HistoriasMúsica

Ladrón que roba a ladrón

Plagios y copias existen en todos los ambientes, la música no es la excepción. En esta nota de Tupaladar enteráte de algunas "imitaciones"

Para quienes viven en países de habla hispana no había dudas. Apenas escucharon «Every tear is a waterfall«, el tema de Coldplay, lo pensaron al unísono: suena igual a «Ritmo de la noche» de The Sacados. Lo cierto es que no es la primera vez que el grupo de Chris Martin era acusado de plagio.

En el 2008 el guitarrista Joe Satriani ya había acusado a los británicos de haber copiado la melodía de su tema «If I Could Fly» en el hit «Viva la vida«. Y hay más; «Talk» de un disco anterior se parece sospechosamente a «Computer love» de los alemanes Kraftwerk.

Aunque uno se siente tentado de atacar al ex marido Gwyneth Paltrow, hay que decir que «Ritmo de la noche» estaba basado en un tema de los ’70 llamado «I go to Rio«; así que la conexión Coldplay-Tinelli queda allí. Es que la historia musical es compleja y hay una constante de homenajes, robos y similitudes cuyos límites son muy difusos a veces.

De hecho son tan difusos que las legislaciones con respecto a qué es un plagio y que no lo es, varían según el juez que dictamine. Pero existe un acuerdo internacional que considera plagio a la repetición de una melodía o base rítmica durante un mínimo de 4 u 8 compases dependiendo del país. Estos robos musicales eran fáciles de llevar a cabo en décadas pasadas, pero el acceso veloz que Internet nos permite hoy en día descubrir con mayor facilidad estas malas artes.

Quizás por eso es que muchos artistas actuales parecen realizar tareas de gran investigación para buscar intérpretes desconocidos e inactivos para salirse con la suya. Un ejemplo es Avril Lavigne que para su tema «Girlfriend» se basó de manera no muy discreta en la canción «I wanna be your boyfriend» (si, no se esforzó mucho) del olvidado grupo punk setentoso The Rubinoos. Similar es el caso de Michael Jackson cuyo «Will you be there» de la película «Free Willy» calca la melodía de una oscura canción pop italiana de los 80’s.

Otra que buceó en la sección «raros» de la disquería es Madonna ya que la melodía de su «Frozen» de 1998 es igual a la de un tema belga de fines de los 70’s, por lo que la Chica Material no cobra derechos por su canción en aquel país. Hay que decir que la habilidad de Madonna para «tomar prestadas» influencias ha provocado que hasta existan sitios dedicados exclusivamente a esta faceta (Madonna Revelations).

Pero esto no es solo asunto de chicas, ya que hay mayoría masculina entre los grandes plagiadores. Un ejemplo es Rod Steward, que perdió el juicio que le hizo el brasilero Jorge Ben porque el clásico «Do you think I´m sexy?» del escocés repite la melodía de «Taj Mahal» en su estribillo (si, el famoso pepepepe pepé que todos cantamos en los casamientos).

Otro caso popular es el de The Verve y su «Bittersweet symphony«, aunque aquí el asunto es más complejo. Richard Ashcroft gestionó la autorización para usar una versión orquestal de «The last time» de los Rolling Stones. Pero la discográfica que tenía los derechos sobre las canciones que la banda grabó en los 60’s consideraron como excesivo el uso de la base de violines, por lo que entabló una demanda contra The Verve que finalmente ganó. Como resultado hoy en día Jagger y Richards cobran regalías por «Bittersweet simphony» sin haber tenido nada que ver con el citado litigio.

Como podemos ver este es un terreno fértil para los oportunistas. Un ejemplo es lo ocurrido con Shakira, autora de la canción oficial del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010. Cuando la colombiana dio a conocer su famoso «Waka waka» el compositor dominicano Wilfredo Vargas mostró intenciones de iniciar un demanda debido al uso de un coro en dialecto africano que él había utilizado 25 años antes en su canción «El negro no puede«. Al poco tiempo trascendió que el coro pertenecía a una tradicional tonada camerunesa conocida en toda África, por lo que Vargas luego debió dar un paso atrás. Sin dudas trataba de colgarse de las caderas de Shakira.

La aparición del hip-hop y de la música electrónica, que constantemente recurren a sampleos de viejas canciones para confeccionar sus temas, también trajo problemas. En estos casos los músicos pueden hacer los trámites correspondientes para poder hacer uso de esos fragmentos, algo que Vanilla Ice evitó al usar la base de «Under pression» en su hit «Ice Ice Baby» de 1991. Más tarde cumplió, por lo que Queen y David Bowie parecen como co-autores del tema en los créditos. Otros terminan recibiendo la bendición de el «plagiado», como le pasó a Puff Daddy con Sting, creador de «Every breath you take«, de la cual el rapero usó la base y la melodía para su «I been missing you«.

Ni los más intocables monstruos sagrados del rock se salvan de graves sospechas. George Harrison fue acusado de que su primer éxito post-beatles «My sweet lord» era una copia de un tema pop llamado «He’s so fine» de un grupo llamado The Chiffons. El conflicto tardó mas de cinco años en resolverse, cuando en 1976 George ofreció 148.000 dólares a los autores del viejo tema, lo que evito que el asunto llegara a la corte. El beatle más misterioso, luego reconoció haber escuchado el tema de The Chiffons y que a la hora de componer quizás su cabeza había usado de manera involuntaria aquella melodía sin advertirlo. Este hecho dio origen a la figura legal de «plagio inconsciente», aún usada en muchos casos.

¿Será esto lo que les ocurrió a The Offspring cuando crearon «Why don´t you get a job» que suena preocupantemente parecido a «Obladi oblada«? ¿O a Red Hot Chilli Peppers cuyo «Dani California» repite la base y la melodía de «Last Dance With Mary Jane» de Tom Petty? Nunca lo sabremos. La lista de músicos implicados es larga y alcanza a nombres tan variados como Radiohead y Luis Miguel.

Pero uno de los casos más insólitos -y bizarros- lo protagonizó el mismísimo Sandro, quien a principios de los años 80 estaba de vacaciones en Estados Unidos. A ver el canal MTV (que aún no desembarcaba en Latinoamérica) en su hotel se desayunó con que el video de «Uptowngirl» de Billy Joel copiaba con exactitud una escena de la película «Tu me enloqueces» que el ídolo había protagonizado junto a Susana Gimenez en 1975. El argentino inició una demanda, pero finalmente desistió debido al tiempo y dinero que le llevaría viajar constantemente a los tribunales del Norte. Una lástima, ya que hubiera sido toda una proeza ver a el Gitano sacarle plata al tránfuga de Billy, quien justamente unos años antes había tenido éxito con una canción llamada «Honesty» (Honestidad). Injusticias del mundo de la música.

Por Luis Alberto Pescara

 

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