HistoriasMúsica

Zamba de mi esperanza

Cada 22 de agosto se celebra el día del Mundial del Folclore. Nosotros te contamos parte de la historia de la canción más conocida de este género.

Todos hemos aprendido a cantar, en algún momento de nuestra vida, la canción “Zamba de mi Esperanza”, esta zamba, la más conocida de nuestro país, forma parte de nuestra identidad cultural. Pero, paradójicamente, detrás de esta canción tan popular, existe una historia no muy conocida, la de su autor Luis.H.Profili.

Profili nació en San Martín, Mendoza, es hijo de italianos, fue un destacado empresario de la construcción y bodeguero. Siempre mostró gran pasión por la música, aunque no tenía muchos conocimientos musicales, aun así se introdujo en el mundo del folclore a través de su profesora de danzas folclóricas llamada Fany Cabut, quien, “en secreto” le dio clases de baile.

Fue en 1950 cuando Luis Profili creó la «Zamba de mi Esperanza», la registró 14 años después bajo su seudónimo Luis.H.Morales. Su falta de conocimientos musicales lo llevó a acudir a Félix Dardo Palorma, uno de los íconos del folclore cuyano, para poder hacerlo. Palorma lo ayudó a estructurar la zamba y a darle los últimos retoques. Profili tuvo que rendir un examen en SADAIC para que el registro de la zamba fuera aceptado, para ello tuvo que estudiar «algo» de música.

Profili, agradecido por la ayuda que le brindó Palorma, le ofreció compartir la autoría de la zamba. Ante la negativa del poeta, le ofreció compartir regalías, tampoco quiso. Profili insistió y le propuso regalarle 7 hectáreas de viñas. Palorma no aceptó y en tono de broma le dijo, «me hizo sentir dueño de unas hileritas…»

Hubo muchas versiones posteriormente grabadas de esta zamba. Sin embargo, fue la interpretación de Jorge Cafrune la que la hizo conocida. Cafrune escuchó por primera vez la zamba en 1963, fue en la propia casa de su autor, Luis Profili, quien le pidió que la escuche. Luego de escucharla, Cafrune no dudó en grabarla y la incorporó en el año 1964 en su disco «Emoción, Canto y Guitarra».

Durante la dictadura militar, «Zamba de mi esperanza» estuvo prohibida. La palabra «esperanza», dicen, fue la razón. Pero, para el Festival de Cosquín en 1978, el público le pidió a Cafrune que la cante, el músico, desafiando la censura que pesaba sobre la canción, dijo: «Aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar.»

Unos días después, el 31 de enero y como homenaje a José de San Martín, Cafrune emprendió una travesía a caballo hacia Yapeyú, para llevar un puñado de tierra de la ciudad francesa de Boulogne Sur Mer, esa misma noche y a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavídez por una camioneta. Murió un par de horas después. El accidente nunca fue esclarecido totalmente.

 

 

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