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Luis Alberto Pescara

Luis Alberto Pescara

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Historia de la nostalgia

Uno de los fragmentos más emblemáticos de la literatura del siglo XX es aquel en el que Marcel Proust describe la forma en la que un recuerdo lo atrapa mientras merienda en la casa de su madre: "En el instante mismo que el trago de té y migajas de magdalena llegaban a mi paladar, me estremecí, dándome cuenta de que pasaba algo extraordinario. Me había invadido un placer delicioso, aislado, sin saber por qué, que me volvía indiferente a vicisitudes de la vida, a sus desastres inofensivos, a su brevedad ilusoria". Ese sentimiento que sorprendía al autor francés y lo aliviaba frente al día melancólico que había tenido es la nostalgia, una extraña forma de evocación.

Publicados entre 1913 y 1927, los siete volúmenes de En busca del tiempo perdido de Proust son un recorrido detallista por los recuerdos de su infancia y juventud. Hace 300 años esa añoranza por el pasado habría provocado que el escritor recibiera tratamiento especial, ya que la nostalgia fue considerada una enfermedad grave durante mucho tiempo. Se trata de una sensación particular que poetas como Homero ya habían descripto en la antiguedad, pero que recién recibió el nombre con el que hoy la conocemos varios siglos más tarde. Fue acuñado en 1688 por el médico suizo Johannes Hofer, que lo creó uniendo dos palabras griegas: nostos que significa 'regreso a casa' y algos que quiere decir 'dolor'. Este académico estudió el sombrío estado de ánimo en el que caían los miembros de la Guardia Suiza que eran enviados en misión fuera de su país natal, conducta que provocó que durante décadas muchos soldados fueran devueltos a su hogar para recuperar su entusiasmo y otras habilidades sociales perdidas en el frente.

Como las primeras personas en las que se detectaron estos 'síntomas' fueron soldados de distintas nacionalidades, este sentimiento fue visto durante mucho tiempo como una condición ligada solo a la actividad militar. En las filas españolas la supuesta enfermedad recibió el nombre poético de "mal del corazón", mientras que entre los participantes de la Guerra Civil en EE.UU. se transformó en una condición humillante, de la que había que avergonzarse. Las curas que la ciencia imaginó para la dolencia variaron desde causar purgas estomacales hasta "incitar dolor y terror", como aconsejó el médico francés Jourdan Le Cointe.

Por suerte durante el siglo XIX el Romanticismo literario se encargó de popularizar la nostalgia en novelas y poesías, sacándola del entorno militar. Es obvio que no hace falta usar uniforme para experimentar ese sentimiento que se dispara al escuchar una canción, percibir un perfume o caminar por un barrio que no visitamos desde que fuimos jóvenes. Este último dato no es menor y no está ligado solo al hecho de que la juventud es el periodo más pleno que toda persona atraviesa físicamente. La psicología determina que durante los 15 y los 30 años es el periodo en el que mayor cantidad de recuerdos codificamos, provocando que gran parte de las vivencias añoradas pertenezcan a esos años dorados. Por eso nuestro cerebro no suele considerar a los recuerdos de la adultez como dignos de recuperar cuando recorremos el pasado.

Otro elemento que detona los mecanismos nostálgicos es la insatisfacción con el presente. Atravesar momentos prolongados de tristeza o soledad predispone a la evocación de momentos pasados que contrastan con la dura realidad que transitamos. Por eso los recuerdos que se añoran son siempre positivos: es una forma de redimir nuestra situación actual. En términos más académicos lo definió la prestigiosa revista Journal of Personality and Social Phychology: "La nostalgia es un recurso existencial que hace al presente más lleno de sentido". Esto explica por qué las personas mayores pasan mucho tiempo contando viejas anécdotas y compartiendo memorias de su época juvenil, ya que una creciente conciencia de mortalidad dispara esa necesidad de encontrarle sentido a su existencia.

