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Bob, el profeta

Robert Nesta Marley es sin lugar a dudas el máximo exponente del reggae mundial. Se cumple un año más desde su desaparición física.

El día 11 de mayo de 1981 fue un día triste en Jamaica. Desde Miami llegaba la noticia de la muerte de su ciudadano más famoso, quien no solo puso al pequeño país en el mapa de la música, si no que se transformó en el líder de todo un movimiento.

Diez días después, Bob Marley era velado en el National Arena de Kingston con todos los honores. Nadie dudaba de que se trataba de mucho más que un músico.

Había llegado al mundo en 1945 con el nombre de Robert Nesta Marley y venía de una herencia mestiza. Su padre era un blanco cincuentón que había servido como capitán en la Marina Real y capataz de varias plantaciones, mientras que su madre era una joven negra de 18 años.

Pocas veces vio a su padre, que falleció cuando solo tenía 10 años, lo que obligó a su madre a mudarse a Trench Town, barrio cercano a Kingston y epicentro de la cultura jamaiquina.

Aunque en muchas entrevistas Marley se manifestó orgulloso de su origen mestizo, el hecho de criarse bajo la influencia religiosa materna y de abandonar la escuela a los 14 años influyó en su visión del mundo. Trabajando como soldador, descubrió el Rastafarismo y se sintió identificado con su herencia africana.

Como acertadamente Bart y Lisa Simpson le advierten a Homero cuando usa un gorro rastafari, este movimiento es mucho más que dreadlocks, ropa colorida y marihuana. Se trata de toda una filosofía que implica unir a toda raza negra desparramada por el mundo para su retorno a África; particularmente Etiopía. Este lugar es llamado «Zion», la Tierra Prometida, en oposición a «Babilonia» que es el imperio opresor.

En el medio de esta transformación espiritual es que Bob conoce a Peter Tosh y a Bunny Livingstone, junto a quienes forma el núcleo de los primeros Wailers en 1963. El trío había escuchado las radios de rock y soul que cada noche llegaban a través del mar y tomó estas influencias de una manera muy personal. Junto a otros grupos de la isla le daban forma al ska, el rocksteady y, más adelante, al reggae.

Hacia 1966 Marley contrae matrimonio con su mujer Rita y se traslada brevemente a vivir a Estados Unidos. Sin embargo pronto vuelve a Jamaica a continuar con su carrera musical, decidido a hacer del reggae una música respetada a nivel global. Se deja sus característicos dreackloks y junto al mítico productor Lee «Scratch» Perry los Wailers graban varias canciones buscando un nuevo sonido.

Pero este no es un ritmo fácil de imponer fuera de Jamaica. El inglés que usan sus habitantes es inentendible para muchos, las canciones hablan de una realidad demasiado localista y esa cadencia hipnótica y aletargada no gozaba de respeto. Es entonces cuando aparece Chris Blackbell, empresario creador del sello Islands y enamorado de la cultura jamaiquina, que les ofrece a Marley y los suyos condiciones inigualables para grabar.

La historia empieza a cambiar. En 1972 aparece «Catch a fire» y al año siguiente «Burnin«. Aunque las ventas no resultan millonarias, su popularidad crece y el ambiente musical lentamente se hace adicto al reggae. Eric Clapton graba sus temas y «No woman no cry» es su primer éxito en Estados Unidos. Finalmente son elegidos Banda del Año por la revista Rolling Stone en el 76´.

Lo importante es que el éxito no afectó su mensaje. Los discos se hicieron cada vez más espirituales y combativos, a la vez que se comprometió con la realidad política de su joven país (Jamaica se independizó totalmente recién en 1962) lo cual le trajo problemas. Hasta el punk, que desechaba casi toda la música popular, adoptó su propuesta, consciente de que el reggae era la música rebelde por excelencia.

Como si su misión en el mundo ya estuviera terminada, Bob Marley debió partir. Un melanoma maligno afectó sus pulmones y cerebro y se lo llevó en 1981. Sin embargo el había afrontado el proceso con ejemplar tranquilidad, tal como lo demuestra «Redemption song» de su último disco.

Fue la primera estrella de rock nacida en el Tercer Mundo y su influencia es fundamental en cada nueva generación. Bob Marley es el único profeta que a todos nos gusta escuchar, porque su mensaje de lucha y paz se es un mensaje que también se puede bailar ¿Qué más se puede pedir?

Por Luis Alberto Pescara

 

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