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Adiós a un gran cronista

Este 13 de abril falleció el escritor uruguayo que se comprometió con temas políticos y sociales.


«Ya no doy muchas entrevistas porque en casi todas me preguntan: Las venas de América Latina ¿siguen abiertas?». Con esta frase reciente Eduardo Galeano señalaba la pereza de cierto periodismo y a la vez tomaba distancia de su libro más conocido. Porque a pesar de que muchos de sus lectores lo vieran como una especie de oráculo, el escritor siempre cultivó el perfil bajo y una mirada crítica hacia su propia obra.

El autor uruguayo que murió este 13 de abril fue mucho más que «Las venas abiertas de América Latina«, aquel libro que se transformó en una crónica de las injusticias y la colonización sufrida por los países de la región. «No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, ya está superada» afirmó hace un año, sosteniendo que la prosa de izquierda de aquellos años (el libro es de 1971) es aburridísima ¿Cuántas personas tienen el valor de decir algo así sobre su propia creación?

Había nacido el 3 de septiembre de 1940 con el nombre completo de Eduardo Germán María Hughes Galeano en Montevideo, en el seno de una familia de clase alta y conservadora. Sin embargo desde adolescente mostró su inquietud con respecto a los temas políticos y sociales. La deformación de su apellido Hughes le sirvió para encontrar su primer trabajo como caricaturista político bajo el seudónimo de Gius. Con ese nombre empezó a colaborar con El Sol, un diario socialista, durante su adolescencia. A los 20 años ya se desempeñaba como editor del influyente semanario «Marca». Esta primera época como periodista – en lo que entrevistó a personalidades como Juan Domingo Perón y el Che Guevara – fue fundamental en su formación literaria.

Ya consagrado debió abandonar Uruguay, aquel lugar que cariñosamente llamaba ‘el paisito’, al estallar el golpe de estado del 27 de junio de 1973. Exiliado en Argentina fundó y dirigió la revista «Crisis«, que formó a toda una generación de periodistas locales. Sin embargo este periodo también fue truncado repentinamente al tomar Jorge Rafael Videla el poder en 1976. El nuevo destino fue España, en donde retomó con continuidad su vocación como escritor, a la vez que sus textos eran prohibidos en numerosos países. Recién en 1985 puedo retornar a su tierra natal, ya consagrado como un autor emparentado con los movimientos revolucionarios y la literatura de izquierda. Con los años entregó títulos como «Memoria del fuego«, «El libro de los abrazos«, «El fútbol a sol y sombra«, «Bocas del tiempo» y «Espejos«.

Su forma de escribir llana, muchas veces centrada en breves semblanzas históricas o pequeñas fábulas, lo hicieron un autor ideal para descubrir durante los años de adolescencia y la primera juventud. Por ello este hincha de Nacional de Montevideo es uno de los escritores más viralizados en internet, con cientos de fotos con sus frases compartidas en las redes sociales. Esto lo transformó en alguien al que cierta intelectualidad miraba con desconfianza (un escritor que leen quienes no leen mucho), mientras que el propio Galeano buscaba desligarse – sin suerte – de su imagen de autor comprometido. Esto explica aquellas afirmaciones críticas con las que empezamos este homenaje, las cuales lo llevaron a ser malinterpretado en no pocas oportunidades.

Mientras cientos de frases profundas se multiplican en el universo virtual, aquí elegimos mostrar otra faceta del autor charrúa: la del hombre con un humor discreto que era capaz de reírse de sí mismo con inteligencia. Basta leer esta semblanza sobre su desesperación al ver como la calvicie avanzaba sobre su ser:

«Cada pelo que pierdo, cada uno de los últimos cabellos, es un compañero que cae, y que antes de caer ha tenido nombre, o por lo menos número. Me consuelo recordando la frase de un amigo piadoso:

-Si el pelo fuera importante, estaría dentro de la cabeza, y no fuera.

También me consuelo comprobando que en todos estos años se me ha caído mucho pelo pero ninguna idea, lo que es una alegría si se compara con tanto arrepentido que anda por ahí». // Luis Alberto Pescara @luchopescara

 

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