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La vuelta al mundo en seis películas

No solo Hollywood produce buenas historias. El último año estuvo plagado de estrenos notables que, desde diversas geografías, nos ayudaron a entender un mundo complejo.

Hay un consenso generalizado de que el 2019 fue un buen año cinematográfico. Ocurre que películas como “The Joker”, con su mirada realista sobre el nacimiento de un villano, y “El irlandés” de Martin Scorsese, verdadero réquiem para toda una forma de hacer cine, subieron el listón de calidad promedio de Hollywood. Junto a otros films interesantes, como “Marriage Story” de Noah Baumbach, lograron hacernos olvidar del piloto automático con el que muchas veces funciona la gran industria.

Pero la periferia de los grandes estudios también regaló films notables, con propuestas a veces realistas y otras veces fantásticas, pero siempre originales. Aquí recomendamos una serie de títulos que pueden entenderse como un viaje por sensaciones y narrativas disidentes que enriquecieron la pantalla durante el último año.

Parasite: Todo el mundo habla de “Parasite”, y tiene muy buenas razonas para hacerlo. La historia de una familia de desocupados que logra introducirse a una mansión millonaria haciéndose pasar por la servidumbre, solo para terminar desarrollando una retorcida relación con sus acomodados “jefes”, es toda una montaña rusa de emociones. Un combo de secretos ocultos, humor negro, giros inesperados y crítica a las desigualdades sociales que el director coreano Bong Joon-Ho (“Memories of Murder”, “The Host”, “Snowpiercer”) maneja magistralmente, confirmándose como uno de los realizadores fundamentales del siglo XXI.

Midsommar: Esta coproducción entre Estados Unidos, Suecia y Rumania puede entenderse como la contrapartida bucólica y gore del aclamado film de Baumbach sobre la descomposición de una relación. Una joven pareja viaja a Escandinavia a disfrutar del Midsommar, un festival sueco con raíces ancestrales que el muchacho ve como una oportunidad ideal para trabajar en su tesis doctoral. Sin embargo Dani, su novia, espera que el viaje ayude a reavivar su desgastado noviazgo. Pero a medida que los ritos paganos se suceden empezará a quedar claro que esos tranquilos nórdicos que los acogen no son lo que parecen, en un lento descenso hacia los 25 minutos finales más perturbadores del año. Un ejemplo de como un film de horror puede encerrar múltiples lecturas bajo su superficie.

Rojo: Aunque se estrenó hacia fines del año 2018 merece estar en la lista por tomar un tema muy transitado por el cine nacional desde una perspectiva novedosa. Aquí el espectador es el único que conoce desde el principio quien es el culpable del crimen que se investiga pero, lejos de tranquilizarlo, esa certeza lo incomoda. Porque al estar ambientada en los oscuros años 70’ la película revela como la población cívica, en particular la clase media, tomó parte del accionar represivo del Estado con su oportunismo para hacer negocios y su apego a la filosofía del “no te metas”. Un atrapante debut de Benjamín Naishtat en la dirección, con sólidas actuaciones de Darío Grandinetti y resto del elenco.

 

Lázzaro feliz: ¿Puede haber lugar para un cine espiritual en este cínico siglo? Italia, país marcado en todas sus áreas por el catolicismo, ofrece una respuesta. El Lázzaro del título es un muchacho simplón, del que todos abusan un poco al conocer su bondad infinita. Luego de un accidente que lo alejará de la aldea de campesinos en la que vive, despertará varios años después sin dar muestras de haber envejecido. Aquellos personajes del pasado con los que se reencuentra se preguntan si se trata de un milagro o de una anomalía enviada por el Diablo. Una fábula maravillosa que nos enfrenta a la idea de que ya no estamos preparados para tolerar un alma pura.

The nightingale: Claire es una convicta irlandesa que trabaja como sirvienta para un oficial inglés en la isla de Tasmania, cuando aún era llamada Van Diemen’s Land en 1825, durante su etapa colonial. Aunque la joven tiene la ilusión de acceder a una vida mejor, una serie de brutales abusos y el asesinato de su familia en manos de las autoridades victorianas la obligan a iniciar una sangrienta venganza. Con el entorno exuberante de los paisajes australianos como marco, recibirá ayuda de un aborigen rebelde que ve como su comunidad parece destinada a la extinción. Usando diversas estructuras narrativas (film de época, rape & revenge, viaje de autodescubrimiento), la película tiene varias porciones difíciles de mirar para el espectador sensible, pero las usa sabiamente para denunciar las terribles consecuencias de la colonización europea.

Pájaros de verano: Luego de “El abrazo de la serpiente” el matrimonio conformado por Ciro Guerra y Cristina Gallego sorprende con esta producción que, a pesar de sus similitudes con sagas mafiosas como “El padrino”  y “Buenos muchachos”, tiene un personalísimo punto de vista. Ambientada durante el periodo conocido como Bonanza marimbera (1970/1985), en el que varios estados costeños del norte de Colombia lograron gran prosperidad gracias al cultivo de marihuana destinada a EE.UU, la historia cuenta el impacto que el fenómeno tuvo en la región. Una familia de la comunidad indígena wayuu busca aprovecharse del negocio, sin advertir que terminará abriendo las puertas de la traición y la violencia en una escalada que solo puede terminar en tragedia. El resultado puede incluirse en un imaginario género llamado thriller poético-caribeño.

Superado el vértigo de las fiestas, con un poco más de tiempo libre para disfrutar, esta estación es ideal para disfrutar de estas propuestas heterodoxas llegadas desde distintos puntos del mundo. Después de todo, como dice el protagonista de otra de las películas del año, “Dolor y gloria” de Pedro Almodovar: “Mi idea del cine siempre estuvo ligada a las brisas de las noches de verano”. A ponerse al día entonces.

 

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