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El escenario de una enfermedad mortal que pone en jaque a la Humanidad atraviesa muchos clásicos literarios ¿Al final la realidad supera a la ficción?

Hay efemérides que funcionan como una especie de ironía. El pasado 10 de marzo se cumplieron 25 años del estreno de “Epidemia”, aquella película en la que Dustin Hoffman, Morgan Freeman y René Russo se unían para luchar contra un virus letal que se esparcía a una velocidad preocupante. Con semejante argumento no es casual que en estos momentos sea la quinta película más vista en la plataforma Netflix de Estados Unidos. Puede ser una buena oportunidad para revisitarla y compararla con este presente de epidemia y cuarentena.

Aquel éxito de 1995 estaba libremente basado en “The Hot Zone”, un thriller de Robert Preston centrado en un brote real de ébola y otras enfermedades virales a fines de los 80’s en África. Desde luego que el filme apostó netamente al formato espectacular, con todo lo que eso implica. El texto original de Preston fue mucho mejor adaptado en una miniserie realizada por National Geografic el año pasado. Desde luego que esta no fue ni la primera ni la última vez en la que el escenario de una epidemia de grandes proporciones inspiró una ficción. Aquí repasamos algunas creaciones literarias que inevitablemente disparan comparaciones con nuestra realidad.

Diario del año de la peste – Daniel Dafoe: El autor de “Robinson Crusoe”, que además de ser escritor fue un pionero del oficio periodístico, decidió poner en papel sus primeros recuerdos infantiles, en los que la epidemia que castigó a Londres durante 1665 ocupaban un lugar capital. Imaginando informes médicos, ordenanzas gubernamentales y anécdotas de algunos sobrevivientes entrevistados, Defoe le dio forma a un original “Diario del año de la peste”. Se trata de un insólito ejercicio: una suerte de reporte periodístico falso que se adelantó en varios siglos a muchos de los recursos literarios que hoy son propios de la crónica y la docu-ficción.

La máscara de la muerte roja – Edgar Alan Poe: “La ‘Muerte Roja’ había devastado el país durante largo tiempo. Jamás una peste había sido tan fatal y tan espantosa. La sangre era encarnación y su sello: el rojo y el horror de la sangre”. Así empieza esta obra maestra del relato breve, cuya influencia puede rastrearse en muchas narraciones posteriores. En el universo de Poe los nobles, con el príncipe Próspero a la cabeza, se refugian en una abadía pensando que allí la plaga no los alcanzará. Pero al organizar una fiesta de disfraces un misterioso visitante cambiará sus planes de la peor manera. Es imperdible la adaptación al cine que hizo Roger Corman de esta historia.

La peste – Albert Camus: Publicada en 1947, es una gran novela humanista en la que el escritor francés sintetizó su visión sobre la Segunda Guerra Mundial. También se trata de una historia con tintes autobiográficos (Camus había crecido cerca de la ciudad argelina de Orán, donde transcurre la acción), pero aquí la idea no es hacer un recuento “realista” de los hechos. El libro busca retratar el impacto que tiene la enfermedad sobre toda una población, pero también funciona como una alegoría sobre lo ocurrido en Francia durante la ocupación alemana. Las ratas – que alguna vez propagaron la plaga por toda Europa – pueden interpretarse aquí como el ejército nazi sembrando la muerte por doquier. Al comienzo de la historia muchos niegan la existencia de la “peste”, pero las muertes llegan a tal punto que todos quieren abandonar la ciudad, por lo que las autoridades deben tomar medidas al respecto. Solo un nuevo espíritu solidario y militante podrá salvar a los habitantes.

The Stand – Stephen King: En 1978 este maestro del terror contemporáneo recién había obtenido sus primeros éxitos literarios. Con “The Stand” (editada en español como Apocalipsis) decidió crear su historia más ambiciosa, presentando nuestro planeta diezmado por una gripe mortal que aniquiló a casi toda la humanidad. Los sobrevivientes se agrupan en dos bandos enfrentados a morir, en un libro colosal de más de 1100 páginas y con decenas de personajes. La descripción del funcionamiento del virus – que aparece desarrollado por el ejército – es tan vívida que muchos lo usaron para comparar los efectos que el coronavirus causa actualmente, por lo que King debió aclarar públicamente que la superflu que imaginó es mucho más grave que la pandemia actual. De todas maneras compartió un capítulo online de la novela, pero divulgando las ventajas del distanciamiento social.

Guerra Mundial Z – Max Brooks: Las ficciones centradas en un apocalipsis zombie son muy populares desde hace un par de décadas, con muchos de sus escenarios detonados a partir de un contagio masivo. Esta novela es quizás la más interesante, ya que tiene un subtexto político que critica el imperialismo y el aislamiento estadounidenses.  Esto último brilla por su ausencia en la adaptación cinematográfica protagonizada por Brad Pitt, razón más que suficiente para adentrase en este entretenido libro y sus continuaciones, las cuales no llegaron a ser llevadas a la pantalla grande.

Anna – Niccoló Ammaniti: Un brote vírico diseñado por seres humanos se sale de control en Bélgica, diseminándose con rapidez por el resto del mundo. Afecta únicamente a gente mayor de 15 o 16 años, por lo que en pocos meses los adultos del planeta mueren casi en su totalidad, siendo solo adolescentes e infantes los sobrevivientes. Lejos del foco del conflicto, Anna, con solo 13 años, cuida a su hermano menor en un pueblito de Sicilia, armándole un pequeño mundo de fantasía e intentando mantener vivo el recuerdo de los mayores que ya no están, mientras la posibilidad de un futuro sólido desaparece. Un libro hermoso que usa un disparador apocalíptico para hablar de la juventud, la madurez y la importancia de la familia en épocas de crisis.

En “El Decameron” Giovanni Boccaccio describe cómo, ante la Peste Negra que asolaba Europa en el Siglo XIV, los habitantes tuvieron dos conductas bien distintas: algunos organizaron fiestas y se entregaron a los excesos, mientras que otros se encerraron a llevar una vida de pura austeridad. Hoy, teniendo en cuenta que tenemos un mayor conocimiento científico, debemos respetar el consejo de quienes saben del tema para que esto solo sea un mal recuerdo dentro de unos meses. Como autores frente a una página en blanco, esta es una historia a la que todos podemos escribirle juntos el final, mientras aprovechamos el encierro para redescubrir el hábito de leer.

 

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