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Luis Alberto Pescara

Luis Alberto Pescara

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Los que se fueron modelo 2017

Como cada fin de año muchos aprovechan para hacer sus distintos balances, ver que logros se alcanzaron y cuáles les faltaron. También es el momento ideal para proyectar nuevas metas y objetivos con vistas al nuevo periodo que comienza.

Y como cada año muchos personajes conocidos también fallecieron por distintas circunstancias durante los últimos 12 meses. En Tupaladar repasamos algunos de los decesos de artistas, deportistas, políticos y figuras públicas durante este 2017 que termina.

Enero

6. Ricardo Piglia: Escritor y crítico literario argentino. Murió después de luchar durante años contra una enfermedad llamada ELA (esclerosis lateral amiotrófica)
13. Horacio Guarany: Reconocido como el más importante cantante folklórico masculino de la historia argentina, el carismático músico falleció a los 91 años en su estancia "Plumas verdes" ubicada en Luján.
27. John Hurt: El legendario actor ("Alien", Saga "Harry Potter") y director británico tenía 77 años.

Febrero

17. Leo Rosenwasser: El humorista perdió su vida a causa de un infarto. Tenía 61 años.
25. Bill Paxton: Este actor y director estadounidense apareció en películas como "Aliens, el regreso", "Twister" y "Titanic". Murió a los 61 años tras una serie de complicaciones en una operación cardiaca.

Marzo

18. Chuck Berry: El legendario músico dejó de existir físicamente a los 90 años. Deja un legado musical impresionante, fundamental para el nacimiento del rock n' roll.
20. David Rockefeller: El multimillonario tenía 101 años y su deceso se produjo mientras dormía.

Mayo

18. Chris Cornell: Cantante y guitarrista de Soundgarden, Audioslave y del proyecto Temple of the Dog se suicidó en la habitación de un hotel de Detroit. Es considerado uno de los referentes del grunge. Tenía 52 años.
22. Nicky Hayden: El piloto de motociclismo falleció como consecuencia de los graves politraumatismos que sufrió luego de sufrir un accidente mientras andaba en bicicleta. Tenía 36 años de edad.
23. Roger Moore: El actor británico murió a los 89 años. Su papel más emblemático fue el de James Bond durante las décadas del 70' y 80'.
26. Andrés Perciavale: El periodista y conductor murió a los 77 años después de librar una dura batalla contra un cáncer de pulmón.
29. Manuel Noriega: El ex dictador panameño falleció los 83 años luego de una operación que se le realizó mientras cumplía su condena domiciliaria.

Junio

1. Roberto De Vicenzo: Sin dudas uno de los deportistas más destacados de la Argentina y la figura mayor del golf en nuestro país. Por causas naturales murió a los 94 años.
9. Adam West: Fue el actor del primer Batman de la televisión y uno de los más recordados. En los últimos años se había destacado poniendo su vos en la serie animada "Padre de familia". Tenía 88 años y padecía leucemia.
13. Liu Xiaobo: El intelectual y Nobel de la Paz chino murió bajo custodia en un hospital. Padecía cáncer de hígado.
14. Ernestina Herrera de Noble: La empresaria de los medios perdió su vida a los 92 años.

Julio

19. María Amuchastegui: La conductora responsable de popularizar la educación física en los 80' sufrió un derrame cerebral. Tenía 64 años.
20. Chester Bennington: El cantante de Linkin Park fue hallado sin vida en su vivienda de Los Ángeles. Se habría suicidado.
30. Jeanne Moreau: La actriz francesa trabajó con directores como François Truffaut, Orson Welles, Luis Buñuel y Louis Malle. Tenía 89 años de edad.

Agosto

20. Jerry Lewis: El humorista y realizador estadounidense falleció en su casa de Las Vegas a los 91 años. Era una leyenda del cine gracias a films como "El profesor chiflado".

