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Ernesto Ramos

Ernesto Ramos

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Una vuelta por el universo Cerati

En mi niñez crecí rodeado de cd´s de rock nacional, mi hermano mayor ya estudiaba arquitectura. Recuerdo una maqueta que tenía en su habitación, era como una casita rectangular que en sus pequeñas rendijas se podían ver luces de distintos colores bajo el lema "colores santos". Esa fue mi primera aproximación visual para luego llegar a uno de los primeros discos que escuché de Gustavo Cerati a mis 9 años: Cerati/Melero "Colores Santos".

¿Quién era Daniel Melero? Esa fue la primera pregunta que me realicé por ese entonces, investigando llegué a saber en principio que "Trátame Suavemente" era de él y que inclusive fue grabado primero por su banda "Los Encargados". Luego de muchas escuchas, en mi inconsciente ya se habían instalado "Vuelta por el universo" y "Marea de venus".

Este 4 de septiembre de 2018, se cumplieron 4 años del fallecimiento de Gustavo Cerati. Es por eso que ponemos en perspectiva y en valor éste trabajo discográfico. "Colores Santos" fue sin dudas la base de lo que luego sería la carrera solista de Gustavo, pero no solo eso, también fueron los cimientos del denominado "Nuevo Rock Argentino" encabezado por bandas como Babasónicos, Juana La Loca, El Otro Yo, Los Brujos, Peligrosos Gorriones, como sus principales referentes.

Este trabajo discográfico fue editado a su vez en 1992, entre "Canción Animal" y "Dynamo" de Soda Stereo, previo además a "Amor Amarillo", el primer trabajo solista de Gustavo Cerati. "Colores Santos" es un álbum que quedó relegado en cuanto a su popularidad a una suerte de disco de culto para fanáticos y músicos siendo una gran influencia; no está mal que así lo sea, por eso consideramos indispensable su escucha y puesta en valor a más de 25 años de su publicación.

El álbum desde la estética musical significó una experimentación que luego sería la marca registrada del resto de la carrera de Cerati, donde ningún disco era igual al otro, donde los diversos sonidos quebraban el unisono tal como lo anuncia más adelante en Ángel Eléctrico. Y justamente de eso se trata "Colores Santos", juega con la electrónica, con el dream pop, logrando un sentido estético musical que la hace una obra completa, compacta y sobre todo actual.

El disco al cual hacemos referencia cuenta con 11 canciones en su primera versión y en su reedición con 12 donde 2 temas como "Madre Tierra" y "Alborada" son reemplazadas por versiones remixadas tales como "Hola ya no soy yo" (SI Mix), "Quatro" (Melo-Git Mix) y "Hola ya no soy yo" (Mc Mix).

Recordar a Gustavo Cerati es un viaje permanente, es revisar sus trabajos, descubrir todo el tiempo sonidos, pensarlos en el contexto de su pasado, traerlos al presente, llevarlos al futuro. Dentro de los cientos los homenajes, decidimos hacer un recorrido por un álbum que merece ser escuchado, una y otra vez ... "Colores Santos".

Por Raúl Grimberg Engel

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Woodstock 69: una puerta a la industria musical

Tres días de paz y música fue la consigna que todos conocemos, enarboló a todo el movimiento hippie, protestó contra la guerra de Vietnam, reclamó por derechos, pero la pregunta es ¿cuál fue el resultado?, ¿se lograron los objetivos?

Woodstock es sin ninguna duda el primer gran festival de la música, por el pasaron ni más ni menos que Jimi Hendrix, Janis Joplin, The Who, Jefferson Airplane, Carlos Santana, Ten Years After, etc. El mismo fue organizado por 4 jóvenes entusiastas: Michael Lang, Artie Kornfeld, John Roberts y Joel Rosenman de los cuáles, solo el primero había organizado un festival en Miami con 40.000 asistentes, una suma ínfima si comparamos con las 500.000 personas presentes en Woodstock.

Si hablamos de medio millón imaginamos que fue todo un éxito y las arcas de sus productores deberían haber aumentado considerablemente, pero no, no fue así y la organización demoró 10 años en terminar de cubrir las deudas. La falta de experiencia y la ingenuidad con la que se manejaron hizo que los números no cerraran por ningún lado.

Por otra parte, hoy parece una obviedad, pero todos los artistas cobraron altos caché. Tal vez por activismo o algún otro motivo, vaya a saber cuál, en el imaginario social se pensaba que ninguno pedía dinero por su actuación en una causa tan noble como puede ser el rechazo a la guerra de Vietnam y el pedido unificado de paz en el mundo. Recién en 1983 en el marco del US Festival Chrissie Hynde de The Pretenders se sinceró al explicar que los músicos estaban allí por el dinero y tocó la canción "Money".

