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Muy picantes y vigentes

Siempre ver a una gran banda con enorme repercusión mundial es un placer que realmente disfrutamos los que amamos la música. Eso nos pasó con el recital de Red Hot Chili Peppers en su gira por Sudamérica.

Ya habían dejado su huella en Colombia, en Costa Rica y en Perú. A mitad de camino les tocó desembarcar en el estadio Monumental de Chile (donde juega Colo Colo) para mostrar todo su poderío.

Tupaladar decidió mandar a parte del staff a cruzar la cordillera para ser testigos de un show de uno de los grupos que más nos gusta a quienes hacemos este portal.

Si de cronología hablamos tenemos que decir que cerca de las 19 salieron a mostrar los suyo los locales Chancho en Piedra. Los chilenos que ya llevan 15 años de carrera mostraron todo su funk y rock ante muchos de sus seguidores. Lograron ser una buena previa para Red Hot Chili Peppers.

Cuando nos preparábamos para el plato principal nos dimos cuenta de que había otra «entrada» previa a los californianos. Se trató de Foals, unos ingleses oriundos de Oxford que tienen 5 años de trayectoria. Su música es bastante experimental y por momentos original. Su estilo (mezcla entre Radiohead, Keane y R.E.M) quizás no fue el indicado para este recital. Es una banda para escuchar en otro ámbito, algunos intolerantes los chiflaron. Hay que decir que manejan muy bien los tempos musicales.

Faltaban pocos minutos para que cumplieran las 22 y allí se apagaron las luces del Estadio y los protagonistas principales subieron al escenario ante el delirio de 43 mil personas.

El encargado de abrir el telón fue «Monarchy of roses» que es el primer tema del último disco de los californianos «I’m with you«. Esa fue la carta de presentación de Anthony Kieds, Flea, Chad Smith y el flamante guitarrista Josh Klinghoffer. Pegadito metieron «Can’t Stop» y eso provocó el primer alarido de los presentes.

Al ser una banda que tiene 28 años de trayectoria, diez discos de estudio y varias canciones que lograron entrar en los primeros puestos de los principales rankings del mundo, es difícil hacer un setlist de show que abarque todo. Pero Red Hot Chili Peppers se las rebuscó bastante bien para mostrar lo nuevo, lo clásico y un par de perlas.

Cuatro grandes pantallas led en el fondo del escenario, más dos a los costados permitían mostrar lo que iba pasando o enfocar más de cerca a los músicos. En la pantalla de fondo también se podía observar un soporte visual de alto nivel que complementaba el tema que estaba sonando.

El que generó los primeros «bailes» en el público fue «Tell me baby«, otro de las canciones muy bien recibidos por los presentes. El encargado de los primeros «pogos» fue «Arround the World» del disco «Californication» una de las mejores producciones del grupo.

Del material nuevo también se pudo escuchar y ver «Ethiopia«, «Factory of fait» y el primer corte de la placa «The adventures of rain dance Maggie«, éste último el más cantado de esta trilogía.

Kieds iba de un lado para el otro, con diferentes movimientos corporales y con una voz intacta, Flea daba cátedra de bajo bien acompañado con sus «pasitos» delirantes y fue el que más habló con la gente en un castellano entendible. Smith tiene un dominio de la batería envidiable y lo demostró en todo momento, mientras que Klinghoffer es un muy buen guitarrista que acompañó con acordes y coros pero que no está cerca de la figura de John Frusciante, una pérdida que no tiene ni tendrá sustitución en los californianos. Este cuarteto estuvo secundado por órganos y percusión que complementaron de buena manera.

Uno de los puntos más altos de la noche fue cuando Red Hot Chili Peppers tocó «Under the Bridge«, los celulares, las cámaras y las voces de los presentes se sintieron en todo el estadio.

También fueron muy bien recibidos y se convirtieron también en lo mejor del recital «Otherside«, «Californication«, «Dani California» y «By the Way«.

Claro que hubo tiempo para los recuerdos y las sorpresas. «Higher Ground» (cover de Steve Wonder que viene en «Mother’s Milk«) y «Me and my friends» fueron los que provocaron la mayor cantidad de saltos. Por su parte el lento «Soul to squeeze» generó un gran clima banda-público.

Dentro de lo extra musical podemos destacar el cumpleaños de Clara, hija de Flea, que fue festejado con el «happy birthday» de más de 40 mil personas. Otro aspecto que le llamó la atención sobre todo a la prensa chilena y porque no a la peruana fue la remera de Antonhy Kieds que decía «Red Hot Perú«, teniendo en cuenta los conflictos territoriales que mantienen ambos países.

Un solo bis para completar casi dos horas de shows hicieron los californianos. «Dance, dance, dance» de su flamante producción fue el puntapié inicial del principio del fin. «Sir Psycho Sexy» «They’re Red Hot» de «Blood Sugar Sex Magik» también sorprendieron a más de uno.

El himno quedó para ponerle el moño a la presentación. «Buena suerte para todos y buena suerte con la educación. Educación gratis para todos» dijo Flea antes de que la banda se despachara con «Give it Away«. El cierre no podía ser mejor con este clásico de la música mundial.

Saludaron, lanzaron el «Chi chi chi, le le le, viva Chile» muy bien recibido por los locales (85 % de los presentes) y se fueron dejando en claro que Red Hot Chili Peppers sigue siendo una banda picante, que por suerte aún sigue vigente y que continúa atravesando un gran presente.

Por Ernesto Ramos

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