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Después del estallido

"El baile interior" es lo nuevo de Bersuit Vergarabat que desde hace rato dejó de pensar en su ex vocalista Gustavo Cordera.

El realizador español Fernando Trueba alguna vez dijo que era difícil ser crítico de cine hoy en día, porque el público ya no es aquel espectador pasivo de antaño. Hoy la gente toma posición rápidamente sin importar lo que diga la prensa; y esto también se puede aplicar a la música.

Basta con hacer un sondeo de los comentarios virtuales vertidos por aquellos seres anónimos que ya escucharon «El baile interior«, lo último de Bersuit Vergarabat, para darse cuenta de esto.

«¿Quiénes son? ¿Los Tekis? Santaolalla volvé» ironizó alguien en la red, probablemente refiriéndose al aire telúrico de varias canciones. Por otro lado los seguidores más incondicionales defienden el disco, asegurando que rescata el espíritu versátil de siempre. Por las dudas la banda ya canta en el primer tema que «somos la vieja especie que se resiste a la extinción», mientras suena un ritmo de huayno de fondo. Es difícil afirmar si el combo ya superó el síndrome «pos-Cordera», pero con el calvo ex-frontman grabando temas como «La bomba loca» e invitando a Palito Ortega a sus discos, nadie puede decir en su etapa solista subsista algo de la mística de la banda de zona sur.

Quizás lo que muchos critican es que gran parte del álbum parece planeado para completar una fórmula predeterminada. «Me voy» es el inevitable tema fiestero, «Ahí va Chavela» la canción ranchero-mexicana, «Para bailar» la marcha pop en el que peligrosamente se aproximan al sonido de Tan Biónica, y «La señora» es el infaltable cuarteto. Para enervar aún más a los detractores de esta etapa, Bersuit ha colado el tema «Cuatro vientos» como cortina-himno en el éxito televisivo «Sres. Papis«. A favor del grupo hay que decir que todas estas canciones tienen estribillos contagiosos que se quedan en el inconsciente con apenas un par de escuchas.

En la segunda parte del álbum aparecen las mejores creaciones. Por un lado la banda no abandona su costado comprometido en «De tripas corazón«, dedicado a las madres y abuelas de Plaza de Mayo. Desde la vereda opuesta el tango-blues de «La próxima curda«, cantado por Juan Subirá; un temazo que marca el punto más visceral, el que más recuerda a la banda excesiva pero también poética de hace 15 años. El cierre con «Querido Luis», dedicado a Luis Alberto Spinetta, trae un final melancólico gentileza de Tito Verenzuela. En el balance final se impone la idea de que se trata de un trabajo bastante similar a «La revuelta«, el disco anterior de la agrupación.

Con producción del veterano Cachorro López el sexteto sigue apostando a continuar, encontrándose en una situación similar a otras, en las que debieron empezar de cero luego de etapas caóticas. Además de Subirá en teclados y acordeón y Verenzuela en guitarra, Bersuit Vergarabat se completa con el también guitarrista Osky Righi, Pepe Céspedes en bajo y Carlos Martín en batería, quienes conforman el núcleo clásico de la banda con más de 20 años en la ruta, acompañados por Cóndor Sbarbati y Daniel Suárez; voces del grupo desde fines de los 90′. Habrá que esperar para saber a ciencia cierta si, como decía un viejo vinilo de Jehtro Tull, son «demasiado viejos para el rock’n’roll pero demasiado jóvenes para morir».

Por Luis Alberto Pescara

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