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Cine a trompada limpia

El boxeo es el deporte que más a inspirado a realizadores y guionistas del séptimo arte.

En la ceremonia de entrega de los Oscars de este año, mientras Leonardo DiCaprio concentraba todas las expectativas, un héroe de acción entrado en años esperaba con menos escándalo su posible galardón. Sylvester Stallone fue nominado por su papel segundario en «Creed», la película que le devolvió a la saga Rocky el realismo y la dignidad. Aunque el veterano actor no ganó había algo de justicia en el hecho de ver su nombre entre los de actores de enorme prestigio.

Así como el fútbol – a pesar de su enorme popularidad – no ha tenido mucha suerte como material cinematográfico, el boxeo es el deporte que más ha inspirado a realizadores y guionistas. Quizás porque el enfrentamiento puño contra puño conjuga ritual y violencia o porque muchos de quienes lo practican tienen historias personales conflictivas, son muchas las películas que tienen el ring como escenario central. También por estos motivos, con la excepción del film «Battling Butler» (1926) de Buster Keaton y el fragmento boxístico de «City Lights» (1931) de Charles Chaplin, las historias son siempre dramáticas.

Aquí recorremos algunos títulos emblemáticos de este subgénero, muchos de los cuales trascienden lo deportivo para ser considerados entre los filmes más importantes de todos los tiempos. Una lista para leer con los guantes y el protector bucal puestos.

Somebody Up There Likes Me (1956): Estrenada en Hispanoamérica con el insólito nombre de «El estigma del arroyo» esta es la película que lanzó a Paul Newman al estrellato, en un papel originalmente pensado para James Dean. Aunque el protagonista inicialmente odia la disciplina del entrenamiento y la vida sana que el boxeo profesional demanda, termina aceptándolos al ver que es la única forma de escapar de la cárcel y los reformatorios en los que siempre terminaba. Basada en la historia real de Rocky Graziano, campeón de peso mediano con más de 50 knockouts en su carrera, este filme sirvió de modelo para muchos que vinieron después.

Rocco y sus hermanos (1960): Clásico tardío del neorrealismo, esta película de Luchino Visconti se centra en la lucha de una pobre familia sureña que intenta asentarse en Milán, en el próspero norte de Italia. Los hermanos del título buscan ganarse la vida de distintas maneras, bajo la mirada firme de la mamma Rosaria, quien intenta guiarlos por el buen camino. Rocco y Simone prueban su suerte en el mundo del boxeo local, pero ambos se sientan atraídos por Nadia, una prostituta que los arrastrará hacia la tragedia. Un fresco entrañable sobre la vida de la clase obrera durante la posguerra que demostró que Alain Delon – amante del box en la vida real – además de ser una cara bonita también podía ser un gran actor.

Ciudad dorada (1972): Probablemente la mejor historia sobre un grupo de ‘loosers’ de la historia del cine. Billy Tully es un hombre maduro cuya vida es un desastre desde su separación, debatiéndose entre el alcoholismo y el desempleo. Recordando su pasado dentro del pugilato, decide alentar al joven Ernie para que intente una carrera en el ring, mientras inicia un turbulento romance con la decadente Oma. Una obra maestra de John Huston, que se sostiene sobre todo en las actuaciones del trío conformado por Stacy Keach, Susan Tyrrell y un juvenilJeff Bridges.

Rocky (1976): Stallone era un desconocido cuando escribió el guión sobre la historia de un humilde muchacho de Philadelphia que busca su lugar dentro del «Sueño Americano» a puro puñetazo. Rocky Balboa se gana la vida como matón para un oscuro prestamista, trabajo en el que nunca se siente cómodo, mientras intenta llevar adelante su relación con la tímida Adrianne. La oportunidad de su vida llega cuando el campeón Apollo Creed lo desafía para una pelea de manera inesperada, lo que hace que el semental italiano se vuelque 100% a entrenar para el encuentro con al apoyo del veterano entrenador Mickey Goldmill. Filmada con un presupuesto de 1 millón de dólares, el film recaudó más de 225 millones en todo el mundo, originando además seis secuelas y cientos de frases que son parte de la cultura pop. Rocky incluso influyó técnicamente al lenguaje cinematográfico, ya que su trainning montage – escena en la que un personaje se prepara para un evento crucial mientras suena una canción contagiosa – ha sido imitado infinidad de veces.

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El toro salvaje (1980): Martin Scorsese usó la vida del boxeador Jake LaMotta para contar una historia de ascenso y caída de fuertes connotaciones religiosas. Fotografiada en un deslumbrante blanco y negro, suele figurar con frecuencia en las listas de las mejores películas de todos los tiempos. Un tour de force de Robert De Niro, quien retrata brillantemente a un personaje celoso, violento y lleno de contradicciones, cuyas peores peleas son aquellas que tiene con sus demonios interiores.

When We Were Kings (1996): La figura de Muhammad Alí es al boxeo lo que la de Diego Maradona es para el fútbol: además de ser un extraordinario deportista también se transformó en una figura controvertida en los político y cultural. Quizás por eso es que son varias las producciones centradas en su persona, destacándose este documental sobre el planeamiento y desarrollo de una mítica pelea entre Alí yGeorge Foreman ocurrida en 1974. El duelo tuvo el marco exótico de Zaire, actual República del Congo, lo que causó un particular impacto tanto en los boxeadores como en los organizadores del evento, quienes desconocían completamente la realidad africana. El hecho también conforma el centro dramático de «Alí» (2001), la película en la que Will Smith interpreta al campeón.

El boxeador (1997): Danie Day-Lewis interpreta a Danny Flynn, un irlandés que recupera su libertad luego de 14 años de prisión. Lejos de su antigua militancia dentro del IRA, el hombre quiere alejarse de todo problema y reconstruye un gimnasio en Belfast para dar clases de box. Sin embargo el pasado lo acecha en forma de un viejo amor con el que toma contacto nuevamente, así como en la figura de los dirigentes de la causa independentista irlandesa, quienes no ven con buena cara la conducta ‘limpia’ con la que Danny enfrenta ahora las cosas. Todo se sostiene gracias a un guión que equilibra el romance y el cine político con habilidad.

La lista se puede completar con muchos otros títulos que abarcan el tópico desde varias aristas: la denuncia del negocio sucio detrás del deporte en «The Harder They Come» (1958), la lacrimógena «El campeón» (1977) de Franco Zeffirelli, ese fresco sobre la épica popular que es «Gatica, el mono» (1992) de Leonardo Favio y la visión femenina de «Million Dollar Baby» (2004) de Clint Eastwood son buenos ejemplos. Incluso películas recientes como «The Fighter» y «Southpaw» muestran al género más vivo que nunca. Cómo señalaba el dúo Simon and Garfunkel en su popular clásico The Boxer: «I am leaving, I am leaving, but…the fighter still remains». Los peleadores siguen resistiendo.

 

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