Septiembre

10. Len Wein: El cerebro detrás de innumerables cómics y películas para las editoriales Marvel y DC. Fue el co-creador del mítico personaje Wolverine, además de desarrollar y escribir historias para Superman, Spider-Man y los X-Men.
12. Edith "Edie" Windsor: Fue una célebre activista activista norteamericana de los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT), además de ex-gerente de tecnología en IBM.
13. Frank Vincent: Actor recurrente en cintas de Scorsese y estrella del show de HBO "The Sopranos". Tuvo complicaciones durante una cirugía cardíaca.
19. Jack Lamotta: Boxeador estadounidense al que Robert de Niro interpretó en el filme "Raging Bull". Fue conocido por su rivalidad en el cuadrilátero con Sugar Ray y su polémica vida personal.
24. María Julia Alsogaray: La ex funcionaria menemista murió a los 74 años.
27. Hugh Hefner: El mítico creador de Playboy murió a los 91 años en su mansión rodeado de sus famosas conejitas.

famosos

Octubre

3. Tom Petty: El cantante y guitarrista estadounidense falleció a los 66 años. Fue un referente y tocó junto a The Heartbreakers.
20. Federico Luppi: El actor argentino, con más de 50 años de trayectoria, murió a los 81 después de que su salud se viera muy afectada luego de un accidente doméstico en abril de este año. Estaba internado en la Fundación Favaloro.

Noviembre

1. Pablo Cedrón: El actor se había destacado tanto en papeles serios ("Felicidades", "Aballay"), pero también en la comedia, siendo integrante de "Cha cha cha" y de la troupe de "Nico". La muerte lo sorprendía con apenas 59 años.
2. María Martha Serra Lima: La cantante romántica estaba delicada de salud luego de una operación de cadera. Falleció en una clínica de Miami, en donde se había radicado hacía tiempo.
11. Chuck Mosley: El primer cantante y ex líder de la agrupación Faith No More falleció a los 57 años por causas relacionadas con su adicción a las drogas, según informó su familia
18. Malcolm Young: Guitarra rítmica, cofundador y motor de la banda de rock pesado AC/DC ayudó a crear clásicos como "Highway to Hell", ''Hells Bells" y "Back in Black". Falleció a los 64 años en Sidney, Australia.
19. Charles Mason: El psicópata y gurú que organizó varios asesinatos – entre los que se destaca el de la actriz Sharon Tate – falleció a los 83 años. Estaba en prisión desde 1971.

Diciembre

19. Lito Cruz: Este actor argentino que se destacó en cine, teatro y televisión, falleció de un infarto mientras dormía a los 76 años.

Aunque no todos estos personajes son recordados por motivos positivos, la mayoría dejaron una huella indeleble en la cultura contemporánea. Una buena forma de tenerlos presentes es escuchando su canciones, viendo sus películas y repasando sus logros en cada área. La vida sigue y su legado será parte de ella para siempre. Dijeron adiós en el 2017, pero sus actos continuarán vigentes durante el 2018 ¡Feliz año nuevo para todos!

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Canciones que escucha el Grinch

En el mundo anglosajón existe una larga tradición de artistas que editan álbumes completos sobre temática navideña a fin de año. Esta costumbre que sería irremediablemente kistch en el Hemisferio Sur, donde la festividad se vive con más de 30° de calor, despierta un insólito entusiasmo en las audiencias del norte, como lo demuestra la aparición de estas canciones en los rankings de países como Estados Unidos e Inglaterra. Mientras algunos de los músicos que abrazaron la propuesta son predecibles actos de jazz & pop (Frank Sinatra, Mariah Carey, Michael Bublé), nombres tan impensables como los de Weezer, Twisted Sister y Snoop Dogg también fueron de la partida.

