HistoriasMúsica

Quince minutos de fama

Un viejo lugar común dice que lo difícil no es llegar a la cima, si no mantenerse allí. Y algo de verdad hay en esta frase. Basta con revisar los archivos de las listas de éxitos para notar cuantos músicos han estado en lo más alto para después hundirse en el olvido más absoluto.

Aparente no basta solo con una rápida popularidad para hacer historia, sino que debe venir acompañada de fuertes dosis de talento y constancia.

Estos artistas reciben en inglés el mote peyorativo de «one hit wonders» (maravillas de un solo éxito) y son uno de los ejemplos más contundentes de lo cruel que pueden ser la industria y la prensa musical. Se trata de un término bastante variable según desde se lo aplique. Por ejemplo en EE.UU. se incluye en esta categoría a A-ha, ya que allí solo se los conoce por «Take on me», mientras que en el resto del mundo los noruegos tuvieron una larga seguidilla de hits.

Sin dudas lograr un primer éxito temprano es una ventaja para cualquier aspirante a estrella, pero lograr el segundo no parece tan fácil. Por suerte hay varias figuras valiosas – como Beck con «Loser» y Radiohead con «Creep»- que supieron capitalizar ese chispazo inicial en carreras largas y creativas. Aquí va una lista con algunos que lo lograron y luego no pudieron repetir. Recomendamos leer con el buscador de internet abierto para confirmar como todos conocemos estas canciones a pesar de que nunca recordamos quien es su intérprete.

«Killing me softly with his song» – Roberta Flack (1973): Verdadera apoteosis del romanticismo musical, es probable que los más jóvenes conozcan el cover que a fines del milenio pasado realizó The Fuggies de esta canción. Cantautora y pianista respetada en los ambientes jazzísticos, Roberta Flack se apuntó al sonido FM con buen gusto. En la actualidad los ignotos compositores del tema continúan teniendo ingresos económicos gracias a aquella triste balada.

«Disco Inferno» – The Trammps (1977): Este 2012 será recordado como un año de luto para la música disco gracias a la muerte de Donna Summer y Barry Gibb de los Bee Gees. Quienes no sabemos si siguen aún en el mundo de los vivos son los Trammps, intérpretes de este inmortal hit aparecido hasta el hartazgo en compilados, películas, sátiras de internet, covers y un largo etcétera. Este grupo de Philadelphia ha seguido grabando como sesionistas a lo largo de las décadas, pero ni por asomo repitió el impacto de aquellos años de zapatos con plataforma y bolas de espejos.

«My Sharona» – The Knack (1979): En la época en que el punk aplacaba su furia y la new wave combinaba rock y pop con fortuna, estos chicos dieron en el clavo con un riff infalible en una canción contagiosa como pocas. Hasta Wynona Ryder la bailó en «Generación X» ante la mirada aburrida de Ethan Hawke. El grupo intentó repetir la fórmula en sus siguientes trabajos; incluso cambiándose el nombre a The Game. Mala suerte, muchachos.

«Relax» – Frankie Goes to Hollywood (1984): Acá no hay mucho misterio. El ambicioso productor/manipulador Trevorn Horn buscaba apuntalar su sello discográfico con un éxito que lo hiciera millonario instantáneo y para ello necesitaba un conejito de indias que se sometiera a sus designios. Lo encontró en un grupo de novatos de Liverpool que vendía ambigüedad sexual y tecno pop por partes iguales. .

«Voyage voyage» – Desireless (1987): En el medio de una inexplicable ola de éxitos cantados en francés (¿se acuerdan de «Joe le taxi» deVanessa Paradis y «C’est la ouate» de Caroline Loeb?) una diseñadora de modas de los pagos de Napoleón decidió lanzarse a la música con una buena suerte que ni ella esperaba. Por supuesto que de esta tal Desireless no volvimos a saber nada más, pero una década más tarde un grupo de galancitos mexicanos conocidos como Magneto grabaron una versión en español con idéntica fortuna.

«Tomorrow people» – Ziggy Marley (1988): Ziggy, uno de los numerosos hijos de Bob Marley, lo tenía todo para triunfar. Tanto su pinta como su voz recordaban a los de su padre, así que muchos lo saludaron apresuradamente como el continuador de aquel gran legado reggae. Todavía seguimos mirando a Jamaica preguntando qué diablos pasó con aquella promesa.

«Everything about you» – Ugly Kid Joe (1992): Con su imagen de surfers grunge estos chicos asaltaron las listas en plena explosión del rock alternativo. Y la verdad que esta canción era irresistible, con mucho humor y cambio de ritmos. Hasta se burlaban de los tics vocales de Axel Rose sobre el final. Se separaron al poco tiempo pero ahora amenazan con volver de tanto en tanto.

«Thorn» – Nathalie Imbruglia (1998): A fines de los ’90 era imposible no enamorarse de esta hermosa australiana de pelo corto y ojos azules. Su disco debut vendió millones con sus canciones de desamor y todo indicaba que estaba destinada a ser una de las figuras del nuevo siglo. Pero desde entonces nada de nada.

Una lista con todas estas estrellas fugaces puede ser eterna. En un reciente documental sobre el fenómeno «one hit wonder» varios de los entrevistados insistían en que tener un solo éxito es mucho mejor que no tener ninguno. En ese sentido se cumple la máxima que el personaje de Robert de Niro decía en «El rey de la comedia» de Martin Scorsese: «Más vale ser rey por una noche que tonto toda la vida».

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