Pero este sentimiento también es un espejismo. Como dice un personaje de Medianoche en París: "La nostalgia es una negación. La noción errónea de que un periodo diferente de tiempo es mejor que el que uno está viviendo. Se trata de una falla en la imaginación romántica de las personas que no pueden encajar con el presente". Entregarse a la añoranza sin ninguna mirada crítica puede ser intoxicante, provocando una desconexión con la realidad. La memoria funciona de manera selectiva, por lo que los momentos tediosos, tristes o dolorosos de nuestra vida suelen ser soslayados en favor de aquellos felices y excitantes.

Pero quienes más han trabajado la pulsión nostálgica no son artistas, médicos ni psicólogos. Los cerebros detrás de las campañas publicitarias, el cine y la televisión son muy conscientes del peso que los recuerdos tienen sobre la gente. Debido a esto el uso de imágenes, canciones y objetos vintage es un recurso infalible para capturar la atención del público en muchas creaciones contemporáneas. Incluso el diseño de plataformas virtuales no duda en manipular nuestros sentimientos ¿Qué buscan el uso de filtros 'analógicos' en Instagram o la posibilidad de lookear una foto de Facebook como un viejo lienzo si no recordarnos las texturas visuales de antaño? Por no citar la infinita cantidad de publicidades de bancos, celulares o cervezas que utilizan queribles imágenes de décadas pasadas para disparar nuestra memoria.

Stranger-Things

Dentro de la cultura pop se habla de "Ciclo de los 30 años" para referirse al tiempo que tarda una sociedad en revisitar su pasado para reciclarlo y acercarlo a una nueva generación. Las personas que eran consumidoras de cultura durante su infancia y adolescencia se transforman - al crecer - en creadoras de cultura, reflejando en sus obras aquello que los marcó durante su juventud. Esto explica la proliferación de ficciones y canciones que utilizan recursos típicos de los años 80'. Un fenómeno que comprende desde la avalancha de remakes cinematográficas recientes hasta las canciones de intérpretes como Bruno Mars o The Weeknd que usan samples, drum machines y sintetizadores emulando los sonidos de esa década. A modo de confirmación de esta teoría hay que recordar que en los 80's era la década del 50' la sometida a una revisión. Volver al futuro y la serie Happy Days son obvios ejemplos, pero todos los films de esa era sobre el temor a los ataques nucleares y el retrato de la U.R.S.S. como enemigo político global pertenecen a la partida.

Así como los individuos somos selectivos con nuestros recuerdos, lo mismo ocurre con los medios masivos. Esto es particularmente notable al analizar Stranger Things, sin dudas la serie que mejor capitalizó la nostalgia ochentosa en los últimos años. El dramaturgo Myke Bartlett, en un ensayo sobre el programa, habló sobre la construcción de un falso pasado. "Se trata de los 80' como nos gustaría que hubieran sido. Mientras que los niños se ven como auténticos chicos del periodo, su forma de actuar es más acorde a los estándares actuales. El pasado mostrado en la serie es un lugar muy siglo XXI. Por ejemplo, hay muy poco del sexismo y racismo casual que prevalecía en Occidente antes que la corrección política apareciera en los 90'." Una vez más la nostalgia es usada para hacer el presente más llevadero, dándole un estricto sentido positivo a nuestro pasado.

"Nostalgia, por eso estás aquí. Sos un turista de tu propia juventud" le dice Sick Boy a Renton en una de las escenas más significativas de Trainspotting 2. Ocurre que, aunque el porvenir siempre ofrezca nuevas oportunidades, pensar en el pasado es una forma de fortalecer nuestra identidad, ya que nos permite unir las distintas personas que fuimos a lo largo de los años en el individuo único que somos ahora. Recordando unimos los puntos de nuestra historia, pero jamás todos los puntos, ya que siempre existe la posibilidad de llegar al momento en el que la nostalgia se vuelva tristeza. Sin importar si fue una dulce magdalena o a una calculada publicidad lo que nos provocó ese estado, esa es una tenue línea que nadie quiere cruzar.

