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Luis Alberto Pescara

Luis Alberto Pescara

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Recuperando la magia

Es extraño como se editan los discos hoy en día. Las discográficas insisten en promocionar el hecho con eventos y campañas virales de todo tipo, buscando que el soporte físico de la música siga interesando a los fanáticos y no desaparezca. Un ejemplo es el nuevo álbum de Blur, del que hace meses se anticipan canciones y que unas semanas atrás pudo escucharse en su totalidad cuando la banda lo interpretó en un pequeño club londinense.

El trabajo se llama "The Magic Whip" y tiene varias particularidades: es la primera entrega de música nueva por parte de la banda desde "Think Tank" (2003) y marca el retorno del guitarrista Graham Coxon, que no grababa con Blur desde 1999. La concepción del álbum también fue especial. La banda – que estuvo de gira durante los últimos seis años – lo compuso y grabó durante un descaso forzado en Hong Kong, luego de la suspensión de una fecha en Japón en agosto del 2013. Los resultados fueron retomados por Coxon y el productor Stephen Street un año más tarde, con Damon Albarn agregando algunas letras para completar las canciones.

Detrás de su arte de tapa rico en neón y letras chinas, el trabajo empieza con un tridente absolutamente imbatible. "Lonesome Street" es un tema con el contagioso sonido juguetón clásico de la banda. Todo se pone más melancólico con la bella balada "New World Towers", justo antes del corte promocional "Go Out", que con su desprolijidad rockera suena a los primeros Arctic Monkeys. El resto del disco no siempre está a la altura de este genial comienzo.

Aquí es donde pesan las aventuras paralelas que los integrantes emprendieron durante sus años de distanciamiento. "Ice Cream Man" parece una canción que quedó afuera de "Everyday Robots", el disco solista que Albarn editó el año pasado. Otros pasajes suenan más cercanos al espíritu de Gorillaz, como el soulero "Ghost Ship", con un bajo estupendo e impecable guitarra funk, y el psicodélico "There Are Too Many of Us", de ambiente nocturno y fantasmal. Por otro lado el cuarteto no descuida su costado romántico y "My Terracotta Heart" ocasionará el encendido obligatorio de encendedores y celulares en los recitales.

Aunque algunas canciones tienen arreglos orquestales, "The Magic Whip" es un disco sobrio y despojado. "Nunca habíamos grabado de esta manera" señaló Albarn en una entrevista reciente, acompañado de Coxon, el bajista Alex James y el baterista Dave Rowntree. Lo cierto es que lo nuevo de la banda inglesa parece destinado a satisfacer a propios y extraños con su sonido ecléctico. Un final feliz para una banda que, luego de atravesar varias crisis internas, supo hacer catarsis en el excelente documental "No Distance Left to Run" y que ahora mira al futuro decidida a dar batalla. // Luis Alberto Pescara @luchopescara

  • Publicado en Música

La Tercera Dimensión

Es probable que las personas mayores experimenten un deja vu al ver que las películas en tres dimensiones son el gran truco cinematográfico de la actualidad. Ocurre que los anteojos bicolores de cartón son un recurso que tiene más de 60 años, volviendo cada tanto para empujar a los espectadores a los cines. Internet llevó el espectáculo a los hogares de todo el planeta y las grandes salas contraatacaron actualizando esta idea del cine como una experiencia envolvente.

La tecnología 3-D busca reproducir un proceso que ocurre dentro de nuestras cabezas. Los ojos – separados entre ellos por unos pocos milímetros – captan dos imágenes levemente distintas de la misma realidad y es el cerebro el que las fusiona, creando la síntesis que posee las tres dimensiones: largo, ancho y profundidad. Este resultado es el que asumimos normalmente como "lo que vemos". Desde el siglo XIX existen inventos que crean la sensación de tridimensionalidad dentro de una imagen plana, como la fotografía estereoscópica. El cine continuó aquella búsqueda proyectando un mismo filme de manera doble y con ligeras diferencia sobre la pantalla para que, gafas especiales y cerebro mediante, produzca la idea de inmersión en lo que presenciamos.

