Entrevistas

Con el ritmo en la sangre

Tras alejarse de Karamelo Santo, la banda de fundó, Goy Ogalde se reinventa junto a los Kangrejoz.

A los 16 años tuvo su primer contacto con una guitarra y nunca más la pudo dejar. Su amor por la música es tan grande que ha sido mayor que el que le tuvo a sus parejas, y eso que Goy nos confió que quiso mucho a las mujeres de su vida.

Guillermo Ogalde Guzmán, ex Karamelo Santo, habló con Tupaladar de su presente musical, sus preferencias y de cómo sería un día ideal para él, entre otras cosas.

El músico emigró hace varios años de su Mendoza natal, para instalarse en el barrio de La Boca. Allí armó su búnker para sus proyectos, que en la actualidad se concentran en su primer disco solista, en producir bandas y en haber terminado de grabar con La Peña Pop.

¿Cómo te está yendo en esta etapa solista con Goy Karamelo y los Kangrejoz?

Goy: «Me está yendo sorprendentemente bien. Yo pensé que las cosas iban a ser un poco más relajadas y al final terminaron un poquito apresuradas, porque mucha gente se aventuró a apostar a lo que yo estaba haciendo. De repente un montón de gente del interior del país, que le gustaba llevar a tocar a Karamelo Santo, me está invitando a tocar y tengo casi todos los fines de semana hasta agosto bastante ocupados con shows y eso me pone muy contento».

Pero no estás solo en esta nueva aventura

Goy: «Tengo unos amigos que me están acompañando en la banda, gente que conozco hace varios años. Incluso el bajista es el original de Karamelo Santo que componía en los Perfectos Idiotas (génesis de Karamelo) Para mí es un placer, estamos girando y ya fuimos a Jujuy, Salta, Neuquén, Zapala, Santa Fe, estamos yendo por todos lados con un formato económico, acústico. La banda es más rockera, somos un cuarteto que tiene que ver con el reggae eléctrico, a diferencia de Karamelo que era latino»

Goy Ogalde no es una persona que se queda quieta, pero pese a sus ocupaciones, nos dedicó varios minutos para la charla. El músico nos contó que antes de la comunicación con nosotros, recién terminaba de grabar un disco. «Antes de que me llamaras, acabamos de terminar el disco de La Peña Pop que seguramente estará sonando en la radio porque saldrá en un mes a la calle. En el grupo están Charly ex Actitud María Marta, Carlos y Juan de Bersuit, Edu Schmit ex Arbol, Fede Cabral de Kamaleón, Espinoza de Invasores y también se prendió Palo Pandolfo».

¿Cómo viene la grabación de «Remedio de mi corazón», tu primer disco?

Goy: «Yo casi lo tengo terminado al disco. Lo que pasa es que lo tengo parado un poquito porque estaba con La Peña Pop. Eso me ha quitado un poco el tiempo y demorado la salida de ‘Remedio de mi corazón‘. Ahora me pongo de cabeza con mi disco calculo que el julio ya lo terminaré».

Gracias a tu profesión como músico pudiste conocer muchos lugares de Europa ¿cuál fue la ciudad que más te llamo la atención o la que más te impactó?

«Son muchas, hay ciudades glamorosas como París, Praga, Berlín, San Francisco, son increíbles. Igual sigo creyendo que una de las ciudades a ese nivel sigue siendo Buenos Aires, mirá lo que te digo. He estado en Ámsterdam, Budapest, Copenhague en barrios donde está legalizada la marihuana y uno podía decir ahí está todo el mundo re loco. Sin embargo todo tiene un porqué y sigue siendo Buenos Aires una ciudad importante en ese sentido de que florecen cosas en el nivel artístico. Tal vez la ciudad que a mí más me gusta ir a Europa es una pequeña que se llama Regensburg, en Bavaria al sur de Alemania.

Fundamentalmente porque es una ciudad medieval, son todas casas medievales que tiene más de 700 u 800 años y tienen un puente de 2000 años. La gente sigue permaneciendo muy campestre, muy de sus modos. Tengo muy buenos amigos ahí, es una ciudad chica de ensueño. Ahí pasa el Danubio y mi abuelo que era rumano siempre me hablaba del Danubio».

¿Cómo sería un día ideal para vos?

Goy: «Un día ideal sería un día que no tenga que pensar mucho (risas). Pero creo que estar con mi hijo es una de las cosas que me gusta mucho. Me relajo, veo mi futuro ahí. Yo he sido muy tormentoso en mi vida, soy una persona que no puede parar. Mis vacaciones son laburar pero porque me gusta. Soy hiperactivo, nací así, mis hermanos lo saben y son parecidos a mí. Me cuesta mucho parar, descansaré ya sabemos dónde. Con la música no puedo parar sino estoy haciendo la mía estoy desesperado porque la música de otro también salga para adelante».

Si estuvieras fuera del mundo musical, ¿qué te gustaría hacer?

Goy: «A mí me gustaba de chico dibujar, era muy bueno. En los concursos las maestras me iban a buscar para que pintara. Me gusta pintar, pero no tengo mucho tiempo y cuando lo tengo me gusta leer un libro. Sinceramente, a no ser que me quede sordo, creo que jamás me voy a dejar de hacer música».

¿Qué es lo que más extrañás de Mendoza?

Goy: «Extraño mucho el cielo, el estar en Mendoza. Estuve hace poco y tuve la posibilidad de estar con muchos amigos que hace muchísimo años no veía. Tiene una característica especial, tiene tantas cosas lindas pero también hay cosas que odiamos. No nos colonizó gente copada. Lo más importante es que es una ciudad que le hace culto a la amistad, más allá del vino, del fernet, del asado, no dejamos de querernos los mendocinos. Hay un movimiento artístico gigante, hay muchas cosas que han cambiado. Me enorgullece que haya gente presa por el proceso y también que haya gente en contra de la minería. Mendoza es una gran ciudad que está cambiando, que está creciendo y yo formo parte de eso y me siento muy orgulloso».

La charla fue más larga y siempre de manera gentil, porque así es este músico. Guille (como le dicen los íntimos), «Compadre» (como le dicen varios fanáticos) o tan solo Goy (como lo conoce la mayoría) nos mostró que lleva el ritmo en la sangre.// Ernesto Ramos @ernesramos

Fotos y video: Gentileza www.facebook.com/goykaramelopage

 

 

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