "La nube" y su buen solo de guitarra. Cuando el mensaje no es tan optimista la capacidad de Sebastián Teysera para retratar personajes a los que la vida les pasó por encima se manifiesta. Allí están "La revancha", cantada por Sebastián "Cebolla" Cebreiri, y "Baco" para atestiguarlo.

Por suerte hay otros temas que interesan al cantante puerco. "De negro y rojo", referido a la lucha feminista, recuerda que en sus comienzos las letras combativas eran prioridad. Pero la joya del disco es el bello "La luna de Neuquén", cuyo aire folklórico se acentúa por la participación de Raly Barrionuevo. Se trata de un sentido homenaje a Agostina Mármora, una artista del sur que el cantante Teysera conoció en Cabo Polonio y que falleció de una grave enfermedad con solo 23 años. El septeto adoptó la saludable costumbre de incluir canciones más melancólicas durante la última década. Sería genial que estos temas tengan un lugar cada más importante en futuros trabajos, ya que prometen melodías y letras hermosas.

Las guitarras de Di Bello y Butler y los vientos de Quijano y Piccone se encargan de crear un sonido que irremediablemente suena familiar, siempre con Lieutier y Canedo sosteniendo la solidez de la base. La banda de los sebastianes apuesta a lo seguro y sale ganando sin sorpresas una vez más. Un movimiento que seguramente no les traiga nuevos seguidores, pero que sin lugar a dudas dejará satisfechos a los fanáticos de siempre. Quizás ese es el destino de una parte importante del rock latino luego de la explotación del indie: acomodarse y sobrevivir. Y esto ya es un logro.

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