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Elementos filtrados por fecha: Sábado, 04 Agosto 2018

La venganza del bolero

En Argentina se le llama música melódica, en Chile balada latina, en España balada romántica y en Colombia se la define como música para planchar, un término que haría las delicias de los investigadores especializados en problemática de género. Es que las canciones latinas de tiempo lento con letras relativas al amor estuvieron históricamente asociadas al universo de las amas de casa. Estos prejuicios nacen del problema que el universo masculino tiene para aceptar su costado sensible, pero también el rock buscó arrinconar al romanticismo latino como un género menor.

El éxito actual de "Luis Miguel: la serie" parece cambiar el estado de las cosas, con un público de los más distintos pelajes reconociendo su admiración por el cantante mexicano. Este fenómeno se suma a la repercusión que hace unos meses tuvo "Sandro de América", el proyecto que Telefé emitió para retratar la vida del inmortal intérprete de "Trigal". Ambas estrellas, que a primera vista pueden parecer muy distintas, ilustran dos momentos notables de la balada en español. Se trata de un estilo tan meloso como adictivo, que atravesó distintas etapas para constituir una parte importante de la identidad del mundo de habla hispana.

La canción romántica abrevó en varias fuentes en sus años de formación, pero sin dudas fue el bolero el antecedente más sólido. Hasta la década del 60' la música popular de América Latina estaba representada por los ritmos de raíz folklórica de cada región y el bolero, nacido en Cuba a mediados del siglo XIX, había tenido una enorme aceptación con su cadencia particular que servía de tejido a sentidas letras de amor. Intérpretes como los mexicanos Agustín Lara, Roberto Cantoral y Armando Manzanero, la cubana Olga Guillot, los portorriqueños Tito Rodríguez y José Feliciano, el chileno Lucho Gatica y los argentinos Mario Clavell y Chico Novarro tuvieron un enorme éxito. La inclinación a colaborar asiduamente entre ellos fortaleció la unión de la música en el continente, siendo las grabaciones conjuntas entre el Trío Los Panchos y María Martha Serra Lima como el mejor ejemplo de ello.

Este ritmo meloso comparte con el tango (cuyos creadores también aportaron temas abolerados como "Vete de mí" de los hermanos Expósito) su origen en los bajos fondos, difundiéndose primero en cabarets y otros reductos marginales antes de lograr reconocimiento a gran escala. Al respecto la licenciada y profesora María del Carmen de la Peza señala "El bolero no solo fue campo y expresión de la lucha entre los sexos, si no también un campo de batalla entre las clases, motivo de escándalo y de diferenciación o identificación social". No es casual que durante sus inicios varios países restringieron su difusión al considerárselo una expresión de dudoso gusto.

Pero el romanticismo latino no solo abrevó en el bolero. La tradición crooner estadounidense, con atormentados cantantes formados en el jazz como Frank Sinatra, había entrado con fuerza en las radios latinoamericanas. Lo mismo ocurrió con la chansson francesa, con exponentes como Charles Aznavour grabando versiones en español de sus éxitos. Ambas vertientes se caracterizaban por los suntuosos arreglos orquestales, una forma de producción que fue adoptada por la industria local. Porque el de la balada romántica es un género donde managers, productores e ingenieros de sonido tienen una importancia fundamental. Esa supuesta falta de espontaneidad siempre fue usada por parte de la crítica para acusar a este estilo como carente de sencillez.

A pesar de estos prejuicios durante la década del 70' el género melódico entra en su etapa de mayor popularidad. Fiel a la raíz melodramática que recorre Hispanoamérica los intérpretes más notables fueron los que supieron agregarle una fuerte teatralidad a su arte, como Leonardo Favio, Raphael, Camilo Sesto, Emmanuel, Sandro y Roberto Carlos. Estos dos últimos habían comenzado dentro del rock para luego volcarse a la balada. Otro dato de importancia es la gran cantidad de mujeres que alberga el estilo, con nombres como Rocío Durcal, Valeria Lynch, Yuri, Ángela Carrasco y Paloma San Basilio por nombrar solo algunas. Son los años del furor por el Festival OTI de la Canción y del español Julio Iglesias provocando escenas dignas de la beatlemanía en sus giras. Fue un fenómeno que siempre estuvo al borde de lo kitsch, generando burlas por parte de la prensa más intelectual.

En ese entorno dio sus primeros pasos Luis Miguel siendo apenas un niño, siempre bajo la férrea mirada de su padre, el siniestro Luisito Rey. Eran tiempos de cambios para la música popular y la carrera del mexicano lo reflejó a la perfección. Durante esos años las grandes orquestas fueron remplazadas por los sintetizadores y los arreglos barrocos dejaron lugar a instrumentaciones cercanas al funk, al soul y al pop. No es casual que uno de los primeros éxitos de Micky fue una versión de "Blame It On The Boogie" de los Jackson Five. De a poco la canción latina dejó de ser un género destinado a amas de casa soñadoras para buscar un público más juvenil. El círculo se cerró cuando en los 90' Luis Miguel editó los discos "Romance" y "Segundo romance" con nuevas versiones de boleros clásicos, haciendo que público y crítica se rindan a sus pies.

Miranda-Pimpinela

Para ese entonces toda una nueva generación de estrellas latinas conquistó los rankings, siendo Ricky Martin el mejor representante. Con una mayor inclinación a los ritmos bailables y al despliegue coreográfico, pero sin olvidar a las piezas románticas como una parte importante de su repertorio, este es modelo de ídolo que reina en la actualidad. Muchas de estas personalidades se ganaron el respeto de colegas de otros géneros gracias a su carisma y profesionalismo.

En las últimas décadas varios músicos de rock realizaron covers de clásicos latinos, rompiendo con el lugar común de pararse en la vereda estética opuesta. Vicentico reversionó "Paisaje" de Franco Simone, Andrés Calamaro "La distancia" de Roberto Carlos, Attaque 77 "¿Por qué te vas?" de José Luis Perales y Massacre "Te quiero tanto" de Sergio Denis. El acercamiento que había empezado tímidamente con el disco homenaje a Sandro se consolidó con Miranda! Y Pimpinela realizando una exitosa gira juntos. Por otro lado los chilenos Javiera y los imposibles dedicaron un disco entero al género bajo el elocuente título de "AM". Es que desde los parlantes de las viejas radios de Amplitud Modulada fue que esos sonidos cursis se transformaron en una forma de educación sentimental para todos, sin importar la calidad artística de las canciones.

En su libro "Ojos brujos", donde analiza distintas canciones románticas como textos literarios, el filósofo Martín Kohan menciona que en la sociedad actual lo sentimental está reprimido, sobre todo en los hombres. "Hacer de toda sentimentalidad una forma de sentimentalismo, subsumirlo todo en una noción de cursilería cargada de negatividad, todo eso se dispone para inhibir lo amoroso" afirmó en una entrevista, defendiendo como las canciones melosas se transforman en una forma de demostrar lo que sentimos sin sentir vergüenza. De ahora en más tenemos la responsabilidad emocional de amigarnos con esa música que todos conocemos a pesar de negarla en público. Ella siempre está ahí, es la misma de ayer, la incondicional.

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