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Noche de Persas y pijamas

Culminó una nueva edición del Quilmes Rock donde hubo una presencia de varios artistas nacionales.

El barro es un elemento clásico de los festivales de rock. Desde Woodstock en adelante la lluvia ha hecho peligrar muchos recitales pero también les ha dado una mística particular. Este domingo se vieron esas imágenes en el cierre del Quilmes Rock, cuando unas 25.000 personas se acercaron a ver a Ciro y Los Persas, Bersuit Vergarabat y Kapanga, entre otros. Y Tupaladar estuvo allí.

Por desgracia el clima también obligó a clausurar el segundo escenario, por lo que seis bandas, entre ellas los mendocinos Chancho Va, no pudieron actuar. Igualmente se trató de la noche más concurrida del festival, cerrando un evento en el que la atención estuvo más centrada en las bandas nacionales antes que en las visitas extranjeras.

Las dos primeras noches fueron animadas por Jack Johnson y Jamiroquai respectivamente. Mientras que el surfer hawaiano creó un ambiente intimista ideal para la gran cantidad de parejas que fueron a verlo, la banda liderada por Jay Kay transformó al predio en una gran pista de baile. Estos números hicieron que algunos dijeran con ironía que el perfil del evento era más pop que rock.

El sábado la historia cambió. Con presencia de varias bandas que tenían el reggae como bandera, como el caso Los Cafres. Pero fueron Las Pelotas quienes definitivamente hicieron subir la temperatura. El final llegó con Babasónicos quienes, con nuevo disco bajo el brazo, desplegaron un show impecable.

Pero la fecha que más expectativa había despertado era la última. Los platenses de Estelares, que pasan por un excelente momento, y Mancha de Rolando fueron los que prepararon el terreno para los grupos centrales. Claramente era una selección de músicos que buscaba revalidar la popularidad que habían conseguido en los 90´s.

A las 18:15 hs. salió Kapanga al escenario con la música de «Los expedientes secretos X» de fondo, a lo que inmediatamente siguieron los acordes de «El Universal«, mientras en las pantallas un «pogómetro» marcaba el nivel de fiesta en ascenso. Sin embargo El Mono, siempre comunicativo con el público, arengó a favor de la seguridad y realizó una notable imitación de su amigo Ricardo Iorio.

Tampoco faltó la referencia a Calamaro a la hora de tocar los clásicos «Fumando» y «Ramón«, mientras el humo subía desde la gente. En definitiva la banda festejó sus primeros 15 años de presencia en el Quilmes Rock con una avalancha de éxitos, sazonada por la guitarra punzante de Maikel.

Entonces llegó uno de los momentos esperados. Con el excelente «Desconexión sideral», seguido de «La soledad» Bersuit Vergarabat volvió a los escenarios después de 2 años. ¿Hay vida para la banda sin Gustavo Cordera al frente? A juzgar por el show que brindaron podemos decir que sí. Cóndor Sbarbatti y Daniel Suárez cubrieron el vacío con oficio, siendo el segundo quien más se destacó, tanto por su voz como por su presencia.

Es cierto que en las canciones más festivas se extraña ese tono cómplice y picaresco de Cordera, pero la solidez de estos músicos supo contagiar a la gente y superar dificultades en el sonido y en una pantalla que dejó funcionar durante varios minutos. La única referencia al ex cantante del grupo llegó durante «La argentinidad al palo» cuando Suarez repitió varias veces «A mí nadie me invitó», en relación a las declaraciones del pelado ante su ausencia en este retorno.

Sin dudas el momento más importante durante el set bersuitero se produjo con «Señor Cobranza«. El Cabra de Las Manos de Filippi, compositor de aquella canción, subió a escena para brindar una versión cuasi hip-hop junto a la banda. Para «La bolsa» fue el Mono de Kapanga quién se sumó a la fiesta. «Este es un paso importante para nosotros» afirmaron sus integrante al irse, por lo que todo indica que habrá Bersuit para rato.

Con casi una hora de retraso con respecto a lo anunciado, a las 21: 15 hs; Ciro y Los Persas abrieron con una excelente versión de «El viejo» de Pappo seguido de «Antes y después» del último disco. El ex cantante de Los Piojos, demostró su carisma y una gran capacidad para mostrar el material del reciente «Espejos» casi en su totalidad y repasar los clásicos de su vieja banda.

Precisamente «Ximenita» fue la primera canción del repertorio piojoso que sonó, a la que siguió el reggae «Paso a paso» de su último disco. Más allá de paréntesis como «Ando ganas» o «Pacífico» el sonido del show fue definitivamente rockero, con algunos matices. Uno de ellos fue la invitación de La chilinga de Daniel Buira, viejo baterista de Los Piojos, para «San Jauretche» y «Malambo para Luca«, sentido homenaje al líder de Sumo.

Luego de un primer descanso llegó la mejor versión de la banda. Aumentada con una sección de vientos y con el tecladista piojo Chuky de Ípola, el grupo liderado por Martínez se transforman en una big band jazzera, con un sonido digno de Las Vegas. Con los integrantes de traje y moño sonaron «Vas a bailar» y el notable «Blues de la ventana«, entre otros. Para este momento también se sumó Jimmy Rip, guitarrista de Mick Jagger invitado para ocasión.

Varias veces Ciro amenazó con el último tema, pero el público se resistía y el show duró 2 horas y media. Luego del nuevo corte «Insisto» llegaron los clásicos «El balneario de los doctores crotos» y «Tan solo» antes del cierre con «Noche de hoy«, a pura armónica, y el saludo final a los trapos.

Este festival confirmó al club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires como una opción cómoda y segura para estos eventos frente a las críticas que reciben otros estadios. Pero lo más admirable es que los artistas más convocantes y festejados son los nacionales, algo de lo que pocos países pueden enorgullecerse.

Por Luis Alberto Pescara

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