Pero toda historia tiene un lado B y esta no es la excepción. Existe una línea alternativa que esquiva el costado más celebratorio de la Navidad para centrarse en su aspecto melancólico o irónico. Una serie de temas ideales para aquellos que cada año sufren las reuniones familiares, las comilonas excesivas y la forzada estética invernal que caracteriza a diciembre. Aquí les sugerimos varias piezas de distintos géneros para escaparse de las representaciones cursis de estas fechas.

The Little Boy that Santa Claus Forgot – Vera Lynn: Un dato curioso muchas veces soslayado es que en la película "The Wall" la primera canción que se escucha no es de Pink Floyd, si no que una tristísima melodía de viejo pop orquestal - género muy popular durante la Segunda Guerra Mundial – sonando antes del ataque de las guitarras eléctricas. La letra de este standard, que detalla la deprimente situación de un niño al que Santa Claus no le trajo ningún obsequio, sirve de anticipo al para el tono oscuro del filme de Alan Parker. Quien lo canta es Vera Lynn, intérprete inglesa que hoy, con 100 años de edad, es una verdadera institución en su país.

Listen, the Snow is Falling – Yoko Ono & John Lennon: Las relaciones entre The Beatles ya eran muy ríspidas en 1969, cuando Lennon se encontraba en plena relación romántico-musical con la artista japonesa. Yoko, famosa por sus chillidos molestos y sus actos vanguardistas, aquí sorprende cantando en un estilo atmosféricamente hermoso. Por supuesto que "This is Christmas (War is Over)" es la canción navideña de Lennon & Yoko que todo el mundo conoce, pero vale la pena descubrir esta gema perdida en la discografía solista del más rebelde del cuarteto de Liverpool.

Father Christmas – The Kinks: Un ataque a Papá Noel por intentar arreglar la miseria de los niños pobres con tontos regalos cuando lo que en realidad necesitan es dinero. Editado en 1977 como single, el tema ayudó mucho a que esta banda británica recuperara su popularidad luego de unos años de perfil bajo. Impulsada por un espíritu punk, la letra refleja a la perfección el cinismo de la época, pudiendo ser considerada como el retrato más incorrecto que existe sobre las contradicciones de la Navidad dentro de esta sociedad desigual. Un tema que le encantaría a Karl Marx.

La Navidad de Luis – León Gieco: Esta tranquila canción folk comparte temática con el alocado tema de The Kinks. El protagonista de la historia rechaza el gesto caritativo y tranquilizador de su patrona, señalándole que sus carencias no se arreglan con un pan dulce y un poco de vino. Esta crítica al perfil burgués de la caridad fue compuesta por el cantautor santafesino a principios de la década del 70', pero recién la grabó en 1980 incluyéndola en su recopilación "Siete años". Al gobierno militar no le gustó el supuesto mensaje "anticristiano" del tema y lo agregó a la extensa lista de música prohibida del periodo. Esto no evitó que el tema se transformara en un clásico de las presentaciones de Gieco.

Merry Chistmas (I Don't Want to Fight Tonight) – The Ramones: La violencia doméstica y los renos y trineos navideños no parecen tópicos compatibles, pero los Ramones siempre supieron cómo unir los temas más inapropiados con un furioso optimismo. La voz sincera de Joey señala el triunfo del amor en el medio del caos "porque la Navidad no es el momento para romperle el corazón al otro". Un mensaje similar tiene "A Fairytale in New York" de los anglo-irlandeses The Pogues, que adorna su descripción trash con litros de alcohol e instrumentación celta.

Christmas

I Hate Christmas – Ren & Stimpy: Los niños terribles del dibujo animado lograron una impensada popularidad durante la primera mitad de los 90', al punto de editar varios discos que prolongaban su universo surrealista en el plano musical. Su segunda producción fue dedicada a la festividad cristiana de fin de año y no hace falta aclarar que tiene un perfil netamente sacrílego. En este blues Ren descarga su odio hacia los villancicos, las campanas, los regalos y a ese "viejo volador y sus escalofriantes mascotas" mientras decide quedarse todo el día tirado en su cama para evitar esa pesadilla. Imperdible.

