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Olvídate de mí

Desvanecerse sin dejar rastros es hoy casi imposible, con nuestros perfiles compartidos en decenas de plataformas y redes. Sin embargo, un caso reciente abre nuevos interrogantes.

“Como desaparecer completamente” es una de las canciones más celebradas por los fans de Radiohead. En cierta manera el tema representa una faceta misteriosa de la banda inglesa, que cada tanto desaparece sin dejar rastros, como cuando en el año 2016 borró todo contenido de sus redes sociales y dejó prácticamente vacía su página web oficial. Aunque publicaciones ajenas al grupo aún circulaban en internet, todo registro personal había sido borrado. Unos días después la banda lanzó sorpresivamente un nuevo álbum, así que todo se había tratado de una de sus extrañas estrategias antisistema. De todas maneras, durante unos días, el grupo hizo real la fantasía de ser casi completamente invisibles en internet.

Google es el sitio al que recurrimos automáticamente cuando queremos obtener más información sobre una persona o evento. Sin lugar a dudas es la plataforma principal a la que hay que apuntar si se quiere restringir la circulación de datos sobre algo determinado.  Así lo entendió Natalia Denegri, a quien muchos recuerdan como una polémica figura mediática de fines los años 90’ vinculada al “Caso Coppola”. Actualmente lleva una vida muy diferente, afincada en Florida, EE.UU., donde conduce con éxito varios programas televisivos de corte altruista y religioso. Esta nueva realidad empujó a la presentadora a exigirle a Google que borre todos los videos, las imágenes y textos que remiten a su pasado de escándalos. Para ello se valió de la figura legal del Derecho al olvido, la cual postula que una persona puede solicitar que los motores de búsqueda dejen de ofrecer entre sus entradas noticias pasadas que afectan la imagen pública de una persona. Se trata de una medida que no pocas veces choca con la libertad de expresión, ya que puede ocultar hechos de interés para investigadores o simples usuarios.

Lo novedoso del caso de Denegri es que lo que busca borrar son hechos que ocurrieron en la espera pública, no privada, como ocurre con la mayoría de las demandas habituales. Su abogado Martín Leguizamón explicó: “En este caso se puso por encima el derecho a la honra, a la intimidad y a la autodeterminación del perfil digital sobre el derecho a la información. La sala entendió que los contenidos de esos programas televisivo no tienen ningún tipo de interés periodístico, solo intentaban tener mayor rating mediante insultos, cuestiones morbosas”. Es entendible que alguien quiera olvidar hechos humillantes de su hoja de vida, pero este fallo sienta un antecedente que traerá cola ¿Qué ocurrirá cuando una persona que hizo actos más cuestionables, como abusos, corrupción o algún delito de mayor calibre, empiece a gestionar que esto sea eliminado de internet? ¿Cómo cambiarán nuestras ideas de la justicia, la memoria y la realidad si estas manipulaciones crecen? Todo desemboca en escenarios dignos de un capítulo de Black Mirror.

La especialista en márketing digital Danielle Antosz señala que es posible desaparecer de internet, pero, por la cantidad de huellas que dejamos en el ciberespacio y lo dispersas que están, es una tarea faraónica. Sin embargo, aconseja tres pasos importantes a tener en cuenta: recurrir directamente a la fuente o websmaster original del sitio que alberga nuestros datos (no siempre es Google), pedir las cosas de buena manera y siguiendo los ‘términos de uso’ de cada página implicada y, el más importante, insistir varias veces hasta que accedan al pedido. Recién cuando no se pueda eliminar lo que deseamos por estas vías podremos accionar judicialmente mediante la figura del Derecho al olvido, cuya aplicación varía según la jurisprudencia de cada país.

Google ha recibido más de 845.500 reclamos para borrar links de sus búsquedas amparándose en esta maniobra legal durante los últimos 5 años. Alrededor del 45% de estos casos fueron favorables a los demandantes, quienes lograron desaparecer, al menos parcialmente, de la red de redes. En la era de las fake news y de la post verdad era solo cuestión de tiempo que las personas empezaran esculpir su identidad pasada en el mundo virtual. Por lo pronto es una operación polémica que se enfrenta una famosa cita de José Saramago, quien proponía preservar la memoria histórica “porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia”.

 

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