En lo que respecta al público de Woodstock ellos pertenecieron a la generación Baby boomer, es decir, todas aquellas personas nacidas luego de la segunda guerra mundial por lo que, inevitablemente, lucharon por la paz en el mundo y fueron quienes sentaron las bases para la integración social y cultural de afro descendientes, homosexuales y derechos de la mujer gracias a todo el movimiento contracultural encabezado sobre todo por el feminismo quienes habían logrado los cambios más significativos por ese entonces y a partir de allí comenzaron a visibilizarse otras falencias sociales que requerían una urgente transformación.

La guerra de Vietnam luego del Festival Woodstock continuó su curso normal, pero había empezado a gestarse un malestar generalizado que llevó a un cuestionamiento aún más fuerte sobre la figura presidencial de Richard Nixon. En cuanto al movimiento Hippie, el mismo parecía que iba a cobrar más fuerza luego del Festival, pero inesperadamente ocurrió todo lo contrario, los medios tuvieron una gran parte de influencia en la difusión masiva del caso Manson y los incidentes en el Altamont Festival en diciembre de 1969. El movimiento hippie quedó completamente debilitado y casi desintegrado, al punto de regresar al underground, pero con el consuelo de haber dejado una contracultura muy fuerte, que sin ella posiblemente no se habrían logrado los grandes cambios sociales que hoy en día tenemos.

Woodstock dio el puntapié inicial para la creación inusitada de festivales de música ya con fines claramente comerciales formando así una fuerte industria cultural alrededor del rock. Fue así como al año siguiente, en 1970, se realizó en Inglaterra el primer Glastonbury, con poca concurrencia al igual que el año siguiente pero que sentaría las bases para uno de los mejores festivales del mundo, que tras su regreso triunfal en 1978, año a año convoca a las principales figuras del rock desde hace 40 años casi de forma ininterrumpida

Por su parte Woodstock tuvo sus reediciones aniversario en 1979, 1989, 1994 y 1999; en el medio de éstas surgió el Lollapalooza en el año 1991, el mismo englobaría a la generación sucesora de los Baby Boomers, la generación X para luego transformarse en otro clásico producto de la industria cultural aunque disimulado como propuesta "alternativa", lo cierto es que todos perseguían sus fines comerciales y sirvieron para dar impulso a artistas y carreras musicales.

Con todo esto no pretendo juzgar si está mal que así sea o no, podemos soñar con realidades utópicas, pero lo cierto es que vivimos en un marco social y económico dominado por el capitalismo. Con sus pro y sus contra no deja de ser la industria musical la que mueve el mundo. Woodstock, casi sin quererlo terminó siendo funcional al generar las bases lejos de lo que representó su movimiento contracultural, pero al mismo tiempo generó una hermosa revolución en los jóvenes que se animaron a hablar, a proponer ideas nuevas e innovadoras para la época que abrieron las puertas de la percepción a cientos de miles de personas que velaron por una sociedad mejor, abierta y sedienta de cambios sociales.

Por Raúl Grinberg Engel

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Los sabores de la IA

Lo que varios años atrás se veía como algo lejano y hasta casi utópico hoy es una realidad. Hablamos de la inteligencia artificial (IA), que precisamente es la inteligencia exhibida por máquinas gracias al avance de la tecnología.

Para el que aún no sabe sobre que trata, le decimos que la inteligencia artificial se aplica cuando una máquina imita las funciones «cognitivas» que los humanos asocian con otras mentes humanas, como por ejemplo: "aprender" y "resolver problemas".

Los avances tecnológicos, que son constantes, llevan a investigaciones, empresas y diversos organismos -públicos y estales- a que estén en constante actualización de esas innovaciones.

En materia de tendencia de la inteligencia artificial Carlsberg está liderando el proceso de incorporación de la IA a su industria, y para ello ha puesto en marcha la iniciativa Beer Fingerprinting, un proyecto que utiliza sensores y métricas avanzadas para mapear y predecir más rápido los sabores de una cerveza. Además esta iniciativa podría ser utilizada para cualquier tipo de bebida.

Sobre este tema Jochen Förster, director de levaduras y fermentación para el Laboratorio de Investigación de Carlsberg, dijo "si contáramos con sensores que nos dijeran desde un primer momento si la levadura se podría utilizar para la producción de cerveza a gran escala, y que reconociera los químicos y sabores que la componen para predecir cómo sería el sabor final de la propia cerveza, nos ahorraríamos muchísimo trabajo y avanzaríamos en nuestra investigación más rápido."

El laboratorio comenzó a trabajar entonces en el desarrollo de estos sensores con la Universidad de Aarhus y la Universidad Técnica de Dinamarca, con el objetivo de establecer cómo implementarlos en los diferentes escenarios del proceso de fermentación. Microsoft también entra en escena en el proyecto, con la finalidad de analizar las señales de los propios sensores utilizando la inteligencia artificial, e incluyendo algoritmos de machine learning para medir los sabores y aromas creados por la levadura y otros ingredientes.

