InterésOcio

Esas situaciones no deseadas

Cuantas veces nos paso estar en un lugar en el que deseamos encontrarnos durante mucho tiempo, y al momento de lograrlo paso algo que nos provocara la sensación de "trágame tierra", ya sea porque dijimos una palabra inadecuada o simplemente sucedió algo "desafortunado", de esto último hay miles de ejemplos.

Estas situaciones, en la mayoría de las veces, suelen ser tragicómicas y en algunas ocasiones ayudan a distender el momento o allanar, por ejemplo, una conquista amorosa.

Un «conocido», para no herir susceptibilidades, tenía pactado un encuentro romántico con la señorita de sus sueños y la invitó a cenar a su departamento de estudiante. Todo había marchado sobre rueda según cuenta este muchacho, paso la hora de la cena, luego un café «amistoso», ya cuando el encuentro estaba a punto de concretarse y luego de muchos «mimos» el caballero y la dama se encontraban en un agradable sofá escuchando algo parecido a un lento ochentero. En ese momento, el «conocido» buscó un poco de comodidad y optó por quitarse el calzado que tenia puesto.

Fue justo ahí, que el hombre observó con asombro como desde uno de sus pies caía un «pedacito» de goma. Esto no solo llamó la atención de él sino también de la señorita que lo acompañaba. Ella, muy suelta de cuerpo preguntó con un dejo de asombro «¿qué es eso?». Lo que ocurrió es que el chico no se acordaba que andaba con un corrector de juanetes (el dedo gordo del pie apunta hacia el segundo dedo causando una protuberancia en el borde interior del dedo), y que se había olvidado de sacar.

En definitiva la situación que en un principio había sido molesta para Pedro (uhh!!! dije el nombre), terminó siendo una anécdota muy recordada por él y todos sus conocidos durante mucho tiempo, aunque en ese momento no dejó de ser una situación incómoda.

En muchas ocasiones somos prisioneros de nuestros propios miedos. Todos tememos a algo y eso es algo fundamental para la supervivencia. El problema con el miedo o los miedos es que nos impiden, en muchos casos, crecer como personas. Nos limitan.

Nos resistimos a salir de nuestra burbuja de seguridad, de ese sitio donde sabemos por experiencia que no nos va a pasar nada y que estaremos cómodos. Sin embargo, las ventajas de enfrentarnos a nuestros propios miedos, supera con creces el mero hecho de conseguir el objetivo.

Si queremos ganar autoconfianza, tenemos que enfrentarnos a situaciones incómodas, a realidades que nunca vimos antes, o a escenarios en los que en el pasado fracasamos o nos hayamos sentido mal.

Ahora bien, en el caso del principio la situación que causaba estrés por fortuna salió bien, más allá del imprevisto. Pero hay otras situaciones que no son espontáneas y que generan bloqueos con el solo hecho de mencionarlas, por ejemplo: un aumento de suelo. Es increíble la cantidad de personas que cambian de trabajo porque tienen miedo de pedir lo que consideran justo. De hecho, parece que la única forma factible de aumentar el salario es cambiar de trabajo. ¿Pediste alguna vez un aumento de sueldo? Eso implica ir y pedir lo que crees que es tuyo y te pertenece.

Otro ejemplo puede ser un cambio de tareas o actividades en el trabajo. ¿Estás harto o harta de hacer siempre lo mismo en el trabajo? ¿Por qué no lo planteas abiertamente a tus jefes? Muchas veces, de nuevo, la única salida es el cambio de trabajo. El problema es que puedes estar perfectamente a gusto en el actual. Te gusta el ambiente, los compañeros, pero estas cansado de hacer lo que haces. ¿Por qué no lo planteas?

Otra situación incómoda para algunos puede ser hablar en público. Si alguna vez hablaste delante de más de 10 personas, sabrás perfectamente a lo que me refiero. Mucha gente huye de ciertas actividades porque tiene miedo a hablar en público, y esto se convierte en un lastre en su carrera profesional. El primer paso, hablar en voz alta ante un espejo y grabarse en vídeo.

Como comentábamos al principio, no luchar contra los miedos, lejos de reducir el estrés a la larga, lo acentúa. Enfrentándonos a estas u otras situaciones parecidas iremos ganando autoconfianza. Y esto último es un gran combustible para retos mayores. Por supuesto, hay muchas otras situaciones incómodas, volar, nadar, miedo a estar solo, a las multitudes, a la enfermedad, ¿cuáles son las tuyas?, ¿cuáles habrás enfrentado y cuáles llevás demasiado tiempo evitando? Solo es cuestión de tomar coraje y enfrentar las cosas

Por Juan Millan

Mostrar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba

Bloqueador de anuncios detectado

Por favor, considere ayudarnos desactivando su bloqueador de anuncios