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Estrenos que no fueron

Durante el 2014 varias buenas producciones del séptimo arte no tuvieron la chance de pasar por las grandes salas. Acá te enseñamos algunas de ellas.

El mundo de la distribución cinematográfica se ha enrarecido mucho en los últimos años. El monopolio que ejercen las cadenas de cines le otorga prioridad a las superproducciones de los grandes estudios y estas – con millones invertidos en publicidad y una intimidante cantidad de copias a la hora de estrenar – terminan negándole espacio a otros filmes más pequeños y originales. El año 2014 cierra con varios títulos interesantes que nunca pasaron por las salas.

Es cierto que es arriesgado para los distribuidores locales traer estas películas, pues aunque vengan laureadas con numerosos premios nada les garantiza que podrán recuperar lo invertido. En Estados Unidos se utiliza el término «limited release» para definir al lanzamiento de ciertas producciones en ciertas salas selectas, sin las ambiciones de taquilla de los grades tanques. Argentina no tiene un buen circuito alternativo de exhibición que pueda albergar estos filmes que suelen pasar desapercibidos sin una adecuada promoción. Por eso termina siendo loable la tarea de muchos centros culturales independientes, quienes terminan programando por su cuenta estos filmes aunque las condiciones de exhibición no sean las mejores.

Lo que sigue es una lista incompleta de películas recientes que no tuvieron debut argentino. Distintas apuestas temáticas y estéticas, pero el mismo castigo de permanecer en el infierno kafkiano de las cintas que no consiguen exhibición comercial.

Big Bad Wolves: Si hay un género en constante peligro de estancamiento ese es el terror. Cuanto más interesante sería el panorama si esta película feroz y ambigua se hubiera estrenado. Los ‘grandes lobos malos’ a los que alude el título podemos ser cualquiera de nosotros, ya que el guión se ocupa constantemente de dar vuelta el papel de víctima y victimario, incomodando al espectador y su necesidad de identificarse con alguien. Aquí quienes buscan justicia pueden ser tan monstruosos como los supuestos asesinos, en una reflexión sobre la venganza que no le teme al humor negro. Y todo dentro la atmósfera enrarecida del Israel contemporáneo, donde todo el mundo desconfía del vecino. Film favorito de Quentin Tarantino en el 2013.

The Wind Rises: A pesar de que en facebook se formó el grupo «Queremos que The Wind Rises se estrene en Argentina» la muy esperada última creación del maestro Hayao Miyasaki nunca pasó por los cines locales. Aunque las películas anteriores del japonés funcionaron relativamente bien en la taquilla, nadie se animó con esta historia sobre un joven diseñador de aviones y sus desencuentros amorosos durante la Segunda Guerra Mundial. Con menos pirotecnia visual que sus clásicos, esta fábula intimista solo pudo verse en el BAFICI infantil, pero los internautas aplicados pueden disfrutarla on line.

La venus de las pieles: Roman Polanski sigue muy activo con más de 80 años y su último proyecto es una adaptación de la clásica novela erótica de Leopold Sacher-Masoch. Una puesta en escena teatral y mucha imaginería sadomasoquista le vienen como anillo al dedo al realizador franco-polaco, amante de los ambientes claustrofóbicos y las relaciones humanas retorcidas. Desgraciadamente nunca pudimos verla en las pantallas criollas. Ironías del mercado, dentro de unos meses se estrenará «Cincuenta sombras de Grey» (basada en esa novela que Stephen King calificó como «porno para mamás») y mucha gente irá a verla a los cines, lo que confirmará lo inofensivo que es el concepto de cine erótico para los grandes estudios.

 

Under The Skin: Aquellos que se acerquen a esta película con el único dato de que Scarlett Johansson sale desnuda se llevarán una gran sorpresa. La diva interpreta a un extraterrestre que deambula por Escocia seduciendo hombres con oscuros fines, todo ello narrado con un tono minimalista, casi documental. Si «Lucy» de Luc Besson – el film con Scarlett que si llegó a los cines locales – irritó a muchos con su velocidad delirante, esta película camina por la vereda estética opuesta. Todo se va construyendo pausadamente hasta el impactante final.

The One I Love: Un subgénero que creció en los últimos años es el de la película romántica indie, que esquiva los lugares comunes hollywoodenses con personajes más humanos y tramas más originales. En el rubro Mark Duplass se destaca como guionista, productor, actor y director ocasional con una serie de filmes pequeños pero inspirados como «Cyrus» y «Safety Noy Guaranteed». Aquí Duplass forma parte de una pareja de treintañeros en plena crisis que busca recomponer su relación tomándose unos días en una idílica cabaña de campo. Todo cambia cuando descubren que la residencia tiene otros ocupantes muy particulares. Una historia inteligente con un giro fantástico que invita a debatir sobre los espejismos del amor.

La Salada: Un buen ejemplo de los laberínticos caminos que ciertas películas deben seguir para llegar a la exhibición es lo que ocurre con «La salada», el primer largo de Juan Martín Tsu. Luego de un premio especial en la sección ‘Cine en construcción’ del festival de San Sebastián en octubre del 2013, el film ganó una mención especial en el BAFICI 2014 y otros reconocimientos en varios festivales del mundo. Sin embargo esta historia sobre la soledad y el desarraigo de un grupo de inmigrantes que trabaja en la famosa mega tienda informal aún espera fecha de estreno. ¿Abril del 2015 dicen por ahí? Crucemos los dedos.
Es imposible no pensar en cuanto mejor sería el repaso del cine visto este año si estos títulos hubieran tenido su estreno. Quizás debamos resignarnos a que muchos de los filmes más ricos y audaces debamos buscarlos en la web antes que en las carteleras de las grandes cadenas. Ojalá nos equivoquemos.

Por Luis Alberto Pescara 

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