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Luz, cámara y gambetas

A pesar de su mística y popularidad, el fútbol no ha tenido mucha suerte en el cine.

Hace algunos años el director español José Luis Garci manifestaba su interés en realizar una película sobre Obdulio Varela, el mítico y pintoresco técnico que llevó a Uruguay a golear a Brasil en el «Maracanazo» de 1950. El realizador además lamentaba que, a diferencia de lo que ocurre con deportes como el boxeo, no existan demasiadas buenas películas sobre futbol. A pesar de su mística y popularidad esta pasión tan masivamente compartida no ha tenido mucha suerte en el séptimo arte.

Muchas películas sobre fútbol parten de la oportunidad de explotar la popularidad del ídolo de turno, algo que no siempre rinde buenos frutos. Quizás el pionero fue el arquero catalán Ricardo Zamora, apodado «el Divino», quien supo explotar su carisma en un par de películas en los 20′ y 30. Otros jugadores que probaron suerte en el cine son Paul Breitner, Carlo Ancelotti, Ally McCoist y David Bekham, casi siempre en papeles cercanos a su realidad, por lo tanto no muy demandantes en lo actoral

Un caso notable es el de Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, quien ha actuado en más de 50 películas a partir de 1971, generalmente interpretándose a sí mismo. Pero quien ha sabido moverse dentro del cine es el galés Winnie Jones. Este jugador violento, famoso por su tendencia a practicar faltas en el medio campo, fue elegido por Guy Ritchie para participar en «Juegos, trampas y dos armas humeantes» en 1998. Desde entonces su figura amenazante estuvo presente en «Snatch» y en el buen filme carcelario «Mean machine», entre muchos otros.

Precisamente los ingleses han sabido realizar películas que muestran la importancia que este deporte tiene dentro del tejido social. «Bend it like Beckham» exhibe el crecimiento del soccer femenino en el país, planteando un enfrentamiento generacional dentro de una familia de origen indio. Además dio a conocer a Keira Knightley, futura heroína de «Piratas del Caribe» y «Orgullo y prejuicio». Por otro lado el siempre combativo Ken Loach realizó «Buscando a Eric», retrato de las vicisitudes sufridas por un desafortunado habitante de Manchester que fantasea con el mismísimo Eric Cantona como consejero para solucionar su vida.

El crecimiento de la presencia femenina dentro del fútbol aún despierta prejuicios en los sectores más conservadores. Por suerte producciones como el documental argentino «Mujeres con pelotas» denuncian como los conceptos machistas todavía están muy arraigados, algo que se ve reforzado por las conservadoras declaraciones que allí vierte el periodista Gastón Recondo. Pero el ejemplo más extraordinario sobre esta faceta lo encontramos en «Offside», film iraní dirigido por el gran Jafar Pahahí (actualmente en prisión e impedido de filmar por sus críticas al Islam) que narra los intentos de un grupo de mujeres que, disfrazadas de hombres, buscan entrar al estadio donde la selección nacional juega un partido crucial contra Bahrain. La frescura de las protagonistas y la capacidad del realizador para mostrar la compleja realidad sociopolítica de su país utilizando un acontecimiento mínimo hacen de este filme una gema imperdible.

Argentina tampoco se quedo atrás a la hora de mostrar el fenómeno futbolístico en el cine, como lo testimonia «El hincha»(1951), dirigida y protagonizada por el gran Enrique Santos Discepolo, quien dice allí su famoso discurso apasionado: «¿Qué sería del futbol sin el hincha?». En la vereda del frente se encuentra «El crack», realizada una década más tarde por José Martínez Suárez, que se preguntaba críticamente por los oscuros mecanismos que empujan al ascenso y a la caída de una joven promesa.

En el terreno de las curiosidades bizarras hay que citar «Paula contra la mitad más uno» (si, ese es el nombre de la película), en la que una atractiva ladrona secuestra al plantel del Boca campeón de 1970, el cual se libera gracias a las habilidades en el uso de las armas de Silvio Marzolini y compañía. Peor es «Los barras bravas» (1985), fallido filme de denuncia sobre un problema aun vigente en nuestro fútbol. Incluye la última aparición cinematográfica de Tita Merello y cameos de Juan Alberto Badia y Julio Ricardo. Motivos más siniestros se ocultan detrás de «La fiesta de todos», documental de 1978 usado como elemento de propaganda por el Proceso de Organización Nacional, que aprovechó la euforia por la Copa Mundial para eclipsar los crímenes del gobierno militar. Un ejemplo del futbol como pantalla de distracción que también es retratado en «Garage Olimpo».

