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Rock and selfies

Desde hace varios años se ha naturalizado el uso de celulares para filmar los recitales. Algunos músicos alientan a eso mientras que a otros les molesta.

Siempre fueron una banda amenazante, pero en las últimas horas coparon los titulares por lo ocurrido en un reciente recital en la ciudad de Pennsylvania. Slipknot estaba en pleno concierto cuando el cantante Corey Taylor notó que un miembro del público, ubicado en primera fila, se encontraba concentrado escribiendo en su celular. El músico no dudó en darle un manotazo al aparato, que cayó al piso ante la mirada atónita del joven concurrente.

El video del hecho se viralizó rápidamente y dividió aguas. ¿Es un gesto autoritario de Taylor o se justifica frente al poco respeto del muchacho y su nulo interés por el show? El cantante ya había manifestado su punto de vista en una entrevista de hace dos años «La gente necesita desenchufarse y darse cuenta que se está perdiendo la vida. Tal vez solo soy un viejo, pero la verdad es la verdad, independientemente de la edad que tengas». Insólitamente este militante del metal coincide con alguien tan distante en lo musical como Beyoncé, quien en un recital llegó a gritar «¡Tienen que aprovechar el momento! ¡Bajen esa maldita cámara!». El debate sobre el papel negativo de la telefonía móvil en los espectáculos no deja de actualizarse.

También existen bandas que alientan el uso de estos dispositivos, incentivando a sus fans para que suban sus fotos de los conciertos a las páginas oficiales y hasta organizando concursos al respecto. Incluso veteranos como U2 no dudan en transformar a los móviles en una parte integral de sus espectáculos. Y no hay que olvidar el papel decisivo que la tecnología juega en las carreras de muchos artistas novatos que, gracias a los videos de sus shows compartidos en youtube y en las redes sociales por espectadores anónimos, encuentran una forma de promoción que termina siendo fundamental para su lograr más popularidad.

Muchos sostienen que se trata de una nueva manera de disfrutar los espectáculos en vivo, más fragmentada que la forma clásica pero igualmente intensa. Sin embargo hay investigaciones serias que confirman la sospecha de que mientras más tiempo perdemos filmando/fotografiando la vida menos la experimentamos en carne propia. La psicóloga Linda Henkel, especialista en el estudio de la memoria de la Universidad de Connecticut, realizó experimentos que concluyeron que tomar muchas fotografías nos empuja a tener menos registro de los hechos en nuestras memorias. La especialista llama a esto «photo-taking impairment effect» (efecto de discapacidad fotográfico), el cual provoca que nuestro cerebro almacene menos recuerdos concretos, particularmente detalles y sensaciones importantes para nuestra memoria emotiva, al delegar esa tarea a los celulares y cámaras de fotos.

Por otro lado no es inevitable hablar del alto grado de narcisismo que encierra el acto de registrar cada momento para luego mostrárselo al mundo. Aunque habitualmente se utiliza la palabra ‘compartir’ para los textos e imágenes que se suben a las redes y que viajan de dispositivo en dispositivo, más correcto sería hablar de ‘exhibir’. En el caso de recitales y otros espectáculos ya no es tanto el registro de lo que está pasando en el escenario lo importante, si no gritarle al mundo «Yo estoy aquí» con toda la fuerza posible. Una vertiginosa afirmación de identidad para no perdernos en una era en la que lo audiovisual lo es todo.

En la novela «Cell» de Stephen King una misteriosa señal difundida globalmente a través de la telefonía celular transforma a los seres humanos en zombies. No hace falta hacer mucho esfuerzo para ver en ese escenario apocalíptico una alegoría gruesa sobre los efectos que tiene la tecnología en el comportamiento. Curiosamente los miembros de Slipknot se presentan en vivo con máscaras de zombies, lo que transforma al episodio del celular un carácter de advertencia. A la vez no es difícil imaginar que haría Jimi Hendrix, que no dudaba en incinerar sus propias guitarras en el escenario, si viera a algún espectador enviando un texto durante su presentación. Seguramente le recordaría al distraído de que se trata esto del rock n´roll.

 

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