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Los amigos más populares

Se cumplieron 25 años del debut de Friends y hubo homenajes de todo tipo. Aquí repasamos algunas razones de su sorprendente vigencia entre adultos y jóvenes.

Cuando el 22 de septiembre de 1994, con un capítulo simplemente titulado “The Pilot”, la cadena estadounidense NBC presentó a un grupo de seis veinteañeros viviendo en Manhattan nadie imaginó el fenómeno cultural que se estaba desatando. Un cuarto de siglo después “Friends” sigue más vigente que nunca, y no solo entre quienes pudieron disfrutarla cuando se emitió originalmente. Nuevas generaciones se siente atrapadas por las desventuras de Rachel, Mónica, Phoeby, Chandler, Joey y Ross, sosteniendo una popularidad que no para de crecer.

Durante la última semana hubo artículos e informes en muchos medios recordando la serie, así como iniciativas pintorescas de los fans y de los dueños de la franquicia para conmemorarla. El canal Warner instaló réplicas del famoso café Central Perk, donde los amigos se reunían, en varias ciudades de Latinoamérica, mientras que Google los recordó con una serie de easter eggs, imágenes sorpresa ocultas en la web, las que se activan al escribir el nombre de algunos de los personajes. Por supuesto que no fueron pocos los que decidieron hacer una maratón intensiva de sus 236 capítulos, quizás la mejor forma de conmemorar el impacto que causó en sus vidas. Porque aunque el desparpajo de La Niñera o la complejidad de Seinfeld también representan con justicia a los 90’, ninguno llega a competir con la universalidad de “Friends”.

Lo que llama la atención de muchos especialistas en cultura pop es la aceptación que la serie tiene entre los adolescentes actuales, conocidos como Zentenials o Generación Z. La organización británica Childwise, centrada en estudios sobre infancia y adolescencia, observó que el programa, desde que fue adoptado por Netflix hace unos años, es el más mirado por los menores de 16 años de edad ¿A qué se debe su enorme popularidad entre personas tan jóvenes?  Basándonos en críticas y análisis académicos repasamos algunas de las razones por las que esta creación de Martha Kauffman y David Crane continúa entreteniéndonos en nuestro siglo:

Una amistad analógica: Aunque durante fines de los 90’s y principios de los 2000’s la telefonía celular ya era de uso corriente, aún no tenía ni remotamente el papel central que tiene hoy en día. Por lo tanto ver a un grupo de amigos que se reúnen en un departamento o en un bar sin estar chequeando sus móviles cada 2 minutos nos muestra un momento en el que las relaciones eran más próximas y humanas. Coincidentemente en el año 2004, cuando la serie finalizó, Facebook hizo su debut e introdujo las redes sociales en la vida cotidiana, cambiando la forma de relacionarse para siempre, justo cuando el wifi empezaba a dejar de ser un lujo exclusivo de ricos.

Romanticismo y fluidez: Como en otros aspectos, el programa refleja el cambio de época que se estaba produciendo alrededor de las relaciones de pareja, conviviendo en sus tramas estereotipos viejos con otros que anticipan los replanteos que hoy vivimos. Sin dudas la historia de Rachel y Ross, con sus idas y venidas, representa un plot central en la serie, con un tono de melodrama clásico que todos reconocemos. Pero el programa no favorece las relaciones tradicionales como única forma posible de amar. Según el informe Gender Stereotypes in the Sitcom Friends el show suele reforzar frecuentemente estereotipos masculinos (los hombres son inmaduros, piensan constantemente en sexo, etc), pero presenta a las mujeres como matriarcales e independientes. Por otro lado, cuando en 1996 se exhibió el capítulo con la boda lesbiana protagonizado por la ex esposa de Ross, el público más conservador de EE.UU. manifestó su disconformidad. Sin embargo la serie fue volviéndose cada vez más inclusiva con respecto a las sexualidades disidentes, lo que culminó con el personaje del padre trans de Chandler, presentado en la séptima temporada, cuya representación sigue siendo controvertida hoy en día.

Economía cotidiana: Aunque muchos suelen criticar “Friends” por ser bastante superficial y predecible en sus conflictos, el programa se las arregló para introducir temas que rara vez aparecen en pantalla, menos en una comedia. En un capítulo de la segunda temporada los amigos comen en un restaurant y, al repartir gastos en partes iguales, queda claro que Joey, Phoeby y Rachel no disponen del mismo dinero que el resto de la pandilla. Sus trabajos informales como actor, masajista y mesera, respectivamente, no les permiten gastar la misma cantidad que el pudiente trío de Mónica, Ross y Chandler. Esta situación universal, sobre todo durante la juventud, refleja la habilidad de los guionistas para introducir la economía cotidiana en el formato de ficción. Son detalles fundamentales para que muchos conecten con las realidades de los personajes.

La sonrisa de la Generación X: Más allá de sus conflictos y exploraciones sobre temas espinosos, “Friends” es una serie feliz. Habían pasado pocos meses desde el suicidio de Kurt Cobain cuando se estrenó, pero el programa decidió centrarse en un tono amable que contrastaba con el nihilismo y la ironía típica de la época. Quizás por eso muchos jóvenes hoy se identifican con ese universo, el cual parece decir que entrar en el mundo adulto no es tan difícil como parece. “Habría sido genial estar vivo en ese entonces, cuando no todo parecía tan intenso. Realmente se ve muy divertido”, señaló recientemente Paulina, fanática de 21 años, al periódico The Week. Esa visión idealizada de aquella éra aparece como un remanso para quienes crecieron bombardeados por la digitalidad y se enfrentan a un mundo de precarización laboral e inestabilidad emocional.

Por supuesto que no todos fueron halagos para “Friends”. Muchos señalaron la falta de diversidad étnica de su blanquísimo casting, la exagerada vergüenza de Mónica por su pasado de gordura o las bromas negativas sobre posibles conductas gays entre los muchachos como momentos cuestionables.  Pero los tiempos cambiaron y es necesario ubicarse en su época para poder disfrutar de muchas de las historias o gags de la serie. Y del carisma que Courteney Cox, Jeniffer Aniston,  Lisa Kudrow, David Schwimmer, Matt LeBlanc y Mattew Perry le imprimieron a sus personajes, al punto que quedarán para siempre identificados con ellos. Ahora, que Netfilx pagó nada menos que 100 millones de dólares para mantener a la serie en su plataforma, el programa estará siempre disponible para que lo veamos, haciendo realidad el estribillo del tema que habría cada emisión: “I’ll Be There For You”. Estaré allí, para vos.

 

 

 

 

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