El proyecto empezó hace aproximadamente seis meses y tiene una duración estimada de tres años. Ya en la actualidad los sensores pueden diferenciar entre diferentes sabores, y los investigadores se encuentran afinando el sistema y desarrollando software que facilite el trabajo a los técnicos, que no están acostumbrados a utilizar IA para su trabajo diario.

El objetivo de Beer Fingertrinting Project es trazar una huella del sabor para cada muestra y reducir hasta un tercio el tiempo que se tarda en investigar sus diferentes combinaciones, y así ayudar a la compañía a obtener un mayor número de tipos de cervezas que puedan ser comercializadas con mayor celeridad.

Calsberg y Microsoft trabajan también conjuntamente en otro proyecto de transformación en el que la nube o cloud es la plataforma base para el concepto de "bar conectado". Se trata de una prueba piloto en treinta pubs que hace uso del Internet de las Cosas (IoT) para ofrecer información a los dueños de los bares que les ayude a gestionar eficazmente sus stocks de barriles, la temperatura de la cerveza, y mejorar su rentabilidad y la propia experiencia de sus clientes. No estaría de más que este tipo de iniciativas también incorporaran consejos para que los usuarios realizaran un consumo responsable y moderado. Seguro que la inteligencia artificial también puede ayudar a ello.

Fuente Muy Interesante

Aires de dulce despedida

Un disco nuevo del Indio Solari, el artista más convocante del país, siempre genera expectativas, sobre todo si pasaron cinco años de su último trabajo ("Pajaritos, bravos muchachitos") y, más aún, si en el medio el cantante anunció que tiene Parkinson.

Así, a los 69 años, el ex líder de los Redondos dio a conocer hace unos días "El ruiseñor, el amor y la muerte", un disco con quince canciones en el que sobrevuela un extraño aire cargado de melancolía, alegría y, por momentos, dulce despedida.

Para los fanáticos de Los Redondos, esperar ese disco definitivo en el que Solari vuelva al crudo sonido ricotero de los ochenta, repleto de frases que serán banderas, seguirá siendo una ilusión. Ya desde la última época de los Redondos, con trabajos como "El último bondi a Finisterre" y "Momo Sampler", el Indio mostró interés por la búsqueda de nuevos sonidos que fue encontrando en su etapa solista.

En "El ruiseñor, el amor y la muerte", Solari vuelve a cambiar el rumbo y se aleja de ese sonido repleto de capas, texturas y máquinas que mostró hace tiempo. Ahora pisa en un terreno más amable donde aparecen canciones sencillas, algunas festivas, otras más nostálgicas, con la voz al frente y las guitarras más contenidas, lejos de ese virtuosismo característico de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.

Se podría decir que es un disco más amigable al oído que no ha escuchado muchos trabajos del Indio. Las letras ya no están tan cargadas de ese componente críptico típico de su poética, aunque, obviamente, sigue trazando pasajes de misterio y ambigüedad.

En este trabajo, el Indio homenajea a las personas que lo inspiraron en su vida. Por eso la imagen de la tapa muestra a sus padres. En el interior del disco hay menciones a artistas como los cineastas Luis Buñuel, Herzog y Bergman; los músicos Wagner, Leonard Cohen, John Lennon, Bob Dylan y Frank Zappa; artistas visuales como Aubrey Beardsley, Hugo Pratt, Gustav Klimt, Xul Solar y Robert Crumb; escritores como Joseph Conrad, Jean Cocteau, Antonin Artaud, Norman Mailer, William Burroughs, Jack Kerouac, Allen Ginsberg, y Kurt Vonnegut; y militantes como la Pasionaria y Eva Perón, entre otros.

Las canciones son un fiel reflejo de "el amor y la muerte" que hace referencia en el título del disco. A pesar de que su biógrafo, Marcelo Figueras, dijo que el Indio tiene material para hacer varios discos más –y que tiene ganas de hacerlos–, la sensación que recorre El ruiseñor es la de un tipo que al borde de los 70 años, enfermo, con una conciencia muy clara de su finitud, empieza a despedirse, satisfecho, entre la evocación de amores pasados y la cercanía de la muerte.

De todas maneras, en el disco también hay varias canciones en donde Solari cuenta historias de personajes marginales, típicos de su literatura urbana, y en donde pinta una vez más el pulso de estos tiempos con precisión, humor e ironía.

Lejos de sus mejores trabajos solistas, "El Tesoro de los inocentes" y "Porco Rex", el Indio armó un disco sencillo y más calmo, con toques de romanticismo, y una leve melancolía que empieza a cubrir todo.

"El dolor más puro es el de haber sido tan feliz", canta, justamente, en el tema que da nombre al disco.

Por Gonzalo Ruiz

  • Publicado en Música
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