Don't Shoot Me Santa – The Killers: El éxito pop de esta banda oriunda de Las Vegas, sumado al carácter de sex symbol de su líder Brandon Flowers, hacen que pocos reparen en el espíritu absurdo de algunas de sus canciones. En esa categoría entra este tema, una rareza en la cual Santa Claus se transforma en una figura amenazante. Mención especial para su delirante video, en el que los miembros de de la banda son secuestrados por una versión lunática del ícono navideño.

Estas son solo algunas sugerencias para una lista que podría durar horas. Aquellos que quieran reafirmar su desagrado ante las visitas molestas y las sonrisas falsas que se multiplican en esta época del año ya tienen una banda sonora para su fastidio. Por suerte es solo una vez al año. El resto de los meses pueden corear a todo volumen el himno glam de Sparks "Thank God is Not Christmas" (Gracias a Dios no es Navidad).

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Cuentos para el verano

Empieza el verano quienes sufren el calor comienzan a militar su fanatismo por el aire acondicionado. Sin embargo esta es la estación ideal para ponerse al día con sus lecturas atrasadas, retomando aquel libro olvidado en el medio de la rutina laboral del año. Otros, algo más haraganes, se sienten demasiado intimidados como para empezar una novela que no saben si van a terminar. Para ellos existe el vasto mundo de la narrativa breve.

Los cuentos son un género literario muchas veces soslayado. La novela siempre tuvo más prestigio, siendo sus cultores los que suelen llevarse los grandes premios y el prestigio con mayor facilidad. Pero la brevedad del cuento da pelea y puede tentar a aquellos que no tienen tan arraigado el hábito de la lectura. A continuación recomendamos algunas colecciones de relatos para hacer el calor más llevadero y reencontrase con el siempre fascinante mundo del libro.

El triunfo de la brevedad: En esta época en la que las redes sociales fomentan la inmediatez y se vuelve necesario decir mucho en pocas palabras no es casual que los microrrelatos vuelvan a ser cultivados por nuevas generaciones de autores. Dentro de esta forma narrativa se destacan dos nombres influyentes que la cultivaron con brillantez. Uno es el de Luisa Valenzuela, talentosa ensayista, novelista y periodista que en la antología "Brevs" – que recopila sus mini cuentos editados a lo largo de tres décadas – asombra con su inventiva en cada página. La otra figura legendaria es la del guatemalteco Augusto Monterroso, cuya obra creó una lógica barroca y tropical de enorme influencia posterior. Todo esto en unos pocos renglones.

El señor Allen cuenta cuentos: Figura prolífica y polémica del Séptimo Arte, antes de dedicarse al cine Woody Allen se destacó como escritor y cómico stand-up, volcando su personal visión del mundo en varios libros imperdibles. Todos ellos fueron agrupados por Editorial Tusquets bajo el nombre de "Cuentos sin plumas", volumen que conjuntamente con "Pura anarquía", su retorno a las letras luego de un paréntesis de muchos años, son un prodigio de originalidad y concentración dramática. Y no hace falta ser fanático de su carrera cinematográfica para disfrutarlos.

Argentinos clásicos y modernos: Este calificativo puede aplicárseles a Rodolfo Enrique Fogwill y Hebe Uhart, autores centrales de las letras argentinas durante décadas que se consagraron en los últimos años gracias a la edición de sus "Cuentos completos" en editorial Alfaguara. A pesar que se profesaban mutua admiración, representan búsquedas estéticas muy distintas. Fogwill fue un eterno polemista cuya agudeza para tomarse en solfa ciertas conductas ya estaba presente en el fundacional relato "Muchacha punk". Por el contrario, el perfil bajo de Uhart oculta una gran capacidad para rastrear lo humano en personajes que casi siempre están viajando o participando de empresas ridículas. Ambos logran una prosa de gran poder hipnótico sobre el lector.