La "era dorada" del cine tridimensional se dio en la década del '50, cuando la aparición del televisor hizo que la venta de entradas cayera estrepitosamente. Hollywood recurrió a varios trucos para avivar la taquilla, como el technicolor, el sonido estereofónico, el formato cinemascope y el citado 3-D. Incluso se crearon sistemas como el "Odorama" (cartones que el espectador debía raspar en determinados momentos para sentir los olores de la película) propiciados por personajes como William Castle, pionero del marketing sensacionalista. Toda esta locura aparece muy bien retratada en "Matinée" (1990) de Joe Dante, con John Goodman interpretando al dueño de un cine que busca shockear a sus clientes a toda costa, con la Guerra Fría de fondo.

3-d.1Este primer periodo del 3-D se asocia generalmente con el cine clase B, incluyendo títulos tan elocuentes como "It came from Outer Space", "Cat-women of the Moon" y la "House of Wax" original. Sin embargo también hubo grandes producciones que usaron el formato. En 1954 Alfred Hitchcock lo utilizó en su clásico "La llamada fatal", mientras que en Italia los productores Dino de Laurentiis y Carlo Ponti estrenaban "Ulises" con Kirk Douglas, iniciando la moda de las películas épicas históricas.

Cuando los estudios terminaron cediendo ante el negocio televisivo el 3-D cayó en el olvido durante dos décadas, hasta experimentar un breve retorno a comienzo de los 80's. Por esa época secuelas de "Viernes 13" y "Tiburón" se estrenaron con el truco tridimensional, aunque el filme que más se destacó fue el spaguetti western "Comin' at Ya!" (expresión que se puede traducir como "¡Se te viene encima!"). Estos filmes abusaban del efecto de arrojar objetos hacia la cámara para impactar al público a tal punto que terminaban resultando molestos. Hoy son usados como ejemplos negativos por quienes defienden a las películas tradicionales.

Nuevo siglo, nueva crisis ¿Cómo encantar al público cuando series como "Breaking Bad", "True Detective" o "Game of Thrones" proponen excelentes guiones y niveles de producción que ponen a la pantalla grande en apuros? ¿Cómo competir contra la comodidad que supone poder ver cualquier filme en la web en cualquier momento en nuestro hogar? Una vez más el viejo 3-D apareció como el anzuelo infalible. Cuando Robert Rodríguez estrenó "Spy kids 3-D" y luego "Las aventuras de la Niña Lava y el Niño Tiburón" utilizando este recurso lo hizo como un guiño irónico al pasado, sin imaginar que daba inicio a una tendencia. Corría el año 2004 y cuando Robert Zemeckis estrenó "El Expreso Polar" con un éxito sorprendente a nadie le quedaron dudas: había llegado el momento de desempolvar los anteojos bicolores.

Primero la fiebre atacó al mundo de la animación con los estrenos de "The Ant Bully", "Chicken Little" y "Monster House", entre otros. Por supuesto que los filmes de acción y las sagas de superhéroes encontraron en el 3-D un lugar ideal para explotar sus intenciones espectaculares, mientras que sagas ya existentes como "Harry Potter" y Shrek" estrenaron copias especiales con el recurso. Paralelamente realizadores reconocidos como James Cameron, Tim Burton y Martin Scorsese también se sumaron al fenómeno con "Avatar", "Alicia en el País de las Maravillas" y "La invención de Hugo Cabret" respectivamente. El etcétera es infinito y ya lleva una década.

Incluso el documental – un género desde siempre ligado al realismo antes que al espectáculo – dio saludables experiencias como "Criaturas del abismo" de Cameron, "La caverna de los sueños perdidos" de Werner Herzog y "Pina" de Win Wenders. Mientras tanto clásicos como "El extraño mundo de Jack", "Jurassic Park", "Titanic" y "El Rey León" volvieron a los cines con flamantes efectos envolventes, aunque esto despierta desconfianza ¿Vale la pena reestrenar filmes que en el momento de su concepción no tenían escenas diseñadas especialmente para el 3-D?

Aunque existe un riesgo de saturación nada parece indicar que el fenómeno amaine próximamente. Quizás en el futuro sintamos frente a estas películas lo que los mayores experimentan al ver antigüedades como "La criatura de la Laguna Negra". Por otro lado Steven Spielberg hace tiempo que anunció estar trabajando en la patente de un sistema de 3-D que no necesitará anteojos. Así que en la próxima salida cinéfila será conveniente no devolver las gafas, ya que los coleccionistas del futuro estarán dispuestos a pagar muy bien por ellas. // Luis Alberto Pescara @luchopescara

  • Publicado en Cine/TV
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