Entrevistas

Arte platense

El Mató a un Policía Motorizado logró llegar desde el under a diversos lugares, entre ellos los Premios Grammy Latinos. Dialogamos con Santiago Barrionuevo, el líder de esta banda referente del indie nacional.

Afortunadamente en el planeta musical hay bandas y artistas que logran trascender siendo independientes y autosustentables. Un ejemplo de esto es El Mató a un Policía Motorizado, que desde La Plata logran llevar su música no solamente a la Argentina sino a varios países del mundo.

La banda se fundó en el 2003 en La Plata y está formada por Santiago Motorizado (voz y bajo), Pantro Puto (guitarra), Niño Elefante (guitarra), Doctora Muerte (batería) y Chatrán Chatrán (teclados).

En Sontrip pudimos dialogar con Santiago Barrionuevo (Motorizado) sobre varios temas entre ellos la satisfacción que les dio su último disco “La síntesis O’Konor”: “La verdad que todo lo que pasó con la síntesis fue increíble en todo sentido, fue increíble hacerlo la pasamos muy bien fue todo un desafío para nosotros, planteamos un cambio fuerte en el sonido de la banda. El proceso nos conformó mucho. Faltaba ver qué pasaba con eso que reacciones iba a generar. En todo sentido fue bien recibido nos llegaron mensajes muy cariñosos. Sirvió para que El Mató ampliara un poco su público. Este disco llegó más allá que los otros no solo en Argentina sino afuera. Fue un cambio fuerte para la banda, positivo. La verdad que lo disfrutamos mucho”, dijo el cantante.

¿Cómo fue la experiencia de estar en los Premios Grammy Latinos?

Santiago: “Es algo muy de la industria, nosotros estuvimos siempre al costado de todo ese mundo, pero a la vez celebramos porque seguimos en nuestro camino, haciendo lo mismo y así y todo fuimos invitados a participar de eso, a ser nominados, a ser tenidos en cuenta. Es un lugar más donde podemos mostrar lo que hacemos, es algo que está bueno. La idea es ir con su música y que penetre en cualquier lado, hacemos música para cualquiera y a cualquiera puede conectarse con eso y eso es lo más lindo. Por eso lo de los Grammy resulta raro el contexto,  todo, pero más allá de eso fue una experiencia muy divertida, yo la pasé muy bien”.

Me imagino la cantidad de sellos que tienen sus pasaportes de los países que han visitado

Santiago: “(Risas) Eso me encanta a mí. Tengo ganas de hacer, pero siempre me cuelgo, una especie de mapa y anotar en todas las ciudades que tocamos y en todos los países que estuvimos. En Alemania tocamos varias veces como Berlín, este año fuimos por primera vez a París, tocamos en Londres, en Francia en varias ciudades, Marsella, Burdeos en España es el país que más recorrimos, casi todas las regiones y un montón de ciudades. De Sudamérica solo nos falta tocar en Bolivia y en Venezuela, nunca se dio la posibilidad. En Centroamérica hemos tocado en El Salvador, Costa Rica, Guatemala, en Norteamérica en México y Estados Unidos. Para nosotros nos genera mucho placer viajar, nos gusta pero mejor es viajar a hacer lo que te gusta. No solo es el viaje turístico sino que cuando vas haciendo algo más penetras más en ese contexto. Te llevas una experiencia completa de conocer músicos, de ver cómo funciona la estructura del circuito de como se manejan las bandas”.

Tuvieron un acontecimiento con el sindicato de policías en Sevilla por el nombre de la banda ¿cómo fue?

Santiago: “A nosotros nunca nadie en la historia de la banda nos dijo nada, nunca nos prohibieron ni nos censuraron ni vinieron a increparnos. Lo que pasó en Sevilla fue muy particular porque nosotros tocamos en un festival que estuvo buenísimo, estaba lleno el escenario, la pasamos 10 puntos. Nadie nos dijo nada. Cuando llegamos a Barcelona, que era la fecha siguiente de nuestra gira, aparecía nuestro nombre en todos los portales de noticias, hablando que la policía había elevado una queja, pero no era con nosotros sino con el festival, que porqué habían programado una banda que se llama así. Justo habían matado un policía en ese momento. Yo me preocupé porque estábamos en un país que no es el tuyo. Llamamos a la persona que se encargaba de la gira y se empezó a reír y me dijo ‘tío esto es lo mejor que nos puede haber pasado estamos en todos los medios’. Nadie se lo tomaba en serio, decían que tontos los policías, que literales que veían en una banda que hace canciones de amor una amenaza. El nombre de la banda nunca tuvo un tono belicoso ni nada, surgió a partir de homenaje al cine de acción de los ’80 y ’90. Cuando lo pusimos en La Plata todavía era más raro porque no había policías motorizados, entonces sonaba extranjero, de cine yankie, pero siempre están los literales que se toman todo de manera literal”.

Además de componer, cantar y tocar en bajo en El Mató, haces la parte de ilustración y medio gráfico de la banda ¿sos un polifuncional?

Santiago: “Si me gusta, siempre dibujé antes de dedicarme a la música era lo que hacía, lo que estudié en la adolescencia. En la escuela de bellas artes de La Plata tenía dos opciones para elegir la carrera de música o de plástica y yo elegí dibujo, pintura, todo eso. Después en el intercambio con los que estudiaban música empecé a volcar por ese lado, aprendí a tocar la guitarra y todo eso. Hubo un momento antes de la banda que abandoné el dibujo pero una vez que arrancamos con la banda fue como la excusa perfecta para retomar eso porque es muy divertido. Lo visual cierra un círculo, haces la música, escribís la letra y a todo eso le das una cara gráfica es importante. Termina de cerrar ciertas explicaciones que uno plantea en las otras dos patas. Es muy placentero, muy divertido y me encanta hacerlo”.

 

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