Un toque de ironía femenina: Los libros 'para mujeres' suelen ser presa de justificados prejuicios. Algunos editores están convencidos que el universo femenino gira en torno a la búsqueda de un hombre para formar una familia y de ir al shopping como una descarga catártica frente a la rutina. Por suerte no todo es así y la editorial Sudamericana lanzó hace unos años varias colecciones de relatos de autoras que rompen con estos estereotipos. Estos volúmenes de las estadounidenses Flannery O´connor y Dorothy Parker, así como el de la neozelandesa Katherine Mansfield, nos hacen descubrir tres formas muy ricas de ver el mundo que reflejan la evolución de las plumas femeninas durante el siglo XX.

Anticipando el futuro: Los rusos no solo escribieron influyentes y colosales historias durante la época zarista. En la estepa soviética también vino al mundo Isaac Asimov, una de las personalidades más complejas y prolíficas del siglo pasado. Tan vasta es su obra que muchos sospecharon que había toda una organización escribiendo oculta detrás de su nombre. Aunque se destacó como investigador y ensayista, son sus incursiones dentro de la ciencia ficción las que lograron mayor popularidad. Cualquiera de los tres volúmenes de sus "Cuentos completos" nos introduce en un mundo único, con sus propias leyes y personajes, que ha dejado una marca indeleble en todos los autores de literatura fantástica contemporánea.

Lit-Fantastica

Prohibido para menores: El inglés Roald Dahl es una institución dentro de la literatura infanto-juvenil. Títulos como "Matilda", "Charlie y fábrica de chocolate" o "Las brujas" son clásicos que llevan dascinando a varias generaciones. Pero Dahl también escribió muchos relatos para adultos que desbordan absurdo e inteligencia con un irresistible tono very british. La prestigiosa editorial Anagrama ha editado sus colecciones de relatos "El gran cambiazo" (o el costado oscuro de una fantasía swinger) e "Historias extraordinarias", muy recomendables para los amantes del humor ácido y extravagante. Solo hay que acostumbrarse a esa traducción castiza en la que abundan palabras como chaval, tío y capullo.

Sabiduría oriental: El oriente que aquí rescatamos no comprende China, Corea y Japón, si no a ese pequeño y extraño país que se encuentra cruzando el Río de la Plata. Uruguay tiene una tradición literaria envidiable que goza de buena salud, con una variedad de autores que constantemente crece y se renueva. Dentro de los clásicos Juan Carlos Onetti y su extraordinaria capacidad para crear relatos que mezclan lo real y lo fantástico. Pero la gran reedición charrúa de los últimos tiempos es el redescubrimiento de Felisberto Hernández, un pianista melancólico que recorría el país dando pequeños conciertos mientras escribía insólitos cuentos que pasaron desapercibidos en su momento. El extrañamiento que logran cuentos como "Nadie encendía las lámparas", "Muebles El Canario" y "El corazón verde" no se parece a nada conocido.

El libro que contiene a todos los libros: En la década del 50' Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo lanzaron su "Antología de la Literatura Fantástica", la más completa colección de relatos de este género. Julio Cortázar, Agutakawa, Macedonio Fernández, Rudyard Kipling o H.G. Welles son algunos de los autores recopilados en este volumen que es la solución para aquellos que aún no encuentran un libro que los atrape. Una puerta de entrada siempre para descubrir mundos literarios que se puede conseguir en librería de usados o en alguna de sus constantes reediciones.

Las sugerencias de lectura para el verano siempre son bienvenidas. Una época extraña del año, en la que uno puede contemplar un paisaje serrano o caminar en una playa mientras se deja llevar por la magia de la literatura. Un zapping cerebral y placentero que todos debemos permitirnos.

