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Amores líquidos, lugares comunes

Algunos films románticos recientes que nos invitan al debate sobre cómo se representan las relaciones contemporáneas en el séptimo arte.

Probablemente se trate de los arquetipos fílmicos más reconocibles. Ellas son jóvenes dinámicas, impredecibles y algo neuróticas que entran en la vida del protagonista para darle sentido y emoción. Herederas de una tradición que empieza en Katherine Hepburn y pasa por Meg Ryan, las heroínas de las comedias románticas actuales tienen un inevitable toque pop y posmoderno. Por otro lado el sujeto masculino suele ser un individuo atribulado e inmaduro, muy distinto de los tipos duros del cine clásico.

El crítico estadounidense Nathan Rabin decidió llamar «Manic Pixie Dream Girl» (MPDG) al estereotipo de mujer de ciertos filmes recientes, un término que podríamos traducir como «maniática chica de ensueño». Este tipo de personajes se multiplicó en la pantalla, ocasionando que muchos lo califiquen como forzado y negativo. No son pocos los que dicen que se trata de un recurso irreal, porque una chica de esas características jamás se sentiría atraída por los galanes melancólicos típicos de esos filmes. La visión feminista señala que es solo un artefacto narrativo destinado a que el hombre alcance la felicidad, sin que nadie se preocupe por lo que le ocurre a la muchacha. Por su lado el hombre muchas veces aparece más preocupado por su trabajo o por los estudios, en un retrato muy distinto de la virilidad característica de antaño.

A continuación repasamos algunos films románticos recientes en los que este tipo de parejas tiene una participación fundamental. Todos nos invitan al debate sobre cómo se representan las relaciones contemporáneas en el séptimo arte ¿Se trata de historias cercanas a la realidad o son simples cuentos de hadas? Un pantallazo universal sobre el amor cinematográfico y sus lugares comunes.

Amelie (2001): Este gran éxito de principios de milenio despertó controversia en su país de origen al presentar una imagen demasiado idílica y for export de París. Pero el mayor aporte del filme fue la presentación de un tipo femenino que se difundió globalmente. Hoy muchos califican como «chica Amelie» a toda joven soñadora, tímida y bohemiamente estilizada. Algo interesante es que en esta historia la narración parte desde el punto de vista de la mujer, mientras que su objeto del deseo tiene una participación bastante secundaria, algo que la diferencia de otras historias similares. No hace falta decir que nada impedirá que ambos terminen recorriendo Montmartre en scooter mientras Yann Tiersen suena de fondo. Jean Luc Godard se agarraría la cabeza si supiera que para mucha gente este film es su único contacto con el cine francés.

My Sassy Girl (2001): Corea no solo se destaca haciendo películas sobre venganzas violentas o fantasmas lánguidos que recorren Seúl. Esta comedia romántica cuenta con una protagonista tan encantadora como insoportable, un personaje que en la historia simplemente será conocido como «la chica». Cuando Gyeon-woo decide ayudar a la joven mientras deambula borracha en el subte no imagina los dolores de cabeza que terminará causándole. En el 2008 se hizo una remake estadounidense, pero no tiene ni por asomo el nivel de delirio de la cinta oriental. Una gema que vale la pena descubrir y que está disponible para ver con subtítulos en la web

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Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004): No se trata de una comedia romántica en estado puro, ya que también contiene elementos de ciencia ficción y drama, pero la Clementine interpretada por Kate Winslet no puede faltar en una lista de MPDGs. Sobre todo porque ella es consciente de lo que representa y lo deja claro en una escena: «Muchos tipos piensan que soy un concepto, que voy a completarlos y a hacerlos sentir vivos. Pero solo soy una chica perturbada que está buscando su propia paz mental». A pesar de esta advertencia Jim Carrey – en su más lograda interpretación dramática – se enamora de la problemática muchacha y tendrá que recurrir a la ciencia para sacársela de la cabeza. Un film complejo con destino de clásico.

Garden State (2004): Zach Braff, protagonista de la serie «Scrubs», decidió lanzarse a la dirección con esta pequeña gran película que filmó de manera independiente en su ciudad natal. La joven chiflada del filme es Natalie Portman, quien cumple con todos los requisitos para enamorar a un muchacho con dilemas existenciales: le gusta el rock indie, es simpática pero misteriosa, rebelde y ligeramente infantil. Por supuesto que también está dispuesta a escuchar los dramas del conflictuado galán, por lo que el dúo vivirá la relación como una catarsis liberadora de sus cargas y problemas.

500 días con ella (2009): ¿Quién iba a pensar que detrás de los ojazos azules de Zooey Dischanel podía esconderse el mismísimo demonio? Pocas películas logran que uno se ponga tan fácilmente del lado del protagonista masculino, mientras Summer se transforma en la mantis religiosa a la que todo joven enamoradizo debe temerle. El filme – lleno de saltos temporales, sketches oníricos salidos de la cabeza del protagonista y acompañado de un soundtrack adictivo – es un completo muestrario de eso que el ensayista Zygmunt Bauman ha denominado ‘amor líquido’.

Ruby Sparks (2012): La visiíon meta-crítica sobre el género. Un escritor exitoso pero creativamente estancado empieza a escribir sobre una espontánea y bohemia muchacha, hasta que sorpresivamente esa fantasía se materializa en el mundo real. Obviamente que la situación despierta un dilema moral: ¿Y si la mujer ideal en el fondo no es más que una proyección de nuestras inseguridades? ¿Nos animaríamos a amar a alguien desinteresadamente, respetando su libertad? La bella Zoe Kazan (protagonista y guionista) aseguró que la película busca cuestionar la tendencia masculina a idealizar a la mujer como la panacea para todos sus problemas. Y de a ratos lo consigue.

20.000 besos (2013): La película del ex-Montaña Rusa Sebastián De Caro trata un tema recurrente en la actualidad: un hombre treintañero debe superar una dolorosa separación, por lo que busca refugio en sus amigos, los cuales viven en un estado de perpetua adolescencia. En el medio aparece Luciana, una compañera de trabajo de ánimo burbujeante, que de a poco se irá ganando su corazón. Un ejemplo de historia romántica a la criolla, amarga y esperanzadora a la vez, con muy buenas canciones originales de Cosmo. Aparentemente pueden contarse estas historias sin caer en los tics narrativos de la factoría Suar.

Paper Towns (2015): John Green es la máxima estrella literaria de adolescentes y jóvenes adultos actuales. Ese éxito se ha trasladado a las adaptaciones cinematográficas de sus novelas, la última de las cuales es esta historia de obsesión y misterio. Aquí la trama toma la forma de una investigación en la que el joven protagonista busca pistas sobre su amor de la infancia, una chica ‘intensa’ que termina modificando para siempre su forma de ver la vida.

El protagonista del film argentino «El Crítico» odia las comedias románticas y detesta descubrir que los lugares comunes de ese género aparecen en su vida. Sin embargo la ficción se cuela en la realidad y viceversa, desconcertando a personas y personajes. Porque, aunque lo neguemos, gran parte de nuestra educación amorosa proviene las historias que vemos en el cine, al igual que de las novelas y las canciones que retratan alguna forma de romance. Y así como Don Quijote de la Mancha se lanzó a recorrer los caminos luego de consumir mucha literatura de caballería, nosotros avanzamos por la vida guiados por el cine y sus representaciones sobre el amor. Una aventura más peligrosa que la que emprendió el inmortal personaje de Cervantes.

 

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