Es sabido que el deporte no solo es una pasión, sino también un negocio millonario que mueve fortunas. La trilogía «Goal» – estrenada entre los años 2005 y 2009 – cuenta el ascenso de un jugador chicano desde la pobreza en Los Ángeles hasta su triunfo en la Premier League inglesa. Realizado con el apoyo de la FIFA, lo que permitió la aparición de equipos como el Newcasttle y los cameos de varias figuras, el proyecto esquiva con elegancia los costados oscuros del negocio, resultando predecible. El film mexicano «Rudo y cursi» si se anima a mostrar algunos de los manejos turbios del fútbol, con los actores Gael García Bernal y Diego Luna interpretando a dos aficionados descubiertos porGuillermo Francella, un cazatalentos argentino. Sin embargo, siendo el tono del film mayormente cómico, ninguno de estos temas es profundizado.

La pasión por este juego no conoce fronteras e incluso llega a los más lejanos rincones del planeta. En «Shaolin soccer»(2001) se despliegan todos los delirios habituales del cine oriental, a mitad de camino entre Jackie Chan y los dibujos animados. De hecho su creador, el astro de las artes marciales Stephen Chow, reconoció que la película está muy influida por el cartoon japonés «Los supercampeones» de gran éxito en Argentina hace dos décadas.

Shaolin-Soccer

Por su estatura épica y carisma Diego Maradona tiene una personalidad muy cinematográfica. «Héroes» era un documental ingles que pretendía testimoniar el desarrollo de la Copa Mundial 86′ en México, pero terminó resultando el registro de la consagración de «el pibe de oro» como el jugador más importante de la historia. Enorme éxito de taquilla en nuestro país, contiene un breve desnudo involuntario del arquero Neri Pumpido y a Valeria Lynch cantando «Me das cada día más». En el olvido quedó «El día que Maradona conoció a Gardel», extraño experimento perpetrado por los Multimedios América en la década del 90′, y el poco inspirado documental «Amando a Maradona». Más tarde Diego fue el tópico central de «Maradona según Kusturica» en donde el director serbio lo entrevista repasando los altibajos de su vida y carrera.

Roberto Fontanarrosa era fanático de «Match en el infierno», filme húngaro de 1961 que rescata la trágica historia del Dínamo de Kiev, que triunfó sobre un equipo conformado por soldados nazis y debió afrontar terribles consecuencias. Para desgracia del humorista rosarino casi nadie recuerda aquella excelente película, pero si conocen «Escape a la victoria», la remake hollywoodense que se hizo a principios de los 80′. Dirigida por el legendario John Huston (creador de clásicos como «El halcón maltes» y «El hombre que quería ser rey») «Escape a la victoria» tenía un elenco de estrellas como Sylvester Stallone, Michael Caine y Max Von Sidow. Pero el plus era la participación de varios jugadores profesionales como Pelé, Bobby Moore y nuestro compatriota Osvaldo Ardiles. Al arquero inglés Gordon Banks le toco la difícil tarea de hacer que Silvestre fuera un portero creíble, pero la ineptitud bajo el arco del protagonista de Rambo se nota en varias escenas.

La historia muestra a un grupo de prisioneros de un campo de concentración que debe aceptar enfrentarse a sus captores alemanes en un partido pensado por los alemanes como una demostración de poder. Obviamente todos ven en esto una buena oportunidad para fugarse, pero deciden empatarles de manera humillante a los germanos, causando que el público invada el estadio ayudándolos a huir. Todo lo contrario al final más realista del film original, en la cual el equipo es fusilado sin medias tintas. Además, como recuerda Fontanarrosa, la producción húngara contiene una frase que debería ser de cabecera para cualquiera que quiera filmar algo relativo al balompié: «El futbol es sagrado». Ojalá existan más realizadores que se la tomen en serio.

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