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Historia de la nostalgia

Uno de los fragmentos más emblemáticos de la literatura del siglo XX es aquel en el que Marcel Proust describe la forma en la que un recuerdo lo atrapa mientras merienda en la casa de su madre: "En el instante mismo que el trago de té y migajas de magdalena llegaban a mi paladar, me estremecí, dándome cuenta de que pasaba algo extraordinario. Me había invadido un placer delicioso, aislado, sin saber por qué, que me volvía indiferente a vicisitudes de la vida, a sus desastres inofensivos, a su brevedad ilusoria". Ese sentimiento que sorprendía al autor francés y lo aliviaba frente al día melancólico que había tenido es la nostalgia, una extraña forma de evocación.

Publicados entre 1913 y 1927, los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido de Proust son un recorrido detallista por los recuerdos de su infancia y juventud. Hace 300 años esa añoranza por el pasado habría provocado que el escritor recibiera tratamiento especial, ya que la nostalgia fue considerada una enfermedad grave durante mucho tiempo. Se trata de una sensación particular que poetas como Homero ya habían descripto en la antiguedad, pero que recién recibió el nombre con el que hoy la conocemos varios siglos más tarde. Fue acuñado en 1688 por el médico suizo Johannes Hofer, que lo creó uniendo dos palabras griegas: nostos que significa 'regreso a casa' y algos que quiere decir 'dolor'. Este académico estudió el sombrío estado de ánimo en el que caían los miembros de la Guardia Suiza que eran enviados en misión fuera de su país natal, conducta que provocó que durante décadas muchos soldados fueran devueltos a su hogar para recuperar su entusiasmo y otras habilidades sociales perdidas en el frente.

Como las primeras personas en las que se detectaron estos 'síntomas' fueron soldados de distintas nacionalidades, este sentimiento fue visto durante mucho tiempo como una condición ligada solo a la actividad militar. En las filas españolas la supuesta enfermedad recibió el nombre poético de "mal del corazón", mientras que entre los participantes de la Guerra Civil en EE.UU. se transformó en una condición humillante, de la que había que avergonzarse. Las curas que la ciencia imaginó para la dolencia variaron desde causar purgas estomacales hasta "incitar dolor y terror", como aconsejó el médico francés Jourdan Le Cointe.

Por suerte durante el siglo XIX el Romanticismo literario se encargó de popularizar la nostalgia en novelas y poesías, sacándola del entorno militar. Es obvio que no hace falta usar uniforme para experimentar ese sentimiento que se dispara al escuchar una canción, percibir un perfume o caminar por un barrio que no visitamos desde que fuimos jóvenes. Este último dato no es menor y no está ligado solo al hecho de que la juventud es el periodo más pleno que toda persona atraviesa físicamente. La psicología determina que durante los 15 y los 30 años es el periodo en el que mayor cantidad de recuerdos codificamos, provocando que gran parte de las vivencias añoradas pertenezcan a esos años dorados. Por eso nuestro cerebro no suele considerar a los recuerdos de la adultez como dignos de recuperar cuando recorremos el pasado.

Otro elemento que detona los mecanismos nostálgicos es la insatisfacción con el presente. Atravesar momentos prolongados de tristeza o soledad predispone a la evocación de momentos pasados que contrastan con la dura realidad que transitamos. Por eso los recuerdos que se añoran son siempre positivos: es una forma de redimir nuestra situación actual. En términos más académicos lo definió la prestigiosa revista Journal of Personality and Social Phychology: "La nostalgia es un recurso existencial que hace al presente más lleno de sentido". Esto explica por qué las personas mayores pasan mucho tiempo contando viejas anécdotas y compartiendo memorias de su época juvenil, ya que una creciente conciencia de mortalidad dispara esa necesidad de encontrarle sentido a su existencia.

