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Bodas de plata en Springfield

Una de las series más reconocidas a nivel mundial cumplió 25 años. Compartimos parte de la hisotoria de "Los Simpsons"

Cada fin de año la pantalla estadounidense – como las de todo el mundo – se puebla de cientos de especiales relacionados con la Navidad, por lo que aquel programa animado centrado en las dificultades presupuestarias de una familia en época de fiestas pasó desapercibido para los más distraídos. Pero la emisión de «Simpsons Roasting on an Open Fire» el 17 de diciembre de 1989 en el Fox Broadcasting Company le dio el puntapié inicial a un programa destinado a dejar una marca indeleble en la cultura popular.

Desde 1987, antes de aquella primera edición de media hora, los Simpsons consistían en una serie de cortos dentro del programa «The Tracey Ullman Show».

Allí los personajes aparecían primitivamente dibujados cada vez que empezaba un nuevo bloque, justo después de los comerciales, parodiando situaciones típicas del American Way of Life. Su creador Matt Groening ya era conocido como dibujante gracias a «Life in Hell», un cómic surrealista que había alcanzado una gran popularidad a pesar de su origen underground. Aquella tira llamó la atención del productor James L. Brooks, quien no dudó en convocar al joven Matt para que sumara su talento al show de Ullman.

La idea original de Brooks era que Groening adaptara «Life in Hell» en una serie de segmentos animados, pero el dibujante temió que el resultado no fuera bueno y terminara afectando a la historieta. Además existía la posibilidad de que perdiera los derechos intelectuales sobre la que hasta entonces era su creación más conocida. Mientras esperaba en el hall para reunirse con el productor esbozó la idea de una familia disfuncional con el apellido Simpson, dándole a cada personaje un nombre basado en sus propios parientes. De esta manera sus padres reales Margaret y Homer, junto a sus hermanas menores Lisa y Maggie, le dieron nombre a los personajes del cartoon. Llamar Bart – una variante de la palabra «brat» con la que se califica a los chicos desobedientes en inglés – al hijo mayor fue idea original de Groening. El dibujante seguiría nombrando a muchos personajes inspirándose en habitantes reales de Portland, su pueblo natal, durante el resto de su carrera.

Durante las tres temporadas en las que formó parte de «The Tracy Ullman Show» todo giró alrededor de estos cinco personajes originales, con el agregado del abuelo Abraham Simpson en los últimos cortos. La animación probó tener mayor llegada con el público que el resto del show y cuando en 1989 la cadena Fox aprobó que se transforme en un programa independiente varios cambios se introdujeron. Por un lado se abandonó el primitivo estilo de los cortos y se buscó una animación más profesional, a la vez que se rodeó a la familia de todo un universo para aumentar las posibilidades de la ficción. Por esto es que en aquel especial navideño se presentan muchos de los personajes que tendrán peso en la serie. También allí se nombró Springfield a la ciudad donde todo transcurre, una forma de despistar al espectador ya que hay cientos de lugares llamados así en EE.UU.

El casting de voces salvó la carrera de varios actores y comediantes que buscaban su lugar en la industria. Dan Castellaneta (Homero, el abuelo Abraham, Krusty, Barney, Willie el escocés, etc) y Julie Kavner (Marge, Pattie y Selma Bouvier) eran parte del programa de Tracy Ullman, por lo que fueron convocados antes que nadie para los cortos. Además se realizó una audición en la que fueron seleccionados Nancy Cartwright (Bart, Nelson, Rafa Gorgory) y Yeardley Smith (Lisa). Cuando el programa se amplió a media hora de duración el elenco creció notablemente, siendo Hank Azaria y Harry Shearer los más destacados. Todos ellos comenzaron cobrando U$S 30.000 por episodio hasta 1998, año en el que reclamaron un primer aumento. Aunque Fox intentó varias veces reemplazarlos por nuevos intérpretes, todos continúan hoy trabajando en la serie, ganando U$S 300.000 por capítulo. Quizás las mejores paritarias de la historia.

El tema musical de la serie se le encargó a Danny Elfman, por aquel entonces líder del grupo de pop alternativo Oingo Boingo. Al compositor le llevó dos días escribir la pieza y su popularidad lo ayudó a convertirse en un reputado compositor de música para películas, destacándose su trabajo para Tim Burton. Sin embargo la famosa apertura del programa – con el título de la serie entre las nubes, Bart escribiendo en el pizarrón y la familia finalmente sentada en el sofá – no apareció hasta «Bart the genius», el segundo episodio emitido el 14 de enero de 1990.

Aunque los directivos del programa tenían serias dudas con respecto al proyecto, este se transformó en un éxito inmediatamente, cambiando para siempre la idea de que los dibujos animados estaban dirigidos sobre todo al público infantil. Con el paso de los meses la creciente popularidad de The Simpsons hizo que muchas personalidades famosas aceptaran participar como invitados. Tony Bennett, Danny De Vito, Aerosmith y Michael Jackson fueron algunos de los primeros de una lista de celebridades que no deja de crecer cada temporada. En el año 2010 el Libro Guiness de los records a incluyó al programa como el que más invitados ha tenido en la historia de la televisión, superando los 550 en la temporada N° 21. Además desde el año 2009 es la serie más duradera de la televisión estadounidense.

Son muchos los datos poco conocidos que se esconden detrás de los Simpsons. Según Matt Groening los personajes son amarillos porque este color llama la atención e impide que la gente haga zapping, Dios y Jesucristo son los únicos seres dibujados con cinco dedos (todos los demás tienen cuatro), el sumiso Smithers originalmente era negro pero esto se cambió para evitar controversias, los extraterrestres Kang y Kodos toman sus nombres de dos criaturas de la serie Stark Trek, y uniendo todos los fragmentos de las películas del héroe de acción Mc Bain que aparecen en el show se puede formar una historia coherente. El listado de curiosidades es infinito en esta historia de más un cuarto de siglo.

Para desgracia de George y Barbara Bush – quienes criticaron el programa durante la primera mitad de los 90′ – esta familia amarilla continúa dando pelea a 25 años de aquel especial navideño. Y si bien es cierto que el nivel de la serie viene cayendo desde hace más de una década (Groening ha reconocido que cada vez se le dificulta más encontrar nuevas ideas) el impacto global que ha provocado es tan grande que ya no existe vuelta atrás. Son cientos las frases y momentos memorables de los Simpsons que forman una parte ineludible de nuestras vidas, al punto de que podemos repetirlos de memoria sin ningún esfuerzo. Seguramente nos seguiremos encontrando en la taberna de Moe para compartir una cerveza durante muchos años más.

Por Luis Alberto Pescara 

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