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Elementos filtrados por fecha: Sábado, 02 Junio 2018

Huele a histeria adolescente

Los Back Street Boys editaron un nuevo tema para festejar sus 25 años de actividad. Es cierto que la canción imita sospechosamente al sonido de The Weeknd, pero de todas maneras cumple su cometido de despertar interés en los fanáticos y fanáticas que quieren reencontrarse con los ídolos que los acompañaron durante su pubertad. El fanatismo de los adolescentes por los intérpretes de música pop es uno de los fenómenos más significativos que trajo la cultura de masas durante el último siglo.

Las imágenes de miles de púberes sitiando hoteles, cortando calles, gritando hasta desmayarse y asustando a los padres originaron tanto burlas por parte del periodismo como serios análisis de los círculos académicos. En la actualidad, a pesar de los enormes cambios que la tecnología provocó en las formas de consumir música estas escenas se repiten con nuevas estrellas que – aunque ya no venden la cantidad de discos que las de otros tiempos- siguen contribuyendo al fenómeno. Aprovechando la búsqueda de modelos típica de esa edad difícil, muchos empresarios cimentaron negocios millonarios y, en algunos casos, hasta impulsaron la carrera de músicos influyentes.

Es cierto que resulta difícil tomarse en serio los alaridos punzantes de believers, directioners, jonáticos y demás grupos de incondicionales. Uno no puede dejar de pensar que, como tantas veces ocurrió en la historia de la música, estas estrellas en algún momento empezarán a eclipsarse, caerán en el olvido. Con suerte protagonizarán un regreso decoroso dentro de unos años como ocurrió hace unos años con los New Kids on The Block y los citados Back Street Boys, quienes a pesar de no sonar en las radios con sus nuevas canciones encabezaron un exitoso tour juntos. Parece que los púberes de fines del siglo XX, hoy devenidos en madres y padres atareados o prisioneros de trabajos mal remunerados, disfrutan reencontrarse con aquellas celebridades que les sonreían desde los posters que colgaban en sus habitaciones hormonales.

Una de las mujeres que concurrió al regreso de estas boy bands noventosas fue Jude Rogers, quien reflejó sus vivencia en el programa de la radio BBC "Mad About the Boy". Allí se ocupó de brindar otra mirada sobre el fanatismo en la música, centrándose sobre todo en su papel empoderador en las mujeres. La periodista galesa señalo que gracias a estas conductas masivas las adolescentes empiezan a explorar su sexualidad de una forma sana, desarrollando un fuerte lazo generacional con sus pares. Con acierto Rogers también señala cómo las reacciones de histeria solo son condenadas cuando las lleva a cabo una mujer: "Si un chico se compenetra realmente en un partido de fútbol y se pasa los 90 minutos del partido chillando y gritando nadie dice que eso es raro, algo que si se remarca en una chica". Una afirmación que hoy está más vigente que nunca.

Desde luego que este fenómeno no es nuevo. Frank Sinatra provocó que 300 policías fueran convocados para controlar a las 30.000 fans que lo esperaban a la salida de un teatro el 12 de octubre de 1944 (el hecho aún es recodado como el "Columbus Day Riot") y en la década siguiente las caderas de Elvis desatarían catarsis hormonales inéditas. Pero sin dudas es cuando cuatro chicos de Liverpool alcanzan las listas en el periodo 1963/64 que el fenómeno adquiere dimensiones faraónicas. La "Beatlemanía" se transforma en una pasión global y desconcierta a padres e investigadores, quienes a veces arriesgan explicaciones llenas de esnobismo y misoginia. El prestigioso historiador estadounidense Paul Johnson llegó a decir: "Aquellos que revolotean alrededor de los Beatles, que gritan en plena histeria, que esperan con rostros vacíos frente al televisor, son los menos afortunados de su generación,los bobos, los fallados". El tiempo demostró todo lo equivocado que estaba el autor de "Historia del cristianismo".

Otros grupos de los 60' - cómo The Beach Boys y hasta los inoxidables Rolling Stones – también fueron catalogados como estrellas para púberes, al igual que el solista Frankie Avalon, quien es homenajeado/parodiado en el hit de The Vaccines "Teenage Icon". Los Beatles convivieron con el fanatismo como pudieron, pero con los años el constante griterío eclipsaba su música los terminó agotando. Para cuando en agosto de 1966 ofrecen su último concierto en San Francisco la industria musical ya había tomado nota del fenómeno. Como había ocurrido con el star system durante los primeros años del cine, los ejecutivos tomaron conciencia de que para lograr el éxito había que encandilar a los fanáticos en el exacto momento en el que abandonan la infancia.

beatlemania

The Monkeys fue el primer ejemplo de grupo de rock orquestado por un productor pensando en capitalizar corazones y bolsillos adolescentes. Durante los 70' aparecen ídolos musicales catapultados por series de TV exitosas como David Cassidy de "La Familia Patridge" y Donny Osmond de "Los Osmond". Por otro lado los escoceses Bay City Rollers, asolaron al mundo con la llamada "rollermanía" durante el periodo 75/78. Todos ellos luego lucharon por despegarse de su imagen de producto pasajero, pero fracasaron. Con el cambio de década los grupos rompecorazones proliferaron en el mundo hispano, como lo demostró el suceso de los españoles Parchís y los portorriqueños Menudo. Todos estos grupos fueron mirados con desconfianza por los partidarios del rock más clásico, algo que afortunadamente fue cambiando con el tiempo.

Sin dudas el aspecto que más diferencia a los ídolos actuales de los de antaño es que el merchandising ha crecido de una manera monstruosa. Mientras que antes la idolatría podía ser satisfecha con la compra del álbum y las fotos del artista en cuestión, hoy el fanático es tentado con infinitos productos que explotan la imagen de la estrella, algo que hace peligrar la estabilidad económica de muchas familias. El bombardeo mediático que sufren los adolescentes para comprar todo lo relacionado con sus ídolos es abrumador y muchas veces esa sobre-explotación comercial termina afectando negativamente la carrera del artista.

La mirada de adultos nos hace conscientes que detrás de cada superstar hay un ser humano sometido a multitud de presiones, pero durante el desorden hormonal de la adolescencia es difícil mantener esa distancia. Igualmente hay que señalar que no todos los ídolos terminan en la sección policial de los diarios. Por cada Miley Cyrus protagonizando un escándalo semanal también existe un Justin Timberlake que demuestra moverse con inteligencia en el negocio. Pero los teens idols siempre tienen una segunda oportunidad cuando, ya adultos, sus fans estén dispuestos a verlos en vivo durante su esperado retorno. O al menos volver en partes, como las Spice Girls que hace un tiempo amenazaron con un retorno en formato de trío (Mel B, Geri y Emma), luego del abandono de Melanie C y Victoria. Incluso dentro del pop el pasado siempre se nos presenta distinto a como lo recordamos.

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