HistoriasMúsica

Algunos despechos musicales

Las canciones románticas tienen buena prensa, pero igual de importantes son aquellas que nacen debido a engaños o desilusiones amorosas ¿Qué pasa cuando una decepción se vuelve música?

En la última década la mediatización de las relaciones entre celebridades se volvió algo común y sus escándalos son seguidos tanto por la prensa como por el público más activo de las redes. Britney Spears y Justin Timberlake, Eminem y Mariah Carey, Milley Cyrus y Nick Jonas, Selena Gomez y Justin Bieber o Taylor Swift y sus numerosos ex novios (Joe Jonas, Calvin Harris, Jake Gyllengaal, Tod Hiddleston) son algunos affaires que mientras eran noticia en el mundo del espectáculo también originaban material para las discografías de los involucrados. Se trata de una lista que crece tanto que a veces asusta. Contrarrestando la velocidad de las noticias del jet-set, es bueno hacer un viaje el pasado para confirmar que canalizar la furia o la tristeza post ruptura o decepción en una canción es una conducta que atraviesa varias décadas de música popular.

Un caso emblemático por sus connotaciones legales es el ocurrido con la canción Push de Matchbox Twenty, que sonaba en todas las radios norteamericanas 25 años atrás. Entonces una ex novia de Rob Thomas, líder del grupo y autor del tema, decidió recurrir a un abogado ya que pensaba que la letra estaba inspirada en ella. La muchacha reclamó ganancias como parte creativa involucrada en la concepción de la obra, a lo que el cantante respondió “Si todo aquel que inspira una canción mereciera cobrar royalties el tipo al que Alanis Morissette le dedicó You Oughta Know estaría sentado en una mina de oro”. Thomas tenía mucha razón. Ese éxito de la artista canadiense es una de las más furiosas catarsis musicales de la historia, con numerosas elucubraciones sobre quién fue el cruel amante al que la letra ataca tan enérgicamente. Morissette siempre se cuidó de no ventilar los nombres propios detrás de sus canciones, algo sobre lo que ella misma llegó a bromear en el programa Curve Your Enthusiasm de Larry David. En todo caso, tanto Push como You Oughta Know son dos capítulos importantes en la historia de los desengaños amorosos transformados en grandes éxitos.

Otro ejemplo inevitable de la misma época es Don´t Speak, aquella hermosa balada de los 90’ escrita cuando Gwen Stefani, la carismática cantante de No Doubt, terminó su relación con el bajista Tony Kanal luego de siete años. A modo de catarsis, compuso junto a su hermano Eric esta triste canción que pasó 16 semanas en el puesto N° 1 de la revista Billboard. La ruptura había tenido consecuencias dentro del grupo, justo cuando se encontraba en plena etapa de éxito comercial, provocando roces y tensiones internas. Esto se nota en el video original de este clásico, cuando luego de imágenes de conflicto en el grupo Kanal sonríe, algo que sirvió como una especie de terapia. El cuarteto se recuperó de la crisis y sigue activo hasta nuestros días.

Viajando hacia atrás en el tiempo, la cantautora Carly Simon también usó sus composiciones para exponer a sus pretendientes. Su hit de 1972 You are so vain incluye algunos de los versos más demoledores que se recuerden (Eres tan vanidoso / Probablemente piensas que esta canción es sobre tú / ¿No es así?), despertando muchas teorías sobre el destinatario de los mismos. Desde Mick Jagger hasta Nick Nolte fueron sospechados de ser el hombre referido en la letra, aunque todo indica que Warren Beatty fue el petulante que intentó seducir a Simon, aun sabiendo que ella estaba en pareja. Pero la década del 70’ fue particularmente fructífera en éxitos pop nacidos de conflictos amorosos, con álbumes como Rumours de Fleetwood Mc y Super Trouper de Abba exponiendo las rupturas matrimoniales de sus miembros sin tapujos.

En otras ocasiones una misma persona sirvió de inspiración para varios músicos, provocando tanto homenajes como reproches. El caso más ejemplar es el de Pattie Boyd, quien obsesionó a George Harrison y a Eric Clapton por partes iguales. El beatle más misterioso se casó con ella en 1966, lo que le inspiró varias canciones, destacándose la bella Something del álbum Abbey Road del cuarteto de Liverpool. Por su parte Clapton, enamorado de Boyd desde su adolescencia, canalizó el rechazo de la dama escribiendo el clásico Layla. Finalmente, Pattie abandonó a George a mediados de los 70’ debido a sus repetidas infidelidades, iniciando una relación con Eric, quien la inmortalizó nuevamente en Wonderfull Tonight. Juntos protagonizaron un matrimonio de una década. A pesar de la complejidad del caso, que habría afectado el orgullo de cualquier persona, los dos guitarristas ingleses mantuvieron una entrañable amistad que atravesó décadas.

Quizás nadie fue tan lejos a la hora de reflejar una ruptura en su música como Marvin Gaye, quien luego del conflictivo divorcio que puso fin a su primer matrimonio compuso no solo una canción, sino un disco completo como reacción. Las letras son tan explícitas sobre la separación, hablando de peleas, juicios, abogados y cuotas alimentarias, que su ex esposa intentó demandarlo por invasión de la privacidad. Here, My dear de 1978 fue visto como un desesperado experimento funk, pero hoy es considerado como uno de los mejores álbumes de este gran soulman, el ejemplo extremo de un artista que se expuso de forma brutal frente a su público. El efecto contrario fue lo que logró Paula, el disco que Robin Thicke, intérprete del hit Blured Lines, perpetró en el año 2014 para recuperar el amor de su ex Paula Patton. Quien mejor resumió la incomodidad que provoca el trabajo fue la crítica Clover Hope: “los fans quieren saber, pero tal vez no tanto”. En todo caso se trata de un álbum que sintetiza los excesos de la celebrity culture actual.

En el ámbito local ocurren cosas similares. Fito Páez hizo escuela dedicando discos enteros a algunas de sus parejas (El amor después del amor fue sobre todo inspirado por su romance con Cecilia Roth, aunque Brillante sobre el mic es para Fabiana Cantilo), mientras sostenía un trato ameno con estas una vez finalizada la relación. Sin embargo, cuando se conoció el tema que le dio nombre a Rock and Roll Revolution de 2014 fue obvio que era una crítica ácida a su ex Julia Mengolini. La morocha militante le contestó vía Twitter, mientras que Andrés Calamaro resumió el enfrentamiento calificándolo como un “despecho ideológico”.  Otros éxitos nacidos del ocaso de una historia romántica son Siempre es hoy de Gustavo Cerati, que habla del final de su relación con Cecilia Amenábar y el comienzo de su noviazgo con Deborah del Corral, y Pupilas lejanas de Los Pericos, sobre un mal periodo matrimonial del Bahiano.

Quizás el caso más ejemplar sobre cómo canalizar los vaivenes del amor a través de la música es el de Luis Alberto Spinetta. El Flaco le dedicó a su primer amor Cristina Bustamante el himno Muchacha (ojos de papel) de Almendra, años más tarde, cuando estaba al frente de Pescado Rabioso, retrató la ruptura de la pareja en El blues de Cris, y finalmente le escribió Todas las hojas son del viento cuando ella tuvo su primer hijo con su nueva pareja. Esta evolución de una relación mostrada en tres canciones distintas demuestra que evitar rencores es un gran estimulante para el talento. Tergiversando el viejo refrán, donde hubo música, cenizas quedan.

 

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