Pero este sentimiento también es un espejismo. Como dice un personaje de Medianoche en París: "La nostalgia es una negación. La noción errónea de que un periodo diferente de tiempo es mejor que el que uno está viviendo. Se trata de una falla en la imaginación romántica de las personas que no pueden encajar con el presente". Entregarse a la añoranza sin ninguna mirada crítica puede ser intoxicante, provocando una desconexión con la realidad. La memoria funciona de manera selectiva, por lo que los momentos tediosos, tristes o dolorosos de nuestra vida suelen ser soslayados en favor de aquellos felices y excitantes.

Pero quienes más han trabajado la pulsión nostálgica no son artistas, médicos ni psicólogos. Los cerebros detrás de las campañas publicitarias, el cine y la televisión son muy conscientes del peso que los recuerdos tienen sobre la gente. Debido a esto el uso de imágenes, canciones y objetos vintage es un recurso infalible para capturar la atención del público en muchas creaciones contemporáneas. Incluso el diseño de plataformas virtuales no duda en manipular nuestros sentimientos ¿Qué buscan el uso de filtros 'analógicos' en Instagram o la posibilidad de lookear una foto de Facebook como un viejo lienzo si no recordarnos las texturas visuales de antaño? Por no citar la infinita cantidad de publicidades de bancos, celulares o cervezas que utilizan queribles imágenes de décadas pasadas para disparar nuestra memoria.

Stranger-Things

Dentro de la cultura pop se habla de "Ciclo de los 30 años" para referirse al tiempo que tarda una sociedad en revisitar su pasado para reciclarlo y acercarlo a una nueva generación. Las personas que eran consumidoras de cultura durante su infancia y adolescencia se transforman - al crecer - en creadoras de cultura, reflejando en sus obras aquello que los marcó durante su juventud. Esto explica la proliferación de ficciones y canciones que utilizan recursos típicos de los años 80'. Un fenómeno que comprende desde la avalancha de remakes cinematográficas recientes hasta las canciones de intérpretes como Bruno Mars o The Weeknd que usan samples, drum machines y sintetizadores emulando los sonidos de esa década. A modo de confirmación de esta teoría hay que recordar que en los 80's era la década del 50' la sometida a una revisión. Volver al futuro y la serie Happy Days son obvios ejemplos, pero todos los films de esa era sobre el temor a los ataques nucleares y el retrato de la U.R.S.S. como enemigo político global pertenecen a la partida.

Así como los individuos somos selectivos con nuestros recuerdos, lo mismo ocurre con los medios masivos. Esto es particularmente notable al analizar Stranger Things, sin dudas la serie que mejor capitalizó la nostalgia ochentosa en los últimos años. El dramaturgo Myke Bartlett, en un ensayo sobre el programa, habló sobre la construcción de un falso pasado. "Se trata de los 80' como nos gustaría que hubieran sido. Mientras que los niños se ven como auténticos chicos del periodo, su forma de actuar es más acorde a los estándares actuales. El pasado mostrado en la serie es un lugar muy siglo XXI. Por ejemplo, hay muy poco del sexismo y racismo casual que prevalecía en Occidente antes que la corrección política apareciera en los 90'." Una vez más la nostalgia es usada para hacer el presente más llevadero, dándole un estricto sentido positivo a nuestro pasado.

"Nostalgia, por eso estás aquí. Sos un turista de tu propia juventud" le dice Sick Boy a Renton en una de las escenas más significativas de Trainspotting 2. Ocurre que, aunque el porvenir siempre ofrezca nuevas oportunidades, pensar en el pasado es una forma de fortalecer nuestra identidad, ya que nos permite unir las distintas personas que fuimos a lo largo de los años en el individuo único que somos ahora. Recordando unimos los puntos de nuestra historia, pero jamás todos los puntos, ya que siempre existe la posibilidad de llegar al momento en el que la nostalgia se vuelva tristeza. Sin importar si fue una dulce magdalena o a una calculada publicidad lo que nos provocó ese estado, esa es una tenue línea que nadie quiere cruzar.

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