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El hombre que no quería ser Rey

Steven Patrick Morrissey sabe cómo lograr que todo el mundo hable de él. Apenas se conoció la portada de su nuevo disco, en la que un niño sostiene un hacha y un cartel que dice "Axe the Monarchy" (Hachazos a la monarquía), se desató la polémica en Inglaterra. La prensa no alcanzaba a confirmar los rumores sobre algunas tiendas de discos que se negaban a exhibir el álbum cuando el cantante escandalizaba con declaraciones como "Quiero una Alemania alemana" y su dudosa justificación de las acusaciones de acoso a Kevin Spacey y Harvey Wenstein. Esto último provocó que el empresario Daniel Grinbank suspendiera la gira del músico en Argentina.

Pero lo más importante siempre es la música. El nuevo trabajo de este hombre criado en Manchester se llama "Low in High School" y es su onceava producción de estudio. Todo empieza con "My Love, I´d Do Anithing For You" que, como algunos comentan en la web, bien podría ser parte del soundtrack de una película de James Bond con sus épicos arreglos de viento. El potente "I Wish You Lonely", con su apología a los beneficios de la soledad en un mundo donde los líderes no merecen ningún respeto, es lo más cercano a una canción de protesta que 'Moz' hizo en mucho tiempo. En una línea más testimonial está el muy british "Jacky's Only Happy When Shee's Up on Stage", justo de antes de bajar decibeles con "Home is a Question Mark".

El piano eléctrico de "I Spend The Day in Bed" fue lo primero que se conoció del álbum, una iconoclasta oda a la pereza. Lo que sigue es el momento más experimental, con el extenso "I Bury the Living" que empieza con una intro progresiva para girar a un aire de reggae que luego se deforma a pura distorsión y concluye en irónica balada. La letra es un ataque a la guerra descripto desde la cabeza de un soldado en el frente. Hablando de baladas, rubro en el que la garganta de Morrisey siempre se destacó, la desoladora "In Your Lap" lo muestra sólido. El resto de los temas viajan desde el himno pop en "All The Young People Must Falling in Love" al exótico aire a cabaret yiddish de "The Girl from Tel-Aviv Who Wouldn't Kneel" e "Israel".

Con el jopo incólume, el último inglés anti-monárquico lo hizo de vuelta. Tocando temas concretos que en bandas como Coldplay quedarían en tibias denuncias (ataques a la guerra, a la policía, a los políticos, a la cultura del espectáculo) este es su disco más protestón y variado en lo musical de su extensa carrera. Acompañado de los mismos músicos desde hace una década, poco importan sus contradicciones y posiciones polémicas; Morrissey parece ser el único que logró equilibrar el melodismo clásico del brit-pop con las letras incorrectas del punk. Desde sus años al frente de The Smiths, este sujeto de 58 años no deja de perfeccionarse en el alquimismo de crear canciones contundentes.

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Mateando alrededor del mundo

Si hay un hecho que confirma la popularidad del mate como bebida típica argentina es como la gente se une en contra de alguien que se atreve a denostarla. Los recientes dichos de una adinerada señora de Nordelta calificando de "grasa" a sus vecinos que tomaban la infusión al lado de la pileta disparó todo tipo de lecturas críticas, eventos pro-mate y memes burlescos. El mate, la bombilla y su verde contenido constituyen un ritual de enorme arraigo para millones de personas, siendo una parte muy importante de la cultura nacional.

Es sabido que la yerba mate (llex paraguariensis) es una planta oriunda de la zonas altas de los ríos Paraná y Uruguay con cuyas hojas secas las tribus guaraníes preparaban hace siglos la hoy popular bebida. En un primer momento la colonización española consideró el hábito como peligroso y en Asunción se llegó a prohibir su cultivo. Pero en el siglo XVII, con la implantación de las misiones jesuíticas, las plantaciones proliferaron y la costumbre de tomar mate se difundió con rapidez, siendo adoptada por los europeos y llegando hasta la zona del Río de la Plata. En la actualidad la bebida está ampliamente aceptada en Argentina, Uruguay, Paraguay, sur de Brasil y ciertas zonas rurales de Chile.

