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Tiempo de siesta

Según un estudio descansar después del almuerzo una o dos veces a la semana trae cierto beneficio.

Descansar unos minutos después del almuerzo es una práctica muy común en varios lugares. Tomar una siesta sirve para recargar energías y encarar lo que queda del día.

De todas formas hay diversas versiones que plantean los beneficios y los perjuicios de dormir durante “el día”. De hecho mucho tiene que ver con la duración de ese descanso.

Pero nosotros haremos foco un estudio que se centró en la frecuencia con la que se toma una siesta. Según el sitio Culturizando salió una publicación en la revista “Heart” que sostiene que las personas que toman esa interrupción en la tarde una o dos veces por semana tienen menos riesgo de sufrir un ataque cardiovascular.

Claro que no hace referencia a la duración de las mismas o si se toman con mayor frecuencia que una o dos veces semanales. “En nuestro estudio solo encontramos una asociación entre la frecuencia de las siestas y las enfermedades cardiovasculares, mientras que no encontramos ninguna conexión con la duración de la siesta”, sostuvo Sinc Nadine Hausler, principal autora del estudio.

Estas siestas ocasionales –una a dos veces por semana–, se asociaron con una reducción de casi la mitad en el riesgo de fallo cardíaco (48 %) en comparación con los que no echaban ninguna siesta.

Según este estudio en la otra vereda es encuentran quienes descansan con mayor frecuencia -de 3 a 7 veces a la semana- que tienen más somnolencia diurna y una apnea obstructiva del sueño más exagerada, un problema que ocurre cuando las paredes de la garganta se relajan y estrechan durante el sueño, interrumpiendo la respiración normal. En este grupo destacaban personas de edad más avanzada, hombres, fumadores y gente con sobrepeso. Para estos, el riesgo de fallo vascular aumentó hasta un 67 %; sin embargo, el aumento desapareció al tener en cuenta factores adicionales que pueden influir en la salud.

El estudio se realizó en Lausana (Suiza) con 3.462 residentes del lugar que fueron seleccionados de manera aleatoria. Las edades de estas personas –cuando se realizó el experimento- iban desde los 35 hasta los 75 años.

¿Qué tomaron en cuenta para la realización de este estudio? La edad y la duración del sueño nocturno, los riesgos que provocan las enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial alta o el colesterol.

La primera revisión de los participantes tuvo lugar entre 2009 y 2012, cuando se recopiló información sobre sus patrones de sueño y las siestas de la semana anterior. Su salud fue monitorizada posteriormente durante una media de cinco años y, durante el período de seguimiento, hubo 155 episodios de enfermedades cardiovasculares mortales y no mortales.

Los resultados mostraron que más de la mitad de los participantes, el 58 %, no tomaron la siesta durante la semana anterior, el 19 % lo hicieron entre una o dos veces, un 12 % echaban la siesta de tres a cinco veces y  el 11 % lo hacía de seis a siete por semana.

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