HistoriasMúsica

A 50 años las puertas de la percepción siguen abiertas

Este 3 de julio se cumplió el aniversario 50 del fallecimiento de Jim Morrison y el nacimiento de una leyenda de la música. El Rey Lagarto formaría parte del histórico grupo de los 27, dejando mucha música y por supuesto poesía en su legado que seguirá siempre vigente.

A la corta edad de 4 años, Jim quedó profundamente traumado al ver un accidente automovilístico donde murieron indios en Nuevo México. Más tarde diría que, en ese momento, fue atravesado por el espíritu de un chamán. Ray Manzarek, tecladista de los Doors decía que «Eso es lo que era Jim, un chamán, un chamán electrizante».

Jim Morrison fue aquel estudiante de cine que filmaba cortos en estado de ebriedad vociferando sobre la muerte, la libertad y el vivir sobre la cornisa siempre. Pero a su vez, también era el poeta, que escribía sobre la vida la época y lo que no queda cuando uno ha partido, tema recurrente siempre.

En sus comienzos en el mundo de la música, Ray Manzarek  lo invita a tocar y ganando 25 dólares en su primera vez sobre el escenario solo por aparentar tocar la guitarra. Al poco tiempo Jim junto con Ray forman The Doors, por ese entonces apenas se animaba a cantar, pero el público amaba sus conciertos porque creían que estaba muy loco.

En poco tiempo Morrison había hecho del escenario un lugar donde dar expresión corporal y vocal a sus sentimientos; jugando a hipnotizar y sorprender al público.  Una noche se le ocurrió, mientras interpretaba “The End”, el famoso verso edípico “padre quiero matarte, madre quiero follarte”, y la leyenda nace.  Llegaron discos, giras escandalosas, drogas, y Jim ya era un tren que había descarrilado hace rato.

El 8 de diciembre, el día de su 27º cumpleaños, lo pasó en un estudio grabando durante seis horas algunos de sus poemas mientras se bebía una botella de whisky. Su último trabajo fue «L. A. Woman» (1971), un gran disco que contenía clásicos como Riders on the storm, Love her Madly y por supuesto L.A. Woman.

En 1972 vive en Paris, cambia el cuero por el jersey, y tiene una fuerte depresión. El 02 de julio, le dice a un amigo que se siente mal, lo cual se extraña, porque nunca admitía estar mal, a la mañana siguiente lo encuentran muerto en la bañera, a la edad de 27 años.

Son muchos los testimonios que cuentan que Jim Morrison se inyectó heroína esa noche en un decadente club llamado Rock’n Roll Circus, claro que estos testimonios son en su mayoría de yonkis del ambiente underground de la ciudad. La versión oficial fue paro cardíaco por un gran desgaste físico.

Cada año cientos de fanáticos se acercan al cementerio de Pere-Lachaise donde descansan sus restos, es una visita obligada para los melómanos y seguidores de The Doors en su visita a Paris, este año obviamente no ha sido la excepción. Muchos trajeron velas y fotografías y algunos encendieron incienso cerca de la tumba, mientras la policía observaba de cerca.

Todo un ritual que el correr de los años fue acercando cada vez a más amantes de su música. Un caso emblemático es el de Michelle Campbell quien tenía 21 años cuando Morrison murió en 1971. Vivía en Texas y estudiaba fotografía. Su primer “3 de Julio”, aniversario de la muerte de Morrison, fue en 1989. En aquel momento, la tumba no estaba señalada y un fanático había creado una cruz de madera.

Campbell vive desde entonces en París y ha estado visitando el cementerio Pere-Lachaise casi todos los años, tomando fotos de la tumba de Morrison y de sus fanáticos, muchos de los cuales se han vuelto amigos.

“(Es como) personas sentadas alrededor en sofás en el apartamento de alguien, en lugar de alrededor de una tumba, hablando y conociéndose”, dijo. “Fue realmente hermoso … Yo aún vengo cada vez que puedo porque siempre es maravilloso”.

 

 

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