Existen en la web varios videos registrando la reacción de extranjeros al tomar mate por primera vez. Los resultados incluyen el rechazo ante un cimarrón fuerte, la comparación inevitable con algún tipo de té y el humor al atribuirle propiedades alucinógenas a la exótica mezcla (como hizo el comediante Conan O'Brien en su paso por Buenos Aires). Sin embargo esta costumbre tiene adeptos en sitios extraños del planeta y no son pocos quienes afirman que se trata de una tendencia en alza. Repasamos algunas regiones lejanas donde la bebida rioplatense por antonomasia se difundió, a veces por causas azarosas y otras por algún pícaro ardid comercial.

Siria y Líbano: En esta conflictiva parte del mundo, desde hace décadas abonada a los titulares debido a distintos conflictos bélicos, no es una rareza ver personas con su equipo de mate. Su conflictiva historia es lo que explica que el hábito sea común en esas áridas geografías. Hacia fines del siglo XIX se produjo la primera ola inmigratoria árabe de importancia a Sudamérica fruto de la persecución a la que los sirio-libaneses sufrían bajo el mandato del Imperio Otomano (actual Turquía) que había sometido el país desde hacía siglos. Luego el acuerdo anglo-francés que expulsó a los turcos de la región fue Francia quien controló la zona, provocando una nueva inmigración árabe, muchos de los cuales eligieron Argentina y países limítrofes como destino.

Durante sus años en el Cono Sur los inmigrantes asumieron la costumbre de "matear", transmitiéndola a la siguiente generación, nacida en tierras americanas. Pero para la década del 60' las cosas cambiaron radicalmente. No solo Siria y Líbano se habían independizado, si no que la explotación del petróleo había posibilitado el crecimiento económico de Medio Oriente, lo que hizo que muchos miembros de esa comunidad retornaran a su tierra natal. En ese regreso llevaron la costumbre criolla a Medio Oriente, la cual se difundió sobre todo entre miembros de la fe drusa, una minoría religiosa cercana al Mediterráneo. Hoy Siria es el mayor importador de yerba del mundo, contagiando el hábito a otras zonas de la región.

Rusia: La lejana ex U.R.S.S. también sorprende con algunas cifras sorprendentes. Durante el año 2010 unos 100.000 kilos de yerba mate entraron a ese país, siendo consumidas sobre todo en Moscú y San Petersburgo. Cómo entró esta bebida a aquellas remotas geografías es un misterio, aunque algunos sostienen poéticamente que el viaje de Ernesto Che Guevara a la capital soviética en 1964 puede haber introducido el primer mate de calabaza al Kremlin. De todas maneras, al igual que los árabes, los rusos no toman en ese recipiente típico – al que consideran poco higiénico – y lo beben en vasos de vidrio o plástico.

Contrariamente a las propiedades estimulantes que se le conocen, los rusos le adjudican poderes relajantes a la bebida, comercializándola en dietéticas como una variedad de té. Esta desición de mercado provoca que la infusión también se ofrezca en algunos bares cercanos a la Plaza Roja, tanto para ser tomada con mate y bombilla o en formato de mate cocido. La exhaustiva promoción que el Instituto Nacional de Yerba Mate viene realizando en distintas ferias comerciales de este país gigantezco hace pensar que existe futuro para esta hoja verde en la estepa rusa.

Yerba-Mate-Organic

Corea: Las propiedades saludables de la yerba mate son valoradas en distintas partes del mundo y, con paciencia, un viajero argentino puede encontrar el añorado producto en alguna tienda de productos dietéticos de la ciudad en la que se encuentre. Pero nada iguala a la popularidad alcanzada por la bebida sudamericana en Corea del Sur. Una tímida difusión de su valor vitamínico primero alcanzó a deportistas y a jóvenes habitués de gimnasios (quienes lo consumían en formato jugo gracias a importaciones de origen paraguayo), pero tuvo un incremento espectacular en el año 2013 gracias a una masiva campaña publicitaria. Poniendo énfasis en sus cualidades adelgazantes la corporación Coca Cola Korea publicitó un té frío a base de mate con frases como "Atractive Latin Style" y "Fit Body". Esto se reflejó en un sostenido crecimiento de su consumo en el país, algo que lentamente contagió a países lindantes como China y Japón.

Es necesario señalar que en Asia la yerba mate es utilizada en la elaboración de distintos productos, más allá del conocido formato que nos es familiar. Caramelos, refrescos e infusiones en lata contienen en mayor o menor medida porciones de Ilex Paraguariensis, penetrando en mercados que desde siempre mostraron interés por todo lo que sea dietético o saludable.

Por supuesto que en nuestro recorrido no quisimos centrarnos en aquellos países que recibieron grandes cantidades de inmigrantes argentinos, sobre todo durante el periodo de crisis que se produjo entre los años 1999 y 2002. Aquellos ciudadanos que debieron empezar desde cero en otras tierras hicieron que no sea raro ver personas equipadas con mates y termos en ciudades como Barcelona, Roma, Frankfurt y Montreal; entre muchas otras. Quizás sean ellos, y no solo los cerebros fríos de la mercadotecnia, quienes logren imponer a este ícono sudamericano en otras culturas. Otro ejemplo de cómo los mestizajes azarosos son los que terminan dándole forma a las culturas del mundo, aun cuando provoquen resistencia en un primer momento. Basta con recordar aquel inútil intento español de prohibir esa extraña bebida guaraní que hoy puebla cientos de almacenes y mercados. Pura justicia poética.

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Adiós Malcolm, hermano querido

El destino de los guitarristas rítmicos dentro de las bandas de rock es extraño. Mientras los reflectores alumbran al showman que factura largos solos y corre por el escenario, la segunda guitarra crea riffs y adornos que son fundamentales para darle identidad al grupo. Dentro de ese ejército de obreros del rock n' roll Malcolm Young ocupa un lugar excepcional. Ya sea tocando una Fender Telecaster o una Gretsch, marca que llegó a fabricar una guitarra personalizada según sus requerimientos, ese sonido potente y machacador es lo que garantizó que AC/DC ingrese a la historia grande del hard rock. Por ello su partida no puede más dispara una justificada tristeza.

Malcolm Mitchell Young había nacido en Escocia el 6 de enero de 1953. Su familia emigró a Australia cuando aún era un niño, coincidiendo con el momento en el que el rock ganaba popularidad en todo el mundo. Fue George, el mayor de los Young que era una figura respetada en el rock australiano de los 60', quién lo apoyó en la formación de sus primeras bandas. Sin dudas el momento crucial llegó en noviembre 1973, cuando junto a su hermano menor Angus decidió darle vida a AC/DC. Inmediatamente, con su musculosa negra y practicando un inconfundible headbanging, pulió el sonido que llevó al quinteto a los charts y estadios del mundo. Se transformaron en una máquina indestructible, que sobrevivió a varios cambios de formación y a la muerte de su vocalista Bon Scott en 1980.

Por suerte este hombre delgado de eterna melena tuvo más suerte que su compañero de ruta, logrando superar su problema con el alcohol a fines de los 80'. Realmente parecía inoxidable, despertando la admiración de colegas famosos como Dave Mustaine. Por eso, cuando en el año 2014 se anunció su retiro de los escenarios para tratar sus varios problemas de salud, muchos pensaron que sería algo pasajero, que pronto volvería a girar con sus compañeros. Pero su situación fue empeorando y, aunque coescribió algunas canciones para "Rock or Bust" (último disco de la banda), este 18 de noviembre falleció rodeado de su familia en Sidney.

En el sitio oficial de AC/DC Angus Young escribió: "Cómo guitarrista, compositor y visionario él fue un perfeccionista y un hombre único (...). Cómo su hermano es muy difícil expresar en palabras lo que él significó para mí a lo largo de mi vida, el lazo que formamos fue muy especial. Él deja un legado que vivirá por siempre. Malcolm, buen trabajo." Quizás ese sea el mejor homenaje para este guerrero de las seis cuerdas.

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