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Ese grito de desahogo

Argentina derrotó a Brasil y se alzó con la Copa América. La selección cortó una racha de 28 años sin títulos. Alegría total.

Sacarse la mochila, de la pesada herencia en algo que del que todos opinan no fue muy fácil, pero felizmente se dio.

Es que la selección Argentina pudo quitarse esa espina tras 28 años sin títulos y en la noche del sábado venció en la final a Brasil en su Maracaná para coronarse campeón de la Copa América 2021.

El fútbol es el deporte más maravilloso y popular del mundo, le guste a quien le guste. Y es uno de esos lugares donde profetas, estudiosos, periodistas, hinchas y hasta ignotos opinan con “sus verdades absolutas”.

Es por eso que podemos escuchar críticas a los jugadores, al cuerpo técnico y a un tal Lionel Andrés Messi, acusado por un sector –muy mínimo por suerte- de no ganar nada con la Albiceleste.

Y vaya que pasó el tiempo y que perdió varias batallas el rosarino, pero por suerte se le dio.

Porque seamos sinceros, nadie en nuestro país se merecía más un título con la selección argentina de fútbol que Messi. Por todo lo que significa, por todo lo que dio y por todo lo que da por esos colores.

No nos olvidemos que La Pulga y su familia no recibieron en su país la ayuda para un tratamiento y decidieron emigraron a España. Barcelona fue quien acobijó a ese pequeño habilidoso y en su refugio logró llegar a la cima del mundo.

Pero el fútbol, al igual que el resto de los deportes, tiene muy pocos ganadores. La mayoría de los equipos o deportistas que compiten no logran ser los números 1. Hay solo lugar para uno.

Con Barcelona ganó todo y también perdió mucho. Con la selección no se le había dado. Caída en la final del Mundial 2014 y las recordadas Copa América perdidas con Chile en dos oportunidades.

Pero las rachas alguna vez se cortan y este fue el momento. Pasaron 28 años de la última alegría Argentina (Copa América 1993) y 7 finales pérdidas. Solo hubo una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, pero no es lo mismo.

La pandemia de coronavirus, el cambio de escenario de la Copa y una revancha en el Maracaná ante el dueño de casa. Un gran cierre para un cuento con final feliz que tan solo un puñado de hinchas pudo celebrar en el estadio, pero millones lo hicieron el país y el resto del mundo.

Sé que se trata de un deporte, insisto en que es el más importante del mundo, pero esta alegría para un pueblo como el argentino era necesario. Fue un gran desahogo y los festejos se multiplicaron en las calles, en las plazas, en las casas y por supuesto en las redes sociales.

Esta alegría es para Scaloni y su cuerpo técnico, para todos los colaboradores, para los nuevos en la selección, para los que no quedaron en la lista final, para los que ya no están, para los de la vieja guardia como Di María, Agüero y Ottamendi, para Sabella, para Luque, para Houseman, para Cucciuffo, para el Tata Brown, para Maradona -claro- y principalmente para Messi, que